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miércoles, julio 28, 2021
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Salmo 54: Señor, defiéndeme de quienes sin conocerme me aborrecen

La Biblia dice en el Salmo 54

Al músico prinicipal. En Neginot. Masquil de David, cuando vinieron los zifeos y dijeron a Saúl: ¿No está David escondido en nuestra tierra? Oh Dios, sálvame por tu nombre, y con tu poder defiéndeme. 2 Oh Dios, oye mi oración; escucha las razones de mi boca. 3 Porque extraños se han levantado contra mí, y hombres violentos buscan mi vida; no han puesto a Dios delante de sí. Selah 4 He aquí, Dios es el que me ayuda; el Señor está con los que sostienen mi vida. 5 El devolverá el mal a mis enemigos; córtalos por tu verdad. 6 Voluntariamente sacrificaré a ti; alabaré tu nombre, oh Jehová, porque es bueno. 7 Porque él me ha librado de toda angustia, y mis ojos han visto la ruina de mis enemigos.

Introducción

Que frustrante resulta para la vida de cualquiera tener por enemigos a extraño que sin conocernos se suman con vitalidad y gusto a nuestros adversarios. Personas que se dejan llevar por lo que se dice de los demás y sin comprobar si es cierto o no, asumen que esa es la verdad y se suman gustosos a nuestros detractores.

Esa fue la experiencia que David vivió. Y digo que era sumamente frustrante porque de por sí ya tenía de adversarios a los filisteos, a Saúl y a otros más y a esa larga lista de contrarios ahora se sumaba uno más: los extraños que se esforzaban por ponerlo en las manos de Saúl para que lo mataran.

David compuso este salmo profundamente dolido por la actitud de los habitantes de Zif quienes fueron a Saúl para denunciarlo como si se tratara de un delicuente para que lo detuviera y matara, y de esa manera ganarse el aprecio, reconocimiento y aprobación de lealtad del monarca que perseguía a David de manera feroz.

David vierte sus emociones en este breve salmo para mostrarnos cómo actuar cuando nos encontramos con personas a las que no les hemos hecho absolutamente nada, pero ellos actúan de una manera vengativa con tal de quedar bien con una persona con poder o autoridad, en este caso el rey de Israel.

El autor del salmo estaba completamente abrumado por la actitud de los zifitas porque no era la primera vez que lo colocaban en una posición vulnerable ante Saúl. Pero escribe este salmo para mostrarnos que en esta vida nos vamos a encontrar con seres que son zalameros, lisonjeros y aduladores para obtener el aprecio de los poderosos, sin importar que para ello acusen a un inocente.

La inscripición de este salmo nos ofrece el motivo que originó su inspiración, cuando los habitantes de Zif fueron otra vez a Saúl para decirle que David estaba escondido en sus tierras en 1º Samuel 26: 1-12, como ya lo habían hecho en 1º Samuel 23: 19-29 en una actitud sumamente hostil.

A David le quedó claro que los zifitas estaban convertidos en sus grandes enemigos sin haberles hecho nada. Los habitantes de esta villa tomaron partido a favor de Saúl, no sabemos a ciencia cierta porque razón, pero se asumieron como leales vasallos a su monarca y se fueron contra David.

David entonces compone este salmo que nos ayuda mucho para saber qué hacer cuando contra nosotros se levantan personas a las que no les hemos hecho nada, pero nos aborrecen, cuando los amigos de nuestros enemigos se colocan en la línea de batalla para hacernos daño.

Este salmo esta inspirado para que desde lo más profundo de nuestro corazón le digamos a Dios:

Salmo 54: Señor, defiéndeme de quienes sin conocerme me aborrecen

A. Porque buscan mi vida
B. Porque no anteponen a Dios
C. Porque solo tu sostienes mi vida
D. Porque solo tu me libras de toda angustia

Para comprender la plegaria de David en este salmo debemos leer 1º Samuel 26: 1-12 que dice así:

Vinieron los zifeos a Saúl en Gabaa, diciendo: ¿No está David escondido en el collado de Haquila, al oriente del desierto? 2 Saúl entonces se levantó y descendió al desierto de Zif, llevando consigo tres mil hombres escogidos de Israel, para buscar a David en el desierto de Zif. 3 Y acampó Saúl en el collado de Haquila, que está al oriente del desierto, junto al camino. Y estaba David en el desierto, y entendió que Saúl le seguía en el desierto. 4 David, por tanto, envió espías, y supo con certeza que Saúl había venido. 5 Y se levantó David, y vino al sitio donde Saúl había acampado; y miró David el lugar donde dormían Saúl y Abner hijo de Ner, general de su ejército. Y estaba Saúl durmiendo en el campamento, y el pueblo estaba acampado en derredor de él. 6 Entonces David dijo a Ahimelec heteo y a Abisai hijo de Sarvia, hermano de Joab: ¿Quién descenderá conmigo a Saúl en el campamento? Y dijo Abisai: Yo descenderé contigo. 7 David, pues, y Abisai fueron de noche al ejército; y he aquí que Saúl estaba tendido durmiendo en el campamento, y su lanza clavada en tierra a su cabecera; y Abner y el ejército estaban tendidos alrededor de él. 8 Entonces dijo Abisai a David: Hoy ha entregado Dios a tu enemigo en tu mano; ahora, pues, déjame que le hiera con la lanza, y lo enclavaré en la tierra de un golpe, y no le daré segundo golpe. 9 Y David respondió a Abisai: No le mates; porque ¿quién extenderá su mano contra el ungido de Jehová, y será inocente? 10 Dijo además David: Vive Jehová, que si Jehová no lo hiriere, o su día llegue para que muera, o descendiendo en batalla perezca, 11 guárdeme Jehová de extender mi mano contra el ungido de Jehová. Pero toma ahora la lanza que está a su cabecera, y la vasija de agua, y vámonos.12 Se llevó, pues, David la lanza y la vasija de agua de la cabecera de Saúl, y se fueron; y no hubo nadie que viese, ni entendiese, ni velase, pues todos dormían; porque un profundo sueño enviado de Jehová había caído sobre ellos.

David no tenía absolutamente nada contra Saúl. La prueba más grande fue que a pesar de que lo tuvo a su merced y sus generales le pidieron que lo matara, no lo hizo. Era el hombre más leal que podía tener en sus filas el monarca desechado, pero él nunca lo supo y si lo supo nunca lo aceptó.

A. Porque buscan mi vida

Los zifeos buscaban la vida de David, una manera poética de decir que lo querían matar. Sin conocerlo, sin saber lo que había en realidad en su corazón, ellos asumieron que David era un malvado por lo que escucharon y se equivocaron garrafalmente. Si David hubiera querido se hubiera desecho de Saúl rápidamente.

David clama a Dios porque las personas que nos aborrecen sin conocernos en realidad se tornan muy peligrosos en razón de que no saben lo que en realidad está sucediendo y siguen una corriente de pensamiento o se dejan llevar por lo que otros dicen respecto de nuestras personas.

Los zifeos dieron claras muestras de querer desparecer la vida de David porque en dos ocasiones fueron hasta donde estaba Saúl en un lugar llamado Gabaa y le informaron que David se escondía en sus territorios. De Zif a Gabaa hay una larga distancia que ellos recorrieron sin pesarles porque querían que David muriera.

¿Qué les había hecho David? Nada. No había cruzado palabra con ellos, ni siquiera los había visitado o conocido, pero ellos asumían que era un personaje perverso y si Saúl lo buscaba era porque en realidad era un malvado. De esa clase de personas, David quería que el Señor lo defendiera.

B. Porque no anteponen a Dios

El verso tres de nuestro salmo dice así:

3 Porque extraños se han levantado contra mí, y hombres violentos buscan mi vida; no han puesto a Dios delante de sí. Selah

David sabía perfectamente que estos hombres no consideraban a Dios a la hora de actuar y por esa misma razón se comportaban con violencia tratando de quitarle la vida. Los habitantes de Zif se comportaban como unos verdaderos ignorantes de la palabra de Dios y su conducta se reflejaba al tratar de cortar de la tierra de los vivientes a alguien que no conocían.

Una persona que aborrece a otra sin conocerla da muestras claras que su referente de Dios es nulo. Una persona no puede de nignún modo atacar a alguien a quien no conoce. Pero solo una persona muy necia y muy distancia de Dios asume una actitud de ese tamaño y por esos son tan peligrosos.

C. Porque solo tu sostienes mi vida

Frente a esta clase de personas lo único que podemos hacer es confiar en Dios. No podemos hacer nada más porque estamos a su merced. No sabemos cuánta gente nos aborrece aún sin saber qué somos, qué hacemos, qué pensamos o qué hablamos y entonces solo Dios puede alentarnos, animarnos y sostenernos.

Con esa convicción David le dice al Señor lo siguiente:

4 He aquí, Dios es el que me ayuda; el Señor está con los que sostienen mi vida.

David está confiando porque sabe que Dios lo ayuda. Sus experiencias sobre esta verdad son múltiples. Lo supo desde que enfrentó a los osos y leones que venía a atacar a sus ovejas y lo confirmó cuando enfrentó a Goliat. Dios lo ayudo y se lo recordó así mismo. Siempre será bueno y reconfortante recordar que Dios está para ayudarnos siempre.

D. Porque solo tu me libras de toda angustia

Nuestro salmo de esta ocasión termina así:

5 El devolverá el mal a mis enemigos; córtalos por tu verdad. 6 Voluntariamente sacrificaré a ti; alabaré tu nombre, oh Jehová, porque es bueno. 7 Porque él me ha librado de toda angustia, y mis ojos han visto la ruina de mis enemigos.

David esta desolado por esos nuevos enemigos que le surgieron. Pero sabe perfectamente que Dios tratará personalmente con sus enemigos y caerán por la propia verdad del Señor. Esa es una ilustrativa enseñaza: Dios se ocupará de tus enemigos y tu ocúpate de sacrificar adoración a Dios y alabarlo.

La razón fundamental de tener esta actitud es porque Dios se las arreglará siempre para librarnos de toda angustia.

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