La Biblia dice en Hechos 10:4

Cornelio se quedó mirando al ángel, y con mucho miedo le preguntó: «¿Qué se te ofrece, señor?» El ángel le dijo: «Dios tiene presentes tus oraciones y lo que has hecho para ayudar a los necesitados».

Cornelio, desde el punto de vista meramente humano, difícilmente alcanzaría la salvación. Era gentil y no soldado romano, sino centurión de uno de los ejércitos más despiadados que ha dado la humanidad. Pero su contacto con la religión hebrea lo convirtió en un prosélito del judaísmo.

Este hombre se volvió en un piadoso que se dedicaba a dos cosas esencialmente al practicar la fe de los hijos de Abraham, hacía oración y ayudaba a los necesitados. Cuando la Escritura detalla o presenta el perfil de un personaje de la Biblia lo hace para resaltar ya sea un defecto o una virtud y de Cornelio se escribió que hacía oraciones siempre.

Orar, todo lo sabemos, es una disciplina que exige constancia y dedicación. Cornelio había trascendido estas limitaciones y oraba a Dios constantemente, una virtud que se le reconoce para señalar su devoción a un Dios que no era el de su cultura. Todos los generales romanos cuando salían a la guerra se encomendaban a Marte.

Marte era el dios de la guerra, la victoria y la valentía y soldados, generales, centuriones y todos los militares romanos antes de salir a una batalla se encomendaba a su manto protector para vencer a sus enemigos. Había toda clase de ceremonias para alcanzar su favor y era tal la superstición que si alguien no lo hacía perdía la batalla, según los romanos.

Pero un buen día, Cornelio decidió darle la vuelta a esa divinidad romana y sus plegarias las elevaba al Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob y dejó para siempre a Marte para confiar en el Eterno, lo que nos habla de una conversión genuina y aferrada a la verdad revelada en al Antiguo Testamento.

Pero Cornelio además de ser una persona de oración, era un hombre dadivoso. En la versión Reina Valera 1960 la frase para definir a Cornelio dice “que hacía muchas limosnas”. La palabra limosnas es una trasliteración del griego al español y el término ha sufrido un terrible daño en su uso. Algunos piensan que la limosna es una ínfima cantidad de dinero.

Pero no, esa palabra significa una ayuda desinteresada a quien padece una necesidad. Se trata no de ofrendas para el templo o la iglesia sino más bien de la ayuda a los menesterosos. Eso quiere decir que Cornelio era un hombre de oración, pero a la vez era un hombre solidario y mecenas de los necesitados.

La oración y la ayuda a los desfavorecidos hizo que Cornelio fuera visitado por un ángel del Señor que lo encaminó a la salvación eterna en Cristo Jesús.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

Deja tu comentario