La Biblia dice en Jeremías 20:3

“Un día después mandó que quitaran a Jeremías del cepo, y entonces Jeremías le dijo: El Señor te ha cambiado el nombre de Pashur por el de Magor-misabib.”

Dios le cambió el nombre a Abram y se le puso Abraham, a Saraí y le llamo Sara. Oseas dejó de llamarse así y ahora todos lo conocemos con Josué, el gran sucesor de Moisés. En el Nuevo Testamento, Simón dejó su nombre y se convirtió en Pedro y Saulo de Tarso dejó de conocerse así y ahora todos los que leen la Biblia lo llaman Pablo.

Es un hecho definitivo que Dios cambia los nombres porque su mano se posa sobre la vida de las personas y habrá una modificación sustancial en su existencia, así lo prueba la vida de todos los que hemos mencionado líneas arriba, pero en tiempos del profeta Jeremías Dios le dijo a un hombre llamado Pasur que modificaría su nombre, pero para mal.

Pasur era el encargado de supervisar las labores que hacían los sacerdotes de Israel, tenía gran ascendencia entre los hijos de Aarón, Jeremías era un sacerdote y por esa razón debía sujetarse a ese personaje. Luego de lanzar una dura profecía contra Judá, Jeremías fue castigado por Pasur que lo azotó y también lo apresó públicamente en el templo.

A este hombre Dios le llamó Magor-misabib, que quiere decir “Serás terror para ti mismo y para los demás” y justamente así pasó con él cuando Nabucodonosor llegó a Jerusalén fue detenido y llevado preso a Babilonia donde murió no sin antes ser vejado, torturado y envilecido por el cruel monarca babilonio.

Dios se enfadó con Pasur porque no solo no atendió las profecías de Jeremías, a quien por cierto trató de manera muy injusta, sino que también promovió a los falsos profetas que engañaban con sus visiones al pueblo de Israel y en lugar de llamarlos al arrepentimiento lo que hacían era convalidar su conducta equivocada.

Magor-misabib menospreció los anuncios que el Señor hacía a través de Jeremías. Se levantó contra el mensajero, pensando que hablaba por sí mismo y nunca se atrevió a confrontarlo para preguntarle de dónde salían todas sus predicciones. Tal vez si lo hubiera hecho y cambiado de actitud, no hubiera terminado como terminó.

Su vida se convirtió en un infierno, lo que le vino cuando Nabucodonosor llegó a Jerusalén fue espeluznante porque el rey de Babilonia se fue directamente a las arcas del templo y como él era parte de los administradores de los bienes del sacerdocio fue apresado inmediatamente y puesto en un condición de enemigo del imperio.

Así de triste terminó la vida de este hombre que se dejó llevar por sus ambiciones, no permitió que la palabra de Dios llegará a su vida y finalmente su vida fue una película de terror para él, su familia y sus amigos.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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