La Biblia dice en Nehemías 1:11

“Porque yo servía de copero al rey.”

La historia de Nehemías es estrujante, inspiradora y digna de imitar porque nos muestra a un hombre verdaderamente afligido por la situación de su patria, nos muestra a un varón empático, solidario y compasivo al que no le importó arriesgar su privilegiada posición ante una gran necesidad.

Nehemías era el copero del rey Artarjerjes, un monarca del imperio persa que lo contrató como el encargado de probar sus bebidas antes de consumirlas. La Escritura no nos dice nada de cómo llegó a ese puesto, pero lo que sí es posible deducir es que tenía ese cargo por la gran confianza que tenían en su persona.

Para comprender la magnitud de la responsabilidad que tenía debemos tener presente que por mucho tiempo la manera en que se eliminaban gobernantes era envenenándolos ya sea colocando sustancias en su comida o en su bebida. A lo largo de la historia de la humanidad fue muy socorrida esa práctica. Aún hoy en día se sigue haciendo, aunque no tanto.

Nehemías debía, entonces, conducirse con mucha prudencia en la corte real. Era vigilado, cualquier actitud inusual en su vida podría ser tomada de una manera equivocada a los ojos del propio rey o de quienes lo cuidaban o de su propia familia. Ser copero era un puesto de gran privilegio, pero también de una enorme responsabilidad.

Por eso Nehemías cuando supo la condición en la que estaba Jerusalén se sintió en peligro porque no pudo ocultar su pesar, no pudo esconder su preocupación porque amaba su patria, porque deseaba el bien de la santa ciudad de Dios y la situación en la que estaba lo dejó muy triste.

Él pudo haber ignorado absolutamente esa situación y concentrarse en su labor. Qué importaba lo demás si él estaba en una posición de privilegio. Para qué ocuparse en algo que estaba tan lejos. Pero sobre todo para qué arriesgar el trabajo y la vida misma por una ciudad arruinada por el pecado.

Pero Nehemías no era así. Este hombre amaba profundamente a Dios y en consecuencia se resintió al saber la condición del corazón espiritual de Israel y decidió correr el riesgo e invocó a Dios para que le ayudará y le permitiera, en primer lugar hallar gracia ante Atarjerjes para que no desconfiará de su persona, y luego para reedificar Jerusalén.

Nehemías nos enseña que una posición de privilegio debe servir para hacer por los demás, que una posición de privilegio no lo es todo en la vida y que entre esa posición y el Señor la opción es siempre por Dios. Y nos recuerda claramente que hacer por Dios no está exento de riesgos, pero también que siempre el Creador vigila para ayudarnos a sortear los peligros.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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