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sábado, abril 17, 2021
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Salmo 48: Señor, gracias por habitar entre nosotros

Cántico. Salmo de los hijos de Coré. Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado en la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo. 2 Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra, es el monte de Sion, a los lados del norte, la ciudad del gran Rey. 3 En sus palacios Dios es conocido por refugio. 4 Porque he aquí los reyes de la tierra se reunieron; pasaron todos. 5 Y viéndola ellos así, se maravillaron, se turbaron, se apresuraron a huir. 6 Les tomó allí temblor; dolor como de mujer que da a luz. 7 Con viento solano quiebras tú las naves de Tarsis. 8 Como lo oímos, así lo hemos visto en la ciudad de Jehová de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios; la afirmará Dios para siempre. Selah 9 Nos acordamos de tu misericordia, oh Dios, en medio de tu templo. 10 Conforme a tu nombre, oh Dios, así es tu loor hasta los fines de la tierra; de justicia está llena tu diestra.
11 Se alegrará el monte de Sion; se gozarán las hijas de Judá por tus juicios. 12 Andad alrededor de Sion, y rodeadla; contad sus torres. 13 Considerad atentamente su antemuro, mirad sus palacios; para que lo contéis a la generación venidera. 14 Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre;
El nos guiará aun más allá de la muerte.

Introducción

Sin mencionar la ciudad de Jerusalén este salmo nos hace pensar en ella. Jerusalén está convertida en este salmo no solo en el lugar de la presencia de Dios, sino en la residencia de su morada. De entre los miles de lugares que hay en el mundo el Señor determinó habitar en el monte de Sion.

Los hijos de Coré han compuesto este salmo para que los hebreos de todos los tiempos siempre tengan presente en su corazón la tierra de sus padres. La santa ciudad de Jerusalén se convierte de esa manera en uno de los grandes referentes de la historia del pueblo de Israel y por supuesto en el principal elemento de su identidad.

La capital espiritual de Israel es, desde ese punto de vista, más que un espacio de tierra o territorio. Es la vida misma. Es el anhelo de todo bueno judío que se precie de ser descendiente de Abraham porque constituye el lugar más sagrado que puede haber en este mundo porque es la ciudad del gran Rey.

Y así ha sido desde el momento que el rey David conquistó la ciudad a los jebuseos e instaló allí el tabernáculo que había acompañado al pueblo de Israel durante su peregrinar en el desierto, lugar que sigue presente hasta nuestros días. Casi tres mil años de historia con grandes momentos y grandes tragedias, pero siempre presente en la historia de Israel y todo el mundo.

El salmo que hoy meditaremos nos lleva por Jerusalén, el monte de Sion y la habitación del Señor para recordarnos su importancia pasada y presente, sino tambien del futuro porque su retorno ocurrirá justamente allí. Él regresará y reunirá a su pueblo en la tierra que el escogió para ellos.

Aunque no se le menciona directamente, el nombre de Jerusalén, se transpira en cada palabra y cada verso de este salmo escrito para recordarnos que Dios habita en medio de su pueblo. Que nunca los ha abandonado, ni nunca los abandonará, a pesar de su obstinación y consumada rebeldía.

La elección de Jerusalén no dependió de ellos, sino fue un acto de la voluntad divina. Ese solo hecho que la elección de Dios o su proceso de selección lo determine su soberanía nos recuerda gratamente que nosotros fuimos elegidos por él y gracias a ese acto nosotros podemos estar seguros de que Dios estará siempre con nosotros.

Admirar su elección, amar el lugar que escogió para hacer habitar su grandioso nombre y enamorarnos cada día de la tierra santa es el principal propósito de este salmo porque la historia de los judíos ha estado marcada por el exilio. Lejos de su patria nunca debían olvidarla y nunca la olvidaron.

Cuando eso sucedió Dios intervino para recordarle a su pueblo que él tenía una residencia y ellos debían estar allí y los regresó después de casi dos mil años de ausencia y allí están hoy en día esperando a su Mesías.

Salmo 48: Señor, gracias por habitar entre nosotros

A. Escogiste el monte de Sion para vivir
B. Las naciones conocerán donde tú vives
C. Por eso amamos el lugar donde vives

La inscripción del salmo nos indica que fue compuesto por los hijos de Coré y señala que es un cántico. Un tehillim. Debemos entender entonces que este salmo esta diseñado para cantarse, por supuesto para recitarse, pero esencialmente para ser entonado por los hebreos a la hora de adorar al Señor.

Se trata de una manera de tener no solo en la mente la verdad sobre la ciudad del Creador, sino también una manera emotiva de recordar el compromiso que hacían al pronunciar esas palabras a favor de la santa ciudad de Jerusalén. Cantar salmos tiene la virtud de reafirmar nuestras convicciones sobre alguna verdad.

A. Escogiste el monte de Sion para vivir

El verso uno del salmo comienza con una afirmación:

Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado en la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo.

El monte Sion fue elegido por Dios para vivir allí. Un Dios que es grande y que es digno de ser en gran manera alabado tiene un lugar donde se le venera.

Los versos dos y tres del salmo reafirman la revelación de lo que representa Jerusalén para los hebreos.

2 Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra, es el monte de Sion, a los lados del norte, la ciudad del gran Rey. 3 En sus palacios Dios es conocido por refugio.

Con estas palabras el salmista quiere resaltar una verdad sumamente importante para el pueblo judío: Dios tiene un lugar donde su presencia habita. Lo que para mucho sería simplemente una montaña, para los hijos de Coré representaba un lugar muy especial en toda la tierra.

A los ojos de cualquier persona, el monte de Sion sería una elevación de tierra más como las millones que hay en toda la tierra, pero para los israelitas representaba algo más que un pedazo de terreno, constituía el espacio que el Señor había elegido para acompañarlos para siempre.

Dios es grande y es digno de ser en gran manera alabado en la ciudad que él apartó para sí mismo. Y esa ciudad se ubica en un monte y por ese solo hecho ese lugar se convierte en el monte santo y eso la hace especial porque Dios la convirtió en su morada y allí reunió al pueblo de Israel para que le tributara alabanza y adoración.

La Nueva Traducción Viviente de la Escritura traduce los versos tres y siete de la siguiente manera:

Es alto y magnífico; ¡toda la tierra se alegra al verlo! ¡El monte Sion, el monte santo, es la ciudad del gran Rey! 3 Dios mismo está en las torres de Jerusalén dándose a conocer como su defensor.

La ciudad del Rey es Jeruslén. No es cualquier lugar, ni tampoco es solamente un espacio territorial, de ningún modo.

B. Las naciones conocerán donde tu vives

Los versos cuatro al ocho dice de la siguiente manera:

4 Porque he aquí los reyes de la tierra se reunieron; pasaron todos. 5 Y viéndola ellos así, se maravillaron, se turbaron, se apresuraron a huir. 6 Les tomó allí temblor; dolor como de mujer que da a luz. 7 Con viento solano quiebras tú las naves de Tarsis. 8 Como lo oímos, así lo hemos visto en la ciudad de Jehová de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios; la afirmará Dios para siempre. Selah

Nunca debemos perder de vista que muchos salmos son mesiánicos. A lo largo de nuestros estudios del libro de los Salmos hemos señalado así muchos de ellos. Por ejemplo el cuarenta y cinco, por citar de los más recientes, pero también el veintidós, el treinta y cuatro y muchos.

El cuarenta y ocho no es la excepción. Los hijos de Coré hablan de lo que será el final de los tiempos cuando todos los reyes de la tierra palidecerán cuando vean quien en realidad habitaba en Jerusalén y reconozcan que el Rey de reyes y Señor de señores era y es en realidad el personaje más importante de esa ciudad.

El libro de los salmos queda conectado de manera directa cuando recordamos la historia del pueblo de Israel y su destino final. Dios ha cuidado y cuidará siempre la sagrada ciudad hebrea porque la historia de la humanidad culminará en esas tierras cuando el bendito Mesías ponga sobre ella sus pies.

C. Por eso amamos el lugar donde vives

Los versos doce al catorce del salmo que estudiamos dicen de la siguiente manera:

12 Andad alrededor de Sion, y rodeadla; contad sus torres. 13 Considerad atentamente su antemuro, mirad sus palacios; para que lo contéis a la generación venidera. 14 Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; El nos guiará aun más allá de la muerte.

La ciudad de Jerusalén se disfruta y se ama y como se ama se busca su bien y se le considera siempre. Sea la paz en la Tierra Santa del Señor.

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