La Biblia dice en el Salmo 101:

Misericordia y juicio cantaré; a ti cantaré yo, oh Jehová. 2 Entenderé el camino de la perfección cuando vengas a mí. En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa. 3 No pondré delante de mis ojos cosa injusta. Aborrezco la obra de los que se desvían; ninguno de ellos se acercará a mí. 4 Corazón perverso se apartará de mí; no conoceré al malvado. 5 Al que solapadamente infama a su prójimo, yo lo destruiré; no sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso. 6 Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo; el que ande en el camino de la perfección, este me servirá. 7 No habitará dentro de mi casa el que hace fraude; el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos. 8 De mañana destruiré a todos los impíos de la tierra, para exterminar de la ciudad de Jehová a todos los que hagan iniquidad.

Introducción

La rectitud es una aspiración de los justos. El salmo ciento uno, escrito por David, tiene ese anhelo que el autor del canto quiere que se materialice en su vida y para ello se compromete con Dios a llevar a cabo ciertas determinaciones porque sabe que una vida recta se construye a partir de la voluntad de vivir de manera íntegra ante Dios.

Sin embargo una persona por sí sola no puede vivir rectamente. Requiere necesariamente el auxilio divino. El hombre, pecador por naturaleza, difícilmente podrá por sí mismo desear vivir ante Dios como si lo tuviera enfrente todos los días de su vida: esa meta o desafío comienza cuando permite que Dios llegue a su vida.

El salmo compuesto por David nos lleva por el camino de la integridad y rectitud que tiene como punto de partida la decisión de acercarse a Dios y la respuesta divina de venir a morar con nosotros, una vez ocurridos esos dos hechos, el hombre tiene que tomar ciertas decisiones para que Dios habite junto a él.

En las decisiones o determinaciones que encontramos en este canto descubrimos que para vivir de una manera correcta que es como alguna versiones traducen el término rectitud, integridad o perfección es indispensable dejar de asociarse con los malvados y tratar a toda costa vivir con los fieles y piadosos.

En otras palabras, la manera de vivir de acuerdo a lo que Dios demanda comienza cuando nos rodeamos o convivimos con personas que tiene como decisión agradar a Dios y vamos dejando de nuestro círculo a los malvados que se burlan de Dios y que definitivamente no quieren vivir de acuerdo a sus preceptos

Salmo 101: Señor, ayúdame a vivir en rectitud
A. Para que me aparte de los malvados
B. Para que me reúna con los fieles

La versión Reina Valera 1960 usa dos veces la frase “camino de la perfección” lo hace en el verso dos y seis. Otras versiones no traducen así esta frase, sino como “buen camino”, “integridad de corazón”, “conducta intachable”, “una vida correcta”, “rectitud”, “irreprensiblemente”.

Si ponemos atención en estas traducciones podemos apreciar que el sentido de la palabra es la rectitud, integridad, intachable e irreprensiblemente y todos estos términos apuntan a una clase de vida en la que se vive en una perfecta armonía tanto en lo público como en lo privado. Así podemos definir la expresión camino de perfección.

El salmista está elevando una plegaria para animarse a vivir de esta manera que contrasta con la falsedad e hipocresía con la que un hombre pude acercarse a Dios, engañándose a sí mismo porque vive de una manera en lo privado u hogar y de otra completamente distinta fuera de su casa.

El salmista sabe perfectamente que es una lucha constante y por eso más que pedirle a Dios por algo en específico para vivir rectamente en realidad se compromete en hacer cosas para alcanzar esa clase de vida.

A. Para que me aparte de los malvados

En este salmo encontramos los siguientes compromisos de David para vivir de manera intachable:

  • No pondré delante de mis ojos cosas injusta
  • Aborrezco la obra de los que se desvían
  • Se apartará de mi corazón malvado
  • No conoceré al malvado
  • Destruiré a los que solapadamente infaman a su prójimo
  • No soportaré a los de ojos altanero
  • No soportaré al de corazón vanidoso
  • No habitará en mi casa el que hace fraude
  • No se afirmará ante mí el que habla mentira
  • Destruiré a todos los impíos de la tierra

La lista que hace David es una serie de actitudes que podemos resumir sencillamente en la determinación de apartarse de los malvados porque se desvían de la verdad de Dios, hablan mal de sus amigos, son altaneros, altivos, orgullosos, mienten y son hipócritas y sobre todo son malhechores.

Podemos ver que la falta de integridad o la crisis de rectitud en nuestra vida surge por el medio en el que nos desenvolvemos. Si dejamos entrar a nuestra vida a aquellos que hacen de la maldad su estilo de vida pronto estaremos copiando su estilo de vida y en consecuencia difícilmente alcanzaremos una vida intachable.

Pero también David sabe perfectamente que la lucha por alcanzar la rectitud no solo surge de lo que hay en el exterior, sabe perfectamente que la lucha se da básicamente en el interior de cada persona. Por eso comienza diciendo que no podrán cosa injusta delante de sus ojos. Otras versiones lo traducen como “no quiero poner la maldad que me rodea”.

Otros, “no soportaré ante mis ojos acciones malvadas” y “no pondré jamás la mira en propósitos perversos”. Todas estas acciones tienen que ver con una vida personal comprometida con vivir rectamente, no tanto con lo que hay en el exterior, sino en el interior de cada creyente.

B. Para que me reúna con los fieles

David establece dos compromisos positivos para alcanzar la integridad.

  • Pondré mis ojos en los fieles de la tierra
  • Me servirá el que ande en el camino de la perfección

Lo que David está planteando en estos dos compromisos es juntarse con la gente obediente a Dios y con quien lleva una vida correcta. La palabra juntarse tiene una connotación de relacionarse de manera estrecha, no tanto de convivir casualmente o momentáneamente con ellos.

Es interesante notar que la palabra fiel, algunas versiones la traduzcan como leal. David nos hace comprender que la lealtad es un principio de integridad o rectitud. Una persona que se mantiene firme en sus principios es una persona que no cambia fácilmente de bando, en este caso siempre está con Dios y no se deja arrastrar por deidades idolátricas.

El salmista nos dice que una manera de vivir rectamente es juntarse con personas que estén buscando ese mismo estilo de vida. Podrán apoyarnos, podrán entendernos y sobre todo podrán sostenernos cuando luchamos contra un mundo que se propone por todos lados hacer que las personas vivan sin compromiso alguno.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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