La Biblia dice en Número 11:6

“Pero ahora nos estamos muriendo de hambre, y no se ve otra cosa que maná.”

En el desierto no se podía producir nada. El terreno es infértil, pero además para los judíos que iba a la tierra prometida, sembrar y cosechar, en caso de que se pudiera hacer, era imposible porque significaba detenerse por meses su marcha para obtener algún fruto de la labor agrícola y por eso el Señor decidió alimentarlos milagrosamente con maná del cielo.

La palabra maná significa literalmente ¿y eso qué es? O ¿qué es esto? El libro de Éxodo describe así este alimento: “algo muy fino parecido a la escarcha” que “era blanco, como semilla de cilantro, y dulce como hojuelas con miel”, que no los hebreos no producían sino que Dios les enviaba desde el cielo todos los días.

Pero a los judíos en el desierto sencillamente no les gustó. Ellos se acordaban de las ollas de carne, del pescado que comían en Egipto, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos que tenían como alimento, aun cuando vivían es esclavitud y opresión y en libertad despreciaban el maná.

El maná nos los enfermaba, los nutría y solo tenían que despertar en la mañana y salir por él afuera del campamento y el sexto día tomar una doble porción porque el séptimo día no descendía del cielo, pero ni con todo que era fácil obtenerlo les agradó ni les pareció que fuera lo más adecuado para ellos.

Su primer reacción fue la de quejarse por algo que a su juicio iba a ocurrir, pero nunca sucedió: morirían de hambre. El maná tenía los nutrientes que necesitaba el cuerpo. Era un alimento elaborado por Dios que conocía y conoce perfectamente el cuerpo humano, pero ellos querían carne, querían pescado y querían frutas y legumbres.

Dios les pudo haber dado la misma dieta que tenían en Egipto, pero el maná se instituyó por varias razones a mi juicio: la primera de ellas depender completamente de Dios. Ellos debían aprender como todos nosotros a considerar a Dios como el Señor del cielo y de la tierra. La segunda: tenían que arrancar de su corazón la cultura egipcia.

La tercera tenía que ver con el más grande de los aprendizajes: someterse a Dios y confiar que lo que hace es lo mejor para nosotros, aunque no lo entendamos. El significado de maná es ¿qué es esto? En la pregunta encontramos el gran problema de ellos y nosotros: nuestra lógica se topa con las determinaciones de Dios.

Nunca seremos más inteligentes que Dios. Él sabe mejor que nadie nuestras necesidades y siempre las suplirá a su manera y no a la nuestra. Usted y yo jamás podremos saber lo que necesitamos, solo él sabe lo que es necesario y suficiente y lo proveerá a su manera no a la de nosotros.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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