La Biblia dice en Salmos 136

Alabad a Jehová, porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia. 2 Alabad al Dios de los dioses, porque para siempre es su misericordia. 3 Alabad al Señor de los señores, porque para siempre es su misericordia. 4 Al único que hace grandes maravillas, porque para siempre es su misericordia.

5 Al que hizo los cielos con entendimiento, porque para siempre es su misericordia. 6 Al que extendió la tierra sobre las aguas, porque para siempre es su misericordia. 7 Al que hizo las grandes lumbreras, porque para siempre es su misericordia. 8 El sol para que señorease en el día, porque para siempre es su misericordia.

9 La luna y las estrellas para que señoreasen en la noche, porque para siempre es su misericordia. 10 Al que hirió a Egipto en sus primogénitos, porque para siempre es su misericordia. 11 Al que sacó a Israel de en medio de ellos, porque para siempre es su misericordia. 12 Con mano fuerte, y brazo extendido, porque para siempre es su misericordia.

13 Al que dividió el Mar Rojo en partes, porque para siempre es su misericordia; 14 E hizo pasar a Israel por en medio de él, porque para siempre es su misericordia; 15 Y arrojó a Faraón y a su ejército en el Mar Rojo, porque para siempre es su misericordia. 16 Al que pastoreó a su pueblo por el desierto, porque para siempre es su misericordia.

17 Al que hirió a grandes reyes, porque para siempre es su misericordia; 18 Y mató a reyes poderosos, porque para siempre es su misericordia; 19 A Sehón rey amorreo, porque para siempre es su misericordia; 20 Y a Og rey de Basán, porque para siempre es su misericordia; 21 Y dio la tierra de ellos en heredad, porque para siempre es su misericordia;

22 En heredad a Israel su siervo, porque para siempre es su misericordia. 23 Él es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, porque para siempre es su misericordia; 24 Y nos rescató de nuestros enemigos, porque para siempre es su misericordia. 25 El que da alimento a todo ser viviente, porque para siempre es su misericordia.

26 Alabad al Dios de los cielos, porque para siempre es su misericordia.

Introducción 

El salmo ciento treinta y seis repite veintiséis veces la frase porque para siempre es su misericordia. La repetición es una manera en la que el pueblo de Israel construyó su pedagogía. Sin muchos recursos pedagógicos, el pueblo judío apostó por la memoria para instruirse. 

A diferencia de nuestros tiempos en los que contamos con medios audio visuales para tener a la mano la palabra de Dios, los hebreos solo contaban con un rollo por comunidad y solo quienes tenían dinero podían acceder a rollos para tener a la mano la revelación divina y por eso apostaban por la repetición como forma de memorizar lo que Dios había dicho. 

El salmo ciento treinta y seis se inscribe dentro de esta clase de salmos que reiteran una frase con la intención de que los hebreos tuvieran presente y no olvidaran una verdad decisiva para su vida espiritual y en este caso el autor del canto desea firmemente que sus lectores nunca olviden el amor y la misericordia eterna del Señor. 

La frase para siempre es su misericordia se pronuncia en hebreo como “le’ olam jasdó” y así se repite en veintiséis ocasiones, una vez en cada verso del canto, para subrayar, recalcar y reiterar que la bondad de Dios trasciende el tiempo y el espacio, que siempre ha existido, existe y existirá. 

La palabra olam que la versión Reina Valera 1960 traduce como siempre en este salmo tiene varios significados. A veces se usa como futuro, en otras ocasiones como algo de larga duración y en ocasiones como algo permanente o perpetuo. El sentido que tiene en este salmo es justamente algo que no acaba y que por esa condiciones es constante o sin fin. 

En el caso de la palabra “misericordia” procede de la raíz hebrea jésed o checed que otras versiones simplemente traducen como bondad. La palabra jésed o checed apela a la bondad de Dios o su amabilidad en el trato con su pueblo Israel y su relación con quienes le invocan con todo el corazón. 

Unidas ambas expresiones nos llevan a pensar que Dios constantemente nos trata con amabilidad obrando o haciendo cosas para favorecernos, tratando al máximo de no perjudicarnos, sino más bien de hacernos bienes con acciones que nos ayudan a enfrentar las dificultades y problemas. 

Israel no debía olvidar la amabilidad de Dios. Lo debía tener presente y este salmo fue escrito por esa razón y fue también escrito para nosotros que tenemos el mismo problema que su pueblo: olvidamos fácilmente que nuestro Dios es bueno y sus actos de bondad son eternos. 

Dios nunca deja de ser bueno. Jamás pierde su esencia aunque la realidad que a veces enfrentamos nos quiere engañar. 

Salmo 136: Señor, ayúdame a recordar que tu bondad no tiene fin

A. Porque tú eres único

B. Porque tú creaste todo

C. Porque tú nos liberas

D. Porque tú nos provees

  1. A. Porque tú eres único

El salmista comienza su canto mostrándonos que Dios es inigualable, que nadie se le compara porque es único por encima de todo lo creado y sobre todo poder y fuerza su grandeza es inmensa. Del verso uno al verso tres encontramos este planteamiento de la siguiente forma:

Alabad a Jehová, porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia. 2 Alabad al Dios de los dioses, porque para siempre es su misericordia. 3 Alabad al Señor de los señores, porque para siempre es su misericordia.

Dios es bueno es el punto de partida para alabar a Dios. La esencia de Dios es la bondad y el salmista lo compara con otros dioses y otros señores solo para confirmar que nadie es como él. El Señor es superior en bondad. Sabe lo que hace y su trato para con nosotros es amable aunque a veces creemos que se ha olvidado de nosotros. 

Es muy importante entender esta verdad que el salmista plantea porque en muchas ocasiones vamos a vivir experiencias que nos hacen dudar de la bondad de Dios, pero en ese rubro o concepto no tiene par. Ninguno de los dioses o señores que hay en este mundo pueden ganarle en ese terreno. 

Los ídolos creados por el ser humano terminan por someter al hombre y postrarlo en un estado indigno, pero Dios al contrario desea profundamente que hombres y mujeres vivan de una manera en la que su dignidad sea respetada y bajo ninguna circunstancia se menoscabe y siempre trata a toda costa de defender la condición de sus criaturas. 

  • B. Porque tú creaste todo

Del verso cuatro al verso nueve nuestro salmo dice:

4 Al único que hace grandes maravillas, porque para siempre es su misericordia. 5 Al que hizo los cielos con entendimiento, porque para siempre es su misericordia. 6 Al que extendió la tierra sobre las aguas, porque para siempre es su misericordia. 7 Al que hizo las grandes lumbreras, porque para siempre es su misericordia. 

8 El sol para que señorease en el día, porque para siempre es su misericordia. 9 La luna y las estrellas para que señoreasen en la noche, porque para siempre es su misericordia.

La bondad de Dios se puede entender como su trato amable a los seres humanos y esta verdad la podemos entender perfectamente cuando nos remitimos a la creación: Dios hizo de la nada todo lo que ahora vemos. Antes de poner al hombre en la tierra Dios desplegó su poder creador.

Hizo grandes maravillas al establecer los cielos, al colocar la tierra en un lugar perfecto en su universo, al crear el sol, la luna y las estrellas y una vez puestas en el lugar indicado creó al hombre y le dio autoridad sobre toda la creación. La bondad se hace visible a través de la creación. 

El problema que tenemos es que como es algo que está todos los días, perdemos de vista que hubo un tiempo en que no existían. Las cosas que hizo Dios son tan antiguas que pensamos que allí están por voluntad propia y como permanecen intocadas creemos que así siempre ha sido, pero eso no es cierto. Fue la bondad de Dios la que las hizo posible. 

  • C. Porque tú nos liberas

La historia de Israel es el mejor ejemplo de la bondad de Dios y el salmista la emplea para recordarnos esta verdad.

Del verso diez al dieciséis encontramos estas verdades:

10 Al que hirió a Egipto en sus primogénitos, porque para siempre es su misericordia. 11 Al que sacó a Israel de en medio de ellos, porque para siempre es su misericordia. 12 Con mano fuerte, y brazo extendido, porque para siempre es su misericordia.

13 Al que dividió el Mar Rojo en partes, porque para siempre es su misericordia; 14 E hizo pasar a Israel por en medio de él, porque para siempre es su misericordia; 15 Y arrojó a Faraón y a su ejército en el Mar Rojo, porque para siempre es su misericordia. 16 Al que pastoreó a su pueblo por el desierto, porque para siempre es su misericordia.

La bondad de Dios se manifestó con Israel liberándolos de la vergonzosa esclavitud en Egipto. Cuatrocientos años de opresión fueron rotos gracias a la intervención divina que con diez plagas logró que su pueblo fuera liberado de la oscura prisión a la que lo tenía sometido el Faraón. 

La noche de pascua murieron todos los primogénitos de los egipcios, pero ningún hogar hebreo tuvo duelo porque Dios los protegió ya que mientras los egipcios fueron duramente juzgados, los israelitas tuvieron un trato preferencial y amable de parte de Dios como una expresión de su bondad para con ellos. 

  • D. Porque tú nos provees

Del verso diecisiete al verso veintiséis encontramos estas verdades:

17 Al que hirió a grandes reyes, porque para siempre es su misericordia; 18 Y mató a reyes poderosos, porque para siempre es su misericordia; 19 A Sehón rey amorreo, porque para siempre es su misericordia; 20 Y a Og rey de Basán, porque para siempre es su misericordia; 21 Y dio la tierra de ellos en heredad, porque para siempre es su misericordia;

22 En heredad a Israel su siervo, porque para siempre es su misericordia. 23 Él es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, porque para siempre es su misericordia; 24 Y nos rescató de nuestros enemigos, porque para siempre es su misericordia. 25 El que da alimento a todo ser viviente, porque para siempre es su misericordia.

26 Alabad al Dios de los cielos, porque para siempre es su misericordia.

El salmista recuerda también que Dios llevó a su pueblo de Egipto a la tierra que fluye leche y miel. Les dio de lo mejor para su subsistencia mostrando así una de las más grandes manifestaciones de su bondad: su provisión. Dios nos alimenta y sustenta para no morir y con ello prueba su bondad. 

La amabilidad del Señor se muestra sentándonos a comer todos los días, satisfaciendo nuestra necesidad de alimento de manera regular porque siempre ha sido y será bueno con todos nosotros, como lo fue con Israel que le entregó la tierra que le había prometido a Abraham, sin importar que sus enemigos fueran más fuerte que ellos.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

Deja tu comentario