La Biblia dice en el Salmo 111:

Aleluya. Alabaré a Jehová con todo el corazón en la compañía y congregación de los rectos. 2 Grandes son las obras de Jehová, buscadas de todos los que las quieren. 3 Gloria y hermosura es su obra, y su justicia permanece para siempre. 4 Ha hecho memorables sus maravillas; clemente y misericordioso es Jehová. 5 Ha dado alimento a los que le temen; para siempre se acordará de su pacto. 6 El poder de sus obras manifestó a su pueblo, dándole la heredad de las naciones. 7 Las obras de sus manos son verdad y juicio; fieles son todos sus mandamientos, 8 afirmados eternamente y para siempre, hechos en verdad y en rectitud. 9 Redención ha enviado a su pueblo; para siempre ha ordenado su pacto; santo y temible es su nombre. 10 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; su loor permanece para siempre.

Introducción

Los salmos fueron inspirados para cantar a Dios por innumerables razones. El ciento once es un canto que celebra lo que Dios hace. Es una canción inspirada para festejar lo que el Señor hizo, hace y hará, siempre con una manera perfecta, sin error y que impresiona a quienes se detienen a mirarla y contemplarla.

De autor desconocido, este tehillim, nos lleva a pensar en todo lo que Dios ha hecho desde lo general hasta lo particular, nos conduce a recordar la creación que fue hecha de la nada, que nació únicamente con la palabra de Dios, pero también nos acerca a mirar la forma en que sustentó a su pueblo en el desierto.

Si se quiere ver de manera más sencilla, el salmista nos aproxima a la creación y a Israel que son sus obras más visibles y a las que ha sustentado por los siglos, a pesar de lo constantes ataques que tanto la creación como su pueblo han recibido durante muchos siglos, que le han causado estragos pero que no han podido contra ellos.

El salmista nos hace ver que frente a la obra de Dios no podemos menos que rendir un homenaje, reconocer su grandeza y exaltar su nombre y no caer en el sombrío error de rendir tributo a las creaturas antes que al Creador porque sus obras responden a un propósito.

Todo lo que hay en este mundo es el resultado de una mente maestra, de un Ser que de su perfección colocó al sol en el lugar exacto para irradiar el calor necesario a la tierra, por ejemplo o que llenó el mar con peces que se multiplican para sustentar a millones de seres humanos que poblan este planeta.

Salmo 111: Señor, todo lo que tú haces es perfecto.
A. Porque tus obras están llenas de gloria y hermosura
B. Porque tus hechos son inolvidables
C. Porque tus obras son imperecederas

Hay dos palabra que recorren los diez versos de este salmo: obras y obra, cuya diferencia en la versión Reina Valera 1960 parece ser únicamente por el plural y singular que hay en ellas dos, pero no en realidad en los texto masoréticos son dos expresiones completamente distintas aunque relacionadas.

Para la palabra obra el hebreo utiliza la expresión la raíz hebrea “maaseh” que se traduce como trabajo o labor, en el sentido de un hombre que hace una faena para sustentar su vida, es decir un esfuerzo para transformar con su fuerza un producto de un estado a otro o para producir.

Cuando se aplica a Dios se usa por ejemplo en el salmo diecinueve cuando dice: Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos. La obra de sus manos es la manera en la que poéticamente el salmista señala que Dios laboró o trabajó y el resultado de ese trabajo lo podemos ver en el firmamento.

La palabra “obra” que usa la versión Reina Valera 1960 resulta de la raíz “paal” que tiene también relación con una acción o con algo que se emprende, solo que aquí la idea que plantea la palabra es el de una labor que se hace sistemáticamente, es decir una labor que nunca tiene pausa.

Ambos términos nos ayudan a entender que Dios es un Dios que está en acción, que no cesa en su labor y que lo que él hace lo podemos reconocer en lo que nuestros ojos tienen frente a sí y en muchas otras ocasiones con una actitud temerosa que nos abre el entendimiento y por esa razón debemos alabarlo como dice el verso uno:

Aleluya. Alabaré a Jehová con todo el corazón en la compañía y congregación de los rectos.

El salmista está convencido de que al comprender que todo lo que Dios hace es perfecto alabará a Dios con todo su corazón junto con otros hombres y mujeres que también han entendido esta verdad.

A. Porque tus obras están llenas de gloria y hermosura

Los versos dos y tres de nuestro salmo dicen lo siguiente:

Grandes son las obras de Jehová, buscadas de todos los que las quieren.3 Gloria y hermosura es su obra, y su justicia permanece para siempre.

El salmista declara que la obra de Dios tiene gloria y hermosura. Para apreciar esta afirmación nos auxilia mucho el salmo número ocho que dice así:

Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, 4 digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? 5 Le has hecho poco menor que los ángeles, lo coronaste de gloria y de honra. Salmo 8: 3-5

En estos versos encontramos las expresiones obras y obra que hemos visto anteriormente. Dios hizo una obra impresionante y esa acción se mantiene. El rey David, autor de este salmo, reconoce la impresionante obra de Dios al diseñar la luna y las estrellas que llenan el firmamento.

Pero al compararlo con el hombre al que Dios revistió de gloria y honra, no puede menos que preguntarle la razón por la que ha hecho una acción de ese tamaño o de esa envergadura. Está impresionado con lo que Dios hizo cuando creó al hombre y justamente el hombre fue la corona de la creación divina.

El cuerpo humano es por mucho una de las tantas expresiones de la perfección en lo que Dios hae porque la gestacion del ser humano en nueve meses dentro del útero materno para luego salir es, además de un milagro, una manifestación de la gloria y hermosura con que Dios hace sus obras.

B. Porque tus hechos son inolvidables

Los hecho de Dios no se pueden y no se deben olvidar. La historia secular ha querido sepultar la obra de Dios, pero no han podido ni podrá. Cristo dijo si estos callaran, las piedras hablarían. Es inútil intentar siquiera esconder o ignorar lo que Dios hace porque sencillamente siempre resaltará.

Del verso cuatro al siete encontramos la siguiente afirmación del salmista:

Ha hecho memorables sus maravillas; clemente y misericordioso es Jehová.5 Ha dado alimento a los que le temen; para siempre se acordará de su pacto. 6 El poder de sus obras manifestó a su pueblo, dándole la heredad de las naciones. 7 Las obras de sus manos son verdad y juicio; fieles son todos sus mandamientos.

Israel es el mejor ejemplo de que lo que Dios hace es inolvidable. Le prometió a Abraham convertirlo en una nación numerosa y poderosa y se lo cumplió. De ese hombre anciano con una mujer de igual edad y estéril Dios levantó a una nación que habita hoy en el mismo lugar donde Dios le dijo al patriarca que viviría.

El pueblo hebreo es la memoria de que Dios obra de manera perfecta, que lo que hace no se puede olvidar. A su pueblo lo sacó de Egipto, lo sustentó en el desierto y finalmente le dio en posesión la tierra prometida donde vivieron por muchos años y que luego de casi veinte siglos fuera de allí han retornado.

C. Porque tus obras son imperecederas

Los hombres construyen obras que se pierden con el tiempo. Solo Dios tiene la capacidad de que sus obras permanezcan para siempre.

Los versos ocho y nueve dicen así:

Afirmados eternamente y para siempre, hechos en verdad y en rectitud.9 Redención ha enviado a su pueblo; para siempre ha ordenado su pacto; santo y temible es su nombre.

Su palabra es una de las obras que goza de eternidad. El cielo y la tierra pasarán, pero sus palabra no pasarán. También la redención en Cristo no tiene fin. Los hombre son y serán redimidos para siempre gracias a la obra de Jesús en la cruz.

Conclusión

Todo lo que hace Dios es perfecto. Nada escapa de su dominio y control, pero cómo podemos llegar a esa compresión y como podemos dejar de dudar sobre esa virtud y capacidad de nuestro Dios. La respuesta nos la da el verso diez del salmo que dice de la siguiente forma:

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; su loor permanece para siempre.

El temor al Señor nos capacita para ello porque en primer lugar nos da sabiduría y en segundo lugar nos abre el entendimiento. No podemos apreciar lo que hace Dios porque carecemos de sabiduría y porque no tenemos buen entendimiento al no practicar sus mandamientos.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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