La Biblia dice en Salmos 140

Al músico principal. Salmo de David. Líbrame, oh Jehová, del hombre malo; guárdame de hombres violentos, 2 Los cuales maquinan males en el corazón, cada día urden contiendas. 3 Aguzaron su lengua como la serpiente; veneno de áspid hay debajo de sus labios. Selah 4 Guárdame, oh Jehová, de manos del impío; líbrame de hombres injuriosos, que han pensado trastornar mis pasos.

5 Me han escondido lazo y cuerdas los soberbios; han tendido red junto a la senda; me han puesto lazos. Selah 6 He dicho a Jehová: Dios mío eres tú; escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos. 7 Jehová Señor, potente salvador mío, tú pusiste a cubierto mi cabeza en el día de batalla.

8 No concedas, oh Jehová, al impío sus deseos; no saques adelante su pensamiento, para que no se ensoberbezca. Selah 9 En cuanto a los que por todas partes me rodean, la maldad de sus propios labios cubrirá su cabeza. 10 Caerán sobre ellos brasas; serán echados en el fuego, en abismos profundos de donde no salgan.

11 El hombre deslenguado no será firme en la tierra; el mal cazará al hombre injusto para derribarle. 12 Yo sé que Jehová tomará a su cargo la causa del afligido, y el derecho de los necesitados. 13 Ciertamente los justos alabarán tu nombre; los rectos morarán en tu presencia.

Introducción

David vivió enfrentado y enfrentando toda clase de enemigos que le surgieron de manera espontánea, casual y algunos naturales como los filisteos. David tenía adversarios que maquinaban en lo oculto, que parecían leales a su reino, pero que en realidad su corazón lo aborrecía.

La rebelión y revuelta encabezada por su hijo Absalón para quedarse a la mala con el reino de su padre, le permitió a David conocer quienes lo apreciaban con lealtad y quienes en realidad no solo estaban por conveniencia con él sino que disfrutaba su desgracia y la situación que estaba viviendo aborrecido por su propio descendiente.

Este salmo no nos dice cuando fue escrito, pero en realidad puede fecharse en cualquier momento de la vida del rey David porque tuvo detractores desde joven. Cuando fue a ver a sus hermanos enviado por su padre, ellos le dijeron que estaba allí porque le gustaban los espectáculos sangrientos. Aunque había ido a verlos y llevarles comida.
Luego de la victoria sobre Goliat enfrentó a la furia de Saúl quien nunca lo volvió a mirar igual pensando que la gente prefería al vencedor del paladín filisteo por encima del rey de Israel y eso provocó que fuera no solo su principal detractor, sino también que fuera su más acérrimo enemigo y perseguidor.

Este salmo es una plegaria para pedir protección ante enemigos reales que hablan mal de nosotros, que confabulan con otros para dañarnos, sino que tienen como objetivo final buscar nuestra destrucción. Se trata de personas completamente confundidas por el mal que quieren vernos liquidados.

David sabe que ante esa clase de enemigos lo único que puede librarnos de sus malos deseos es la intervención divina. Es Dios el que puede detener sus intentos y deseos de dañar nuestra existencia. Y por eso recurre al Creador para suplicar su ayuda y evitar que los malvados se salgan con la suya.

Señor, protégeme de mis detractores
A. Porque quieren trastornar mis pasos
B. Porque me tienden trampas
C. Porque solo tú puedes tomar mi causa

A. Porque quieren trastornar mis pasos

Del verso uno al verso cuatro encontramos la clase de personas que atacaba a David y la forma en la que lo hacían.

Líbrame, oh Jehová, del hombre malo; guárdame de hombres violentos, 2 Los cuales maquinan males en el corazón, cada día urden contiendas. 3 Aguzaron su lengua como la serpiente; veneno de áspid hay debajo de sus labios. Selah 4 Guárdame, oh Jehová, de manos del impío; líbrame de hombres injuriosos, que han pensado trastornar mis pasos.

Aquí una pequeña lista de quienes mal querían a David:

  1. Hombre malo
  2. Hombres violentos
  3. Hombre impíos
  4. Hombres injuriosos

Los que buscaban el mal del rey David eran personas dignas de un catálogo de perversos y almas muy oscuras. Eran personas con una acentuada actitud de iniquidad que estaban dispuestos a todo y no reparaban en si lo que hacían estaba bien o mal porque en realidad no tenían conciencia de nada.

Lo que ellos hacían con David merece también una lista:

  1. Maquinan males en el corazón
  2. Urden contiendas
  3. Aguzaron su lengua
  4. Son venenosos como el áspid

Lo que los enemigos de David hacían era planear y proyectar la mejor forma de dañarlo con un factor que los hacía difícil de combatir, lo hacían en sigilo, en lo oculto, nunca en público, lo que los convertía en enemigos muy peligrosos porque actuaban al amparo de la oscuridad y el silencio.

Su comparación con el veneno del áspid es sumamente claro: no tenían otra finalidad que la de dañar para trastornar los pasos de David. Algunas versiones prefieren traducir como caer. Los enemigos del rey David querían que cayera.

B. Porque me tienden trampas

Del verso cinco al ocho David le dice a Dios que sus enemigos lo acechan poniéndole trampas.

5 Me han escondido lazo y cuerdas los soberbios; han tendido red junto a la senda; me han puesto lazos. Selah 6 He dicho a Jehová: Dios mío eres tú; escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos. 7 Jehová Señor, potente salvador mío, tú pusiste a cubierto mi cabeza en el día de batalla.

8 No concedas, oh Jehová, al impío sus deseos; no saques adelante su pensamiento, para que no se ensoberbezca. Selah.

El problema que David enfrentaba con sus enemigos es que le tendían trampas. Los términos lazo, cuerdas y red nos hacen pensar en las técnicas con las que los antiguos cazaban sus presas. Desde inofensivas aves hasta los mas peligrosos animales salvajes, construyendo artefactos engañosos para que cayeran en ellos.

Eso nos permite entender claramente que los adversarios de David estaban ocultos, lo que les daba una gran ventaja sobre él ya que no podía verlos para prepararse o hacerles frente y lo único que le quedaba era estar alerta y por eso le pide a Dios que no le conceda sus deseos a ellos.

C. Porque solo tú puedes tomar mi causa

Ante esa clase de detractores David se encomienda a Dios, que es el único que puede ayudarle a enfrentarlos.

En cuanto a los que por todas partes me rodean, la maldad de sus propios labios cubrirá su cabeza. 10 Caerán sobre ellos brasas; serán echados en el fuego, en abismos profundos de donde no salgan.11 El hombre deslenguado no será firme en la tierra; el mal cazará al hombre injusto para derribarle.

12 Yo sé que Jehová tomará a su cargo la causa del afligido, y el derecho de los necesitados. 13 Ciertamente los justos alabarán tu nombre; los rectos morarán en tu presencia.
David le está pidiendo a Dios que se encargue de sus enemigos. Él sabe perfectamente que no podrá hacer nada contra ellos porque los desconoce, pero Dios sí podrá hacerles frente porque conoce perfectamente quienes son y las motivaciones que los mueven para ser los detractores de su hijo David.

Lo único que hace el rey es pedir a Dios que sancione a quienes sin haberles hecho algún daño lo quieran ver destruido. El castigo que merecen esa clase de personas es grande porque han perdido toda sensibilidad y se mueven conforme a sus más desviados pensamientos.

Y por eso David encomienda su causa a Dios para que intervenga favorablemente a su favor. Se trata de dejar en las manos de Dios a todos lo que deponen en su contra porque Dios es justo y sabe pagar a cada uno conforme a sus obras y sabe cuándo hacerlo, dónde hacerlo y cómo hacerlo.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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