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lunes, junio 21, 2021
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Salmo 56: Señor, ¿qué me puede hacer el hombre?, yo confío en ti

La Biblia dice en el salmo 56

Al músico principal; sobre La paloma silenciosa en paraje muy distante. Mictam de David, cuando los filisteos le prendieron en Gat. Ten misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre; me oprime combatiéndome cada día. 2 Todo el día mis enemigos me pisotean; porque muchos son los que pelean contra mí con soberbia. 3 En el día que temo, yo en ti confío. 4 En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre? 5 Todos los días ellos pervierten mi causa; contra mí son todos sus pensamientos para mal. 6 Se reúnen, se esconden, miran atentamente mis pasos, como quienes acechan a mi alma. 7 Pésalos según su iniquidad, oh Dios, y derriba en tu furor a los pueblos. 8 Mis huidas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas en tu libro? 9 Serán luego vueltos atrás mis enemigos, el día en que yo clamare; esto sé, que Dios está por mí. 10 En Dios alabaré su palabra; en Jehová su palabra alabaré. 11 En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre? 12 Sobre mí, oh Dios, están tus votos; te tributaré alabanzas. 13 Porque has librado mi alma de la muerte, y mis pies de caída, para que ande delante de Dios en la luz de los que viven.

Introducción

El salmo cincuenta y seis junto con el salmo treinta y cuatro fueron escritos cuando David tuvo que presentarse ante Aquis, rey de Gat y su vida corrió gran peligro debido a que estuvo a punto de perder la vida ya que en ese lugar recordaban su fama y su soberbia victoria sobre Goliat.

Los rabinos judíos dicen que la muerte rondó muy cerca de David, debido a que la familia de Goliat había sido convocada por el rey de Gat y estaban en el palacio real cuando David llegó allí para comparecer ante el monarca y se fingió demente para que no le hicieran nada y su treta resultó exitosa, pues lo echaron de la corte.

Este es un salmo que debemos rezar, repetir, orar o reflexionar cuando el peligro llega a nuestra vida de manera muy cercana. Es un tehillim inspirado cuando nuestros enemigos más poderosos han logrado ponernos en una situación tan a la mano que somos frágiles y estamos expuestos a su merced.

La inscripción del salmo nos ayuda a entender el lugar de su composición o el momento cuando David lo escribió. Junto con esta información encontramos las indicaciones para su entonación. La paloma silenciosa en paraje muy distante era una de las composiciones que se cantaban en esos días y el tono de ella debería de usarse en el salmo cincuenta y seis.

El significado de la palabra Mictam es desconocido. Algunos especialistas lo traducen como himno o poema.

En el salmo hay tres preguntas del salmista. Dos veces, la interrogante “¿Qué puede hacerme el hombre?” Y “¿No están ellas en tu libro?”

La pregunta que hace dos veces David tiene una sola respuesta: Nada. El hombre, convertido en enemigo, no puede hacer nada porque Dios cuida de él, lo guarda y lo protege y a pesar de que pueda estar a punto de lograr su objetivo el Señor siempre abogará por sus hijos como un padre humano que no permite que nada le haga daño a sus vástagos.

Salmo 56: Señor, ¿qué me puede hacer el hombre? Yo confío en ti

A. Aunque me asedie para devorarme
B. Aunque me atemorice
C. Aunque su persecución me haga sufrir
D. Aunque me quiera matar

Este salmo fue compuesto cuando David fue detenido en la tierra de los filisteos y fue llevado ante el rey Aquis.

La historia la encontramos en 1º Libro de Samuel 21: 10-15 que dice así:

10 Y levantándose David aquel día, huyó de la presencia de Saúl, y se fue a Aquis rey de Gat. 11 Y los siervos de Aquis le dijeron: ¿No es éste David, el rey de la tierra? ¿no es éste de quien cantaban en las danzas, diciendo: Hirió Saúl a sus miles, Y David a sus diez miles? 12 Y David puso en su corazón estas palabras, y tuvo gran temor de Aquis rey de Gat. 13 Y cambió su manera de comportarse delante de ellos, y se fingió loco entre ellos, y escribía en las portadas de las puertas, y dejaba correr la saliva por su barba. 14 Y dijo Aquis a sus siervos: He aquí, veis que este hombre es demente; ¿por qué lo habéis traído a mí? 15 ¿Acaso me faltan locos, para que hayáis traído a éste que hiciese de loco delante de mí? ¿Había de entrar éste en mi casa?

David sabía perfectamente que estaba en grave peligro por eso ideó esa treta o estratagema para poder librar su vida de una muerte segura. Él conocía la ferocidad y crueldad de los filisteos contra sus enemigos. A Sansón le quitaron los ojos y lo pusieron a dar vuelta a una rueda de molino y podían hacer igual o peor con él.

Gracias al Señor David salió airoso y no murió y después de esos sucesos escribió este salmo que nos ayuda a confiar en Dios en esos graves momentos de peligro que llegan de cuando en cuando a nuestra vida porque debemos estar conscientes que corremos peligro constantemente y a veces de una manera muy grande.

A. Aunque me asedie para devorarme

Los dos primeros versos de nuestro estudio dicen de la siguiente forma:

Ten misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre; me oprime combatiéndome cada día. 2 Todo el día mis enemigos me pisotean; porque muchos son los que pelean contra mí con soberbia

Los enemigos de David, en este caso, los filisteos, querían devorarlo como un león consume a su presa, sin compasión y sin sentimientos. Lo combatían todos los días, lo pisoteaban y peleaban contra él con soberbia, es decir con mucha ferocidad y además eran muchos, no solo unos cuantos.

La situación de David era realmente desesperante. Tenía muchos adversarios que de no ser por Dios lo hubieran destruido. David vivía asediado a la espera de que cometiera un error para se victimado y por eso apela a la misericordia de Dios que es la única que puede auxiliarlo en esos momentos donde su vida corre grave peligro.

Nos queda claro lo que David estaba viviendo en esos instantes porque estaba en la tierra de los filisteos, no por gusto ni por placer. Había llegado allí empujado por la loca persecución de Saúl, el rey que había sido desechado de su reinado a causa de su desobediencia. David estaba allí por esa razón y había caído en manos de sus enemigos.

Cuando fue detenido por los filisteos no opuso resistencia pues estaba en su territorio. Así se hace comprensible que diga que sus enemigos lo pisotean todo el día. Estaba viviendo bajo sus dominios y no podía hacer nada ante esa situación. A veces las circunstancias nos ponen en esa situación.

B. Aunque me atemorice

En este salmo David nos regala uno de los textos más conmovedores del temor y la confianza en Dios.

Del verso tres al verso siete encontramos las siguientes palabras:

3 En el día que temo, yo en ti confío. 4 En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre? 5 Todos los días ellos pervierten mi causa; contra mí son todos sus pensamientos para mal. 6 Se reúnen, se esconden, miran atentamente mis pasos, como quienes acechan a mi alma. 7 Pésalos según su iniquidad, oh Dios, y derriba en tu furor a los pueblos.
David no es un “Juan sin miedo”, ni alguien con tanta seguridad que jamás haya sentido temor”. No. Al contrario David nos muestra su lado más humano cuando confiesa que el día que tiene miedo, en ese día confía en el Señor.

No es que el miedo no vaya a llegar nunca a nuestra vida. De hecho la vida es un mar de temores. La diferencia es como manejamos nuestros miedos. David nos enseña que en cuanto esa emoción llegaba a su vida, lo primero que hacía era depositar su confianza en el Eterno.

La pregunta que subyace al afirmar que David tenía miedo es por qué tenía miedo este valeroso hombre. La respuesta nos la da el mismo salmo.

C. Aunque su persecución me haga sufrir

8 Mis huidas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas en tu libro? 9 Serán luego vueltos atrás mis enemigos, el día en que yo clamare; esto sé, que Dios está por mí. 10 En Dios alabaré su palabra; en Jehová su palabra alabaré. 11 En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?

Dios sabía que David vivía huyendo. Las tenía contadas desde que tuvo que abandonar Jerusalén cuando Saúl lo fue a sacar de su casa donde vía con su esposa y desde ese día tuvo que vivir errante hasta el punto de llegar a Filistea donde fue detenido y llevado ante el rey Aquis de Gat.

David fue perseguido y sufrió mucho por esa situación. La figura retórica que usa para hablar de todos los dolores que padeció por esa situación pidiéndole a Dios que pusiera en su redoma, una especie de cantimplora que servía para guardar líquidos como el aceite, sus lagrimas. El tamaño de su dolor era inmenso.

Pero aún en medio de sus dolorosas circunstancias David sabía que Dios estaba con él y por eso repite su determinación de alabar la palabra de Dios que siempre es fiel y vuelve a hacerse la pregunta: ¿Qué puede hacerme el hombre? Y reitera de nueva cuenta su confianza en el Señor.

D. Aunque me quiera matar

12 Sobre mí, oh Dios, están tus votos; te tributaré alabanzas. 13 Porque has librado mi alma de la muerte, y mis pies de caída, para que ande delante de Dios en la luz de los que viven.

David tenía muy claro que lo querían matar. Que sus enemigos le querían arrebatar la vida y que Dios lo había librado de la muerte y sus pies de caer. Eso lo tenía muy claro, pero lo que tenía todavía más entendido era la razón por la que seguía viviendo y era justamente para caminar delante de Dios.

David sabía perfectamente que si Dios lo había salvado de morir no era para que viviera de acuerdo a sus deseos sino bajo la luz de Dios, sometido a la voluntad de quien lo rescató y no permitió que sus enemigos se alegrararan

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