La Biblia dice en Número 16: 3

“Todos ellos se reunieron, se enfrentaron con Moisés y Aarón, y les dijeron: ¡Basta ya de privilegios! Todo el pueblo ha sido consagrado por Dios, y el Señor está con todos nosotros. ¿Por qué se levantan ustedes como autoridad suprema sobre el pueblo del Señor?”

La historia de Coré es muy triste porque nos presenta a un hombre que molesto por el llamado de Aarón y Moisés se rebeló contra la autoridad que Dios había delegado a estos dos hombres y en su obstinación arrastró no solo a sus familiares sino a otras personas de la tribu de Rubén que murieron de manera espantosa: tragados por las arenas del desierto.

El personaje de Coré tiene tantas aristas para acercarnos a él que siempre va a resultar muy útil atender las enseñanzas que nos deja su vida plasmada en el Antiguo Testamento para ayudarnos a comprender que la inconformidad mal encauzada siempre va a dañar nuestra vida en este mundo. 

Este hombre que era uno de los descendientes de Leví estaba muy molesto con Moisés y Aarón, que irónicamente también eran descendientes de ese patriarca porque a su juicio se enseñoreaban del pueblo mandándolo o dirigiéndolo de manera déspota o dictatorial cuando el pueblo podía gobernarse por sí mismo. 

Según Coré la labor de estos dos varones nacía o tenía como motivación los privilegios que obtenían de ser los encargados de hablar en nombre de Dios como si su posición hubiera sido una decisión que ellos hubieran tomado por propia decisión. Estaba completamente equivocado Coré. Su perspectiva estaba errada. 

Y justamente ese es uno de los grandes problemas que los seres humanos tenemos cuando estamos ante la presencia de personas que  nos desagradan ya sea por lo que dicen o lo que hacen. Jamás podremos saber las motivaciones de las personas. Solo si nos acercamos a ellas podremos tener un poco de conocimiento de por qué hacen lo que hacen. 

Antes de eso, es muy necio de nuestra parte inconformarnos por circunstancias que desconocemos cabalmente. Coré supuso, pensó, creyó, dedujo sobre hechos que no le constaban y eso le costó muy caro porque sin reparar en las verdaderas razones de Moisés y Aarón se lanzó contra ellos. 

Su actitud nos recuerda que ante lo que no conocemos es mejor preguntar e irnos con precaución antes de lanzar una acusación sin sustento porque en realidad desconocemos quien está detrás de hombres y mujeres, como fue en caso de Aarón y Moisés, que tenían la cobertura divina. 

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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