La Biblia dice en 1º Samuel 8: 7

Pero el Señor le respondió: atiende cualquier petición que el pueblo te haga, pues no es a ti a quien rechazan, sino a mí, para que yo no reine sobre ellos.”

El pueblo de Israel quiso ser como todos los otros pueblos y le pidió a Samuel que les diera un rey o que intercediera ante el Señor para que tuvieran un monarca como todas las demás naciones que vivían a su alrededor, algo que contrario y fastidió al profeta que Dios había levantado para juzgar entre ellos y hablarles la palabra del Señor. 

Con cartas inmejorables no solo como profeta, sino también como juez, Samuel fue desplazado de su labor sin más argumento que el de que querían ser como los otros reinos que había en Canaán, lo que llevó al hijo de Ana, como a todos quienes luego de un trabajo impecable ser despedidos, a sentirse un poco mal. 

Dios, entonces, habló a su siervo para decirle que atendiera la petición del pueblo y le dijo que en realidad no lo estaban rechazando a él sino al Señor con lo que la situación quedó más clara para Samuel. Su labor era absolutamente respaldada por el Señor. Lo que hacía era aprobado por el Señor. 

Si los demás no reconocían lo que Samuel hacía, Dios sí. El desprecio que sufrió por parte de sus compatriotas sirvió para mostrarle que su trabajo como juez y profeta estaba sostenido y apoyado por el Señor y si bien los judíos querían un rey eso de ningún modo significaban que lo que hacía Samuel fuera equivocado o sin la calidad suficiente. 

Este episodio en la vida de Samuel nos ayuda mucho cuando nuestra auto estima se ve atacada por el menosprecio y por la falta de reconocimiento de quienes ayudamos o para quienes trabajamos. Es posible que las personas no reconozcan lo que hacemos, pero el Señor sí. 

¿Por qué Dios salió a defender a su siervo de esta manera? Porque la motivación de Samuel para hacer la obra del Señor era la correcta. Lo hacía de todo corazón, no buscando beneficio personal alguno, ni mucho menos lo hacía con dolo o descuido, al contrario cumplía cabalmente con las indicaciones del Creador.

Cuando todo el pueblo lo despreció Dios salió a su encuentro para recordarle que todo lo que hacía estaba bien y que en realidad el despreciado era el Señor con lo que asumía completamente lo acontecido a su siervo y lo apoyó total e incondicionalmente para alentarlo y consolarlo. De esa manera Dios respaldó a Samuel. 

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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