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miércoles, julio 28, 2021
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Sabiduría y ciencia

La Biblia dice en Proverbios 2: 10

Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, y la ciencia fuere grata a tu alma.

Por lo que leemos en este proverbio ni la sabiduría ni la ciencia están integrados a la vida de las personas cuando nacen. Llegamos al mundo sin estas dos grandes capacidades y es deber de cada uno de nosotros apropiarnos de ellas para bien vivir y desplegar correctamente nuestras relaciones humanas.

El segundo capítulo del libro de Proverbios es un llamado a los lectores para que busquen incansablemente la sabiduría y la ciencia porque tienen enormes y múltiples beneficios para todos quienes se dedican a cultivarlas, pero para ello deben permitir su ingreso a su existencia y el disfrute de ellas.

La sabiduría es la capacidad o habilidad de desarrollar o desplegar alguna actividad material como un orfebre que construye joyas o un alfarero que manufactura artículos de barro en un primer sentido, pero también es la destreza para enfrentar problemas y dificultades y resolverlos. El sentido que le da Salomón en este verso es el de pericia y agilidad.

La ciencia es una palabra que tiene relación con el conocimiento que se alcanza con la experiencia. Es decir, la ciencia bíblica es aquella que nace de un saber experimentado o comprobado y por esa misma razón llega para quedarse y ayuda a las personas a vivir de acuerdo a valores y principios.

Salomón sabe que tanto la sabiduría como la ciencia no se cultiva en árboles y se pueden tomar de allí. No. Se tienen que cultivar personalmente, individualmente y de manera íntima porque carecemos de ellas y justamente la finalidad del libro de Proverbios es ayudarnos a obtenerlas.

La primera recomendación para alcanzarlas es hacer caso a nuestros padres. Ellos han vivido más que nosotros y la experiencia que tienen, aunado al amor que nos profesan, hacen que sus consejos y recomendaciones sean sumamente útiles. Pero justamente allí es el gran conflicto de muchas personas porque no quieren dejar entrar a su corazón esa sabiduría.

Salomón sabe que cuando alguien nos corrige no es nada agradable y sabe de la necedad humana y por eso dice que la ciencia debe ser grata al alma, es decir debemos apreciarla y disfrutarla, en lugar de enojarnos con quienes quieren enseñarnos lo que desconocemos de esta existencia.

No hay nada más necio en esta vida que una persona que piensa que lo sabe todo y es incapaz de hacerse de sabiduría y ciencia. La podemos aprender de la Escritura y de la gente de mayor edad que nos pueden ilustrar siempre con su vasta experiencia.

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