La Biblia dice en Éxodo 16: 18

“Y ni le sobró al que había recogido mucho, ni le faltó al que había recogido poco. Cada uno había recogido la cantidad que necesitaba para comer.”

Dios alimentó a su pueblo en el desierto. Les envió maná, expresión que significa ¿qué es esto?, porque esa fue la pregunta que se hicieron los judíos cuando una mañana despertaron y vieron montones de algo en forma de escarcha parecida al cilantro que les serviría de comida durante cuarenta años. 

Las miles de familias hebreas salieron a recoger cada una de ellas la porción que habían de consumir en sus hogares ese día, y el libro de Éxodo nos dice con toda claridad que no hubo falta para nadie. Tanto el que recogió mucho como el que recogió poco, todos comieron y se saciaron. 

Evidentemente fue una provisión sobrenatural y exacta, es decir, que Dios le dio a cada uno justamente lo que necesitaba, no más, no menos. La proporción que cada una de las familias recibió era justamente lo que requería para subsistir, dándonos con ello una lección para entender la manera en que debemos subsistir o la forma en que Dios nos provee. 

En primer lugar debemos admitir que el Señor sabe perfectamente lo que necesitamos. Conoce a cabalidad nuestras necesidades. Esa es una verdad que nos ayuda para no desesperarnos y creer que estamos solos cuando algo hace falta. En segundo lugar podemos apreciar que nos va a dar exactamente lo que suple nuestra necesidad. 

Dios jamás nos va a dar más de lo que necesitamos. Y muchas veces allí residen nuestros grandes conflictos. Queremos cosas que en realidad no necesitamos. En el desierto la necesidad principal era comer, y Dios suplió. De manera poderosa porque ellos no podía subsistir, pero el Señor se encargó de eso. 

Pero lo hizo de acuerdo a lo que ellos necesitaban y no fue igual para todos. Algunos tuvieron más y otros menos, pero todos tuvieron lo que necesitaban. Algunos tenían más porque eso necesitaban, otros tenían menos, pero porque eso requerían. No es que Dios discriminara, más bien era proporcional. 

Y así actúa siempre Dios. Está comprometido con lo que necesitamos. No más, pero tampoco menos. Nuestras inconformidades con él surgen generalmente cuando exigimos más de lo que en realidad requerimos. Y a veces nuestros males nacen de buscar lo que en realidad no necesitamos. 

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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