La Biblia dice en Marcos 14:12-16

El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando sacrificaban el cordero de la pascua, sus discípulos le dijeron: ¿Dónde quieres que vayamos a preparar para que comas la pascua? 13 Y envió dos de sus discípulos, y les dijo: Id a la ciudad, y os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle, 14 y donde entrare, decid al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos? 15 Y él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto; preparad para nosotros allí. 16 Fueron sus discípulos y entraron en la ciudad, y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua.

Introducción

La celebración de la pascua sirvió también para demostrar que Jesús dominaba sobre todo y sobre todos. La última cena pascual que Jesús celebró la llevó a cabo en un lugar especial, preparado de manera anticipada por un hombre que sólo Jesús conocía y cuyos discípulos conocieron cuando el Señor los envió a recordarle a este personaje que si ya estaba listo el lugar.

Las fuerzas oscuras contras las que luchó Jesús durante su ministerio terrenal nunca le dieron tregua. Los fariseos, sacerdotes, escribas e intérpretes de la ley fueron sus acérrimos enemigos que desde su aparición pública sintieron sus privilegios en peligro y desde la etapa temprana de su ministerio decidieron matarlo.

A pesar de ello, Jesús mantuvo hasta el último momento su poder, su soberanía y su dominio sobre ellos y las fuerzas de maldad que se le oponían por la obra de salvación que llevaría a cabo. Esa cruenta lucha golpeó inmisericordemente a Pedro, ya que satanás pidió su vida para zarandearla como el viento al trigo.

En medio de esta situación Jesús demostró a sus seguidores que tenía el domino sobre las circunstancias, que nunca dejó de tener control sobre los acontecimientos que se dejaban caer en cascada y prueba de ella fue la manera en que se organizó la última celebración de pascua.

Según podemos leer en las dos anteriores pascuas no requirió los recursos que utilizó en esta última. Los evangelista no nos dicen nada sobre cómo celebró esa fiesta.

Al acercarnos a la manera en la que Jesús diseñó la tercer pascua que vivió durante los tres años de su ministerio terrenal podemos ver que dominaba en todo tiempo, en todo lugar y en todo espacio. Nada escapaba de su dominio porque era y es el Rey del universo que todo tiene bajo control.

El rey que se hizo esclavo:

Sin perder su dominio
A. En todo tiempo
B. En todo lugar
C. En todo espacio

A. En todo tiempo

Los judíos tenían y tienen fiestas nacionales. Pascua es una de ellas, la primera del año hebreo. Luego tienen la de pentecostés, tabernáculos, día de la expiación, purim y januka, entre las más importantes. Jesús estaba en lo que sería la tercer pascua de su ministerio en una fecha llena de peregrinos en Jerusalén.

Cuando Juan lo vio y dijo: He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, estaba apuntado al ministerio final de Jesús, su muerte como el cordero pascual para redimir a la humanidad esclavizada y aprisionada por el pecado, justo como ocurrió en la primer pascua egipcia. Jesús sabía perfectamente que en la pascua el era el centro de la celebración.

El dominio de Jesús fue en todo como un rey que tiene control sobre su reino. Aquí radica la importancia de su sacrificio porque para poder darnos vida eterna es dominio lo cedió por un momento al maligno que usó a los religiosos de su tiempo y a los soldados romanos para infringirle sufrimiento y castigo.

Pero antes de eso y después de ese doloroso trance Jesús mostró de diversas maneras su dominio sobre todos y en todo tiempo.

B. En todo lugar

El verso trece de nuestro pasaje dice de la siguiente forma:

Y envió dos de sus discípulos, y les dijo: Id a la ciudad, y os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle,

El relato que hacen los evangelistas Mateo, Marcos y Lucas ocurre en Betania, cerca de Jerusalén. Y esto es interesante porque desde ese lugar les dice que deben ir a Jerusalén y allí encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua y deben seguirle hasta la casa donde entre.

Hemos de decir que en los tiempos en que Jesús vivió las encargadas de llevar agua a las casas eran las mujeres y no los hombres. La señal sería fácil de encontrar, pero a la vez, difícil de creer porque los hombres no harían una labor así, aún así Pedro y Juan, que los identifica así Lucas, fueron a Jerusalén.

Su labor consistiría en seguir a ese extraño hombre que llevaba un cántaro de agua hasta que llegara a la casa donde llevaba ese líquido y entonces hablar con el dueño de la casa para solicitarle un lugar para Jesús.
Jesús pudo haberles dado el nombre de ese personaje donde se celebraría la última pascua, pero optó por mostrarle a sus discípulos y a nosotros como dominaba las circunstancias cotidianas para enseñarnos que nada escapa de su control, para subrayar que podemo confiar en él, aun el peor de los escenarios que puedan venir a nuestra vida.

Tal vez sabía que ese hombre llevaba agua en un cántaro, pero como haría coincidir justo cuando sus discípulos llegaran a Jerusalén encontrarlo, solo quien domina todo puede tener un control exacto de lo que sucede en este mundo.

C. En todo espacio

Del verso catorce al dieciséis encontramos el fin de este relato de la siguiente forma:

Y donde entrare, decid al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos? 15 Y él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto; preparad para nosotros allí. 16 Fueron sus discípulos y entraron en la ciudad, y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua.

Jesús les dice que lo presente como Maestro ante el dueño de la casa, no como Señor, pero aún a pesar de esa descripción de sí mismo, el propietario de la vivienda aceptó recibirlo a él y a sus doce apóstoles al aposento alto, listo ya para una celebración especial como lo era la pascua.

Ante Jesús nadie puede resistirse. Su presencia es poderosa que doblega todo orgullo y altivez y una vez que tenemos un encuentro persona con él, no le podemos negar nada de lo que somos o tenemos porque lo primero que nos enseña es que nada es nuestro, sino suyo y que todo lo domina de su trono de gloria.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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