La Biblia dice en Mateo 4:11

“Entonces el diablo se apartó de Jesús y unos ángeles acudieron a servirle.”

Mateo consigna tres hechos luego del ayuno de Jesús por cuarenta días y la tentación a la que fue sometido por parte del maligno. La primera de ellas que el diablo se apartó de él. La segunda es que unos ángeles llegaron a donde estaba y tercero es que esos ángeles fueron a servirle.

Es interesante notar que el ayuno y la tentación fue un evento que Jesús enfrentó solo. Recluido o atenido exclusivamente a su naturaleza humana, el Señor enfrentó una durísima prueba física y espiritual porque por una parte prescindió de toda clase de alimento y por otra fue probado para conocer su disposición a seguir el plan trazado por Dios para su vida.

Marcos, cuando escribe sobre este tema, nos dice que Jesús “estuvo cuarenta días viviendo entre fieras” y Lucas remata su relato señalando que “después de la tentación el diablo se alejó de él por algún tiempo”. El evangelista Juan no escribe absolutamente nada sobre la prueba de Jesús en el desierto, pero los otros tres nos muestran el grado de tensión que vivió Jesús.

Al reflexionar sobre este hecho nos queda claro que Mateo, Marcos y Lucas tenían la intención de mostrarnos la humanidad del Jesús y su resistencia y aprobación ante los embates del mal que tienta a los hijos de Dios para que no cumplan los planes y propósitos que Dios tienen para sus vidas.

La tentación de Cristo es una manifestación de las luchas que el creyente ha de enfrentar cotidianamente, pero también de la asistencia que recibirá de parte de ángeles enviados por él mismo para soportar, resistir, aguantar y sortear una vez concluida la prueba porque nos queda claro que la tentación o prueba es personal, que requiere auxilio una vez concluida.

Podemos afirmar, entonces, que en las pruebas Dios nos auxilia y entiende perfectamente pues Jesús pasó por ellas y sabe exactamente lo desgastantes que resultan, pero también lo necesarias para moldear y modelar nuestro carácter a su semejanza, en medio de un mundo opuesto a su verdad.

Jesús fue probado, nosotros seremos probado y contamos siempre con la ayuda del Eterno que nos da fuerza y sostiene para no reprobar.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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