La Biblia dice en Isaías 53:

¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? 2 Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. 3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. 4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. 7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. 8 Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. 9 Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.10 Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. 11 Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. 12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

Introducción

El profeta Isaías profetizó unos setecientos años antes los crueles, inhumanos, crudos e inclementes sufrimientos de Cristo para salvar al pueblo de Israel y redimir a toda la humanidad, sufrimientos que Cristo cumplió cabalmente en la cruz del calvario.

Isaías cincuenta y tres se convierte de esa forma en la visión más nítida de lo que al Mesías le esperaba a su paso por esta tierra. El pasaje del vidente de Dios es citado muchas veces en el Nuevo Testamento. Lo cita Pablo, Pedro, Mateo, Marcos, Lucas y Juan para referirse al sacrificio doloroso de Jesús de Nazaret. Lo refieren unas once veces.

Es un retrato anticipado de los sucesos que habrían de envolver la vida del Mesías, del Cristo quien vendría a redimir a los hombres y que Jesús cumplió con creces, según conocemos por los evangelistas que describieron puntualmente los acontecimientos de esa última semana de Cristo sobre la tierra.

La imagen que nos ofrece Isaías se centra en la crucifixión de Cristo, el clímax de la obra de Jesús, quien padeció a manos de Poncio Pilato y los soldados romanos toda clase de tormentos físicos impensables y de parte de los sacerdotes, escribas, intérpretes de la ley y fariseos toda clase de burla.

Por esa razón, el texto de Isaías cincuenta y tres nos servirá para reflexionar durante estos días de la Pascua 2022 porque nos conduce a volver nuestros ojos al severo sufrimiento de Cristo para salvarnos. Nos muestra claramente la experiencia dolorosísima de nuestro bendito Salvador.

De esa forma podemos comprender la magnitud de nuestro pecado y el gran valor que para Dios tienen los hombres que tuvo que enviar a su Hijo para rescatarnos de la muerte eterna y lo hizo de una manera que nadie más podría hacer: viviendo una vida justa y muriendo como un malhechor, aunque durante su vida no hizo ningún mal.

Pascua 2022: El doloroso camino de Cristo para salvarnos
I. Un camino difícil de entender

La Biblia dice en Isaías 53:1

¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?

Así abre el pasaje del Mesías sufriente el profeta Isaías: con dos interrogantes que nos hacen considerar que el intenso dolor que padecería Jesús resultaría difícil de entender y en consecuencia complicado de creer porque los judíos esperaban al Hijo de David que restauraría el reino a Israel.

La realeza suponía que el Mesías vendría con poder y autoridad para destruir a los romanos a cualquir imperio que oprimiese a la nación hebrea y por eso era incompatible e incomprensible que el descendiente de la casa de David fuera un personaje débil y que viniera a ser maltratado.

Es el apóstol Pablo quien usa esta pregunta en Romanos 10:16 para expresar lo complicado que resultó para los judíos apreciar que su Mesías tenía que pasar por esos sufrimientos.

La razón la entendemos iluminados por el Espíritu Santo. Jesús vino a liberar a su pueblo del pecado. Isaías cincuenta y tres usa cuatro palabras para referirse a la triste y lamentable condición de Israel y de toda la humanidad ante Dios: pecado, rebelión, iniquidad y transgresiones formaban el catálogo de vida de todos los hombres.

El libro de los Jueces nos hace ver nítidamente que la liberación nacional de la opresión extranjera no implicaba la liberación de la maldad anidada en el corazón de los israelitas. Periodos de paz de cuarenta años conseguidos con lucha y guerra por los jueces terminaban irremediablemente en una nueva esclavitud provocada por el pecado.

Era evidente que los judíos y todos los seres humanos necesitábamos y requeríamos con urgencia una solución de fondo a nuestra rebelión y contradicción y por eso se hizo necesario el padecimiento cruento y brutal de Cristo Jesús, que es mostrado por Isaías de una manera magistral.

A. ¿Quién ha creído a nuestro anuncio?

El mensaje del profeta Isaías, en particular el contenido en el capítulo cincuenta y tres, era un anuncio difícil de aceptar y sobre todo de creer. La interrogante que hace nos lleva a considerar lo incomprensible que se puede convertir el sacrificio de Cristo para nuestras mentes.

Los judíos les pareció que Jesús no podía ser el Mesías por la sencilla razón de que murió como un criminal. Para ellos era inaceptable que la persona que esperaban padeciese tanto y si bien se decía Hijo de Dios, no pudo, a juicio de ellos, derrotar a los romanos y al contrario murió a manos de ellos.

Por esa razón no creyeron. Juan resume esta actitud con su lapidaria frase: A lo suyo vino, pero los suyos no lo recibieron. Para ellos el mensaje de sufrimiento y dolor era incompatible con su visión del Mesías que vendría. Un Mesías sufriente no entraba en sus planes.

B. ¿Y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?

La gran equivocación de los hebreos del tiempo de Jesús fue pensar que la debilidad mostrada por el Mesías en sus sufrimientos en la cruz del calvario era una muestra de debilidad y una ausencia absoluta del poder de Dios que siempre se asocia a grandes acciones y obras de quienes lo detentan.

La pregunta del profeta tiene la intención de llevarnos a considerar que el dolor de Jesús de ningún modo fue la ausencia del poder de Dios y es que el sufrimiento hace suponer a muchos que en esos momentos Dios nos ha abandonado o que hemos quedado solos sin nadie que nos auxilie.

En realidad el poder de Dios tiene múltiples maneras de manifestarse. Una de ellas fue la que nos presenta Isaías. Esa es la razón por la que Pablo nunca se avergüenza de predicar al Cristo crucificado por comprendió correctamente que esos momentos de gran dolor fueron una expresión del poder de Dios.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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