La Biblia dice en 1º de Reyes 2:26

¡Lárgate a Anatot, a tus tierras! Mereces la muerte, pero no te mataré porque has transportado el cofre del Señor delante de David mi padre, y has sufrido las mismas penalidades que él.

Cuando David ya era viejo, uno de sus hijos llamado Adonías quiso usurpar su trono. Rápidamente Natán, el profeta lo comunicó a Betsabe quien sin demora dijo al rey David que la promesa de que Salomón sería su sucesor estaba en grave peligro ante las pretensiones de Adonías.

La asonada de Adonías contaba con el apoyo militar del general Joab, hijo de Sarvia y el auxilio espiritual del sacerdote Abiatar, pero no contaba con la simpatía del sacerdote Sadoc, el profeta Natán, Simei, Rei y todos los grandes de David tampoco les causaba entusiasmo la ambición del hijo de David.

La intentona de hacerse del reinado fracasó porque David ungió con sucesor suyo a Salomón y una vez que asumió el gobierno de Israel, Salomón tuvo que revisar la actitud de estos tres personajes. Adonías murió a manos de los soldados cuando pidió por esposa a Abisag. Temeraria petición que fue tomada por el nuevo rey como una afrenta.

Abner también murió a pesar de que para evitar su muerte se asió de los cuernos del altar. Fue ejecutado allí mismo debido a la forma en que mató a dos soldados de David que eran justos. El único que no murió fue precisamente el sacerdote Abiatar a quien Salomón exilió a Anatot, tierra de sacerdotes.

Fueron tres las razones por las que salvó su vida. La primera porque había cargado el cofre del Señor. La versión Reina Valera 1960 le llama arca del pacto, las versiones católicas la traducen como arca de la alianza, el mueble que representaba materialmente la presencia de Dios entre los israelitas.

A Abiatar le salvó la vida el arca del pacto. El hecho de haberla cargado le hizo posible no morir como habían muerto Adonías y Joab. Su servicio a Dios le prolongó la existencia lo que nos hace meditar sobre la recompensa que siempre hay al servir a Dios con nuestras fuerzas. Dios jamás dejará de reconocer lo que hacemos a favor de su obra.

La otra razón por la que no fue ejecutado fue el hecho de haber sido solidario y leal con David por muchos años. Sufrió con él persecuciones, peligros y amenazas de toda clase, pero nunca sucumbió y eso le valió salvar la vida cuando Adonías, medio hermano de Salomón y el valeroso general Joab, ya habían muerto.

Que grande lección aprendemos del servicio a Dios y la solidaridad y lealtad. Son actitudes que nos salvarán y que nos preservarán la vida. Sirvamos a Dios con todas nuestras fuerzas. Seamos solidarios y leales. Eso con toda seguridad nos alargará la vida.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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