La Biblia dice en el Salmo 66:

Al músico principal. Cántico. Salmo. Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra. 2 Cantad la gloria de su nombre; poned gloria en su alabanza. 3 Decid a Dios: !Cuán asombrosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos. 4 Toda la tierra te adorará, y cantará a ti; Cantarán a tu nombre. Selah 5 Venid, y ved las obras de Dios, temible en hechos sobre los hijos de los hombres. 6 Volvió el mar en seco; Por el río pasaron a pie; allí en él nos alegramos. 7 El señorea con su poder para siempre; sus ojos atalayan sobre las naciones; los rebeldes no enaltecidos. Selah 8 Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, y haced oír la voz de su alabanza.9 El es quien preservó la vida a nuestra alma, y no permitió que nuestros pies resbalasen. 10 Porque tú nos probaste, oh Dios; nos ensayaste como se afina la plata. 11 Nos metiste en la red; pusiste sobre nuestros lomos pesada carga. 12 Hiciste cabalgar hombres nuestra cabeza; pasamos por el fuego y por el agua, y nos sacaste a abundancia. 13 Entraré en tu casa con holocaustos; te pagaré mis votos, 14 que pronunciaron mis labios y habló mi boca, cuando estaba angustiado. 15 Holocaustos de animales engordados te ofreceré, con sahumerio de carneros; te ofreceré en sacrificio bueyes y cabríos. Selah 16 Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma. 17 A él clamé con mi boca, y fue exaltado con mi lengua. 18 Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado. 19 Mas ciertamente me escuchó Dios; atendió a la voz de mi súplica. 20 Bendito sea Dios, que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.

Introducción

Los salmos son cánticos personales, pero también son himnos nacionales, oraciones diseñadas para ser entonadas por todo el pueblo de Dios y el salmo sesenta y seis es un salmo que se puede leer de las dos maneras, aunque el tono en el que están escritos algunos versos nos lleva más bien a adorar a Dios por la manera en que ha sostenido a su pueblo.

Como lo he dicho a lo largo de los estudios del libro de los salmos, el Tehillim hebreo está diseñado para recordar la historia de Israel y en ese marco, el salmo que hoy meditaremos esta diseñado justamente para recordar al pueblo de Israel todas sus vicisitudes.

El contenido del salmo nos lleva a reflexionar seriamente por lo que ha sido la historia del pueblo de Israel a lo largo de las edades y los tiempos de este mundo. Su historia está marcada por el dolor y sufrimiento. Pero no cualquier clase de dolor, sino uno profundo y lleno de sinsabores y grandes tristezas.

En la Biblia encontramos registrados algunos. El primero de ellos en Egipto donde los niños recién nacidos eran arrojados al río Nilo si descubrían que era varones y si eran niñas se les perdonaba la vida, sin contar con las vejaciones y trabajos forzados a los que fueron sometidos para construir las ciudades de los egipcios.

Luego en el tiempo de Asurbanipal, el cruel y poderoso rey de Asiria fueron llevadas cautivas 10 de las 12 tribus de Israel sin que hasta la fecha se sepa donde se encuentran y ni que decir del exilio babilónico al que fueron llevadas por setenta años las tribus de Judá y Benjamín, luego de ser destruido el glorioso templo de Jerusalén y arrasada la ciudad.

También en el tiempo de Asuero, observamos la historia de Amán, un amalecita que quiso destruir al pueblo de Israel, proyectando un exterminio en todo el imperio para hacerse de sus riquezas, pero la gracia divina del Señor evitó que consumara esa fechoría que habría aniquilado al pueblo de Dios.

La historia universal nos lleva a recordar los acontecimientos ocurridos a ese pueblo con el imperio romano que en el año setenta volvió a destruir la ciudad de Jerusalén y destruyó el templo de Jerusalén y ésta vez el exilio de los hebreos duró casi dos mil años, tiempo en el cual fueron también perseguidos.

El trato que España les dio a los judíos en los siglos XIII, XIV y XV fue inhumano, les obligó a abjurar de su fe en el judaísmo, los convirtió al catolicismo a la fuerza y les llamó por muchos años “marranos”, sin quedar nunca convencida de las conversiones, a través de la Inquisición mató a miles de ellos y se quedó con todos sus bienes.

Pero el clímax del sufrimiento del pueblo de Israel lo conocimos con el nazismo donde el horror y el terror se conjuntaron de tal manera que sucedió lo impensable: Adolfo Hitler mató o eliminó a seis millones de judíos por medio de cámaras de gas en los campos de concentración.

Esa ha sido la historia de Israel. Una historia marcada por el dolor y el salmo que hoy meditamos nos lleva a considerar esa relato donde el sufrimiento, las adversidades, el odio de gobernantes y el atropello a su vida ha sido constante, permanente en todos los lugares donde han estado y en todas las épocas donde han vivido.

Pensar en Israel sin pensar en su sufrimiento es faltar a la verdad. Ellos han sufrido como ningún otro pueblo. Los términos holocausto y genocidio que no se conocían antes, se lo debemos a ellos que padecieron el salvajismo que esconde los hombres en esta tierra.

Salmo 66: Señor, te alabaré porque las pruebas nos permiten ver tu poder

A. Por eso te aclamo con alegría
B. Por eso recuerdo tus grandes obras
C. Por eso no tropezaré
D. Por eso cumpliré mis promesas
E. Por eso contaré lo que has hecho

Este es un salmo cuyo autor se desconoce. Está dirigido al músico principal como un cántico. No dice que fue escrito por David ni por otro autor. Su contenido no nos ofrece algún dato para señalar un posible escritor, está colocado en los salmos de David, pero no podemos asegurar que haya sido escrito por él.

A. Por eso te aclamo con alegría

El salmo comienza con un llamado a la aclamación con alegría y regocijo al Señor porque sus obras son asombrosas. Es importante notar que a pesar de los grandes sufrimientos, los judíos siempre son convocados a celebrar a Dios con júbilo. El sufrimiento solo puede enfrentarse con la alegría que viene de Dios.

Los primeros cuatro versos de nuestro salmo dicen así:

Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra. 2 Cantad la gloria de su nombre; poned gloria en su alabanza. 3 Decid a Dios: !Cuán asombrosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos. 4 Toda la tierra te adorará, y cantará a ti; Cantarán a tu nombre. Selah

La versión Biblia de la iglesia en América dice de la siguiente manera:

Aclame a Dios toda la tierra; canten a la gloria de su nombre; glorifíquenlo con alabanza. Digan a Dios: “Que estupendas son tus obras”. Por la grandeza de tu poder se inclinan ante ti tus enemigos. Que se postre ante todo la tierra y entone salmos para ti, que entonen salmos a tu nombre. Selah

Aclamar a Dios cantando es la actitud que Dios espera de su sufrido pueblo pues sus obras son estupendas o asombrosas porque cuando todo parece perdido, cuando la esperanza está apunto de extinguirse por lo enorme del dolor, Dios se las arregla para derrotar a sus enemigos.

Al final de cuentas los enemigos no son en realidad enemigos suyos, sino enemigos de Dios que vierten todo su odio y aborrecimiento hacia su pueblo que es la materialización de la realidad y existencia de Dios. ¿Quieres saber si hay un Dios en este mundo? Mira a Israel. He allí la muestra palpable de que Dios es real.

B. Por eso recuerdo tus grandes obras

Cuando sufrimos lo primero que olvidamos es lo que Dios ha hecho por nosotros. El sufrimiento nos agobia tanto que perdemos de vista el poderío de nuestro Creador. El dolor nubla nuestra vista, eclipsa su grandeza, pero nunca puede restarle su inmenso poder.

Del verso cinco al verso siete encontramos las siguientes palabras:

5 Venid, y ved las obras de Dios, temible en hechos sobre los hijos de los hombres. 6 Volvió el mar en seco; por el río pasaron a pie; allí en él nos alegramos. 7 El señorea con su poder para siempre; sus ojos atalayan sobre las naciones; los rebeldes no enaltecidos. Selah 8 Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, y haced oír la voz de su alabanza.

El salmista recuerda dos de los grande sucesos en la historia de Israel. El primero, su salida de Egipto a donde Dios envió diez plagas para que Faraón les permitiera salir de esa nación donde vivieron cuatrocientos años morando como esclavos y padeciendo toda clase de cargas más allá de lo humano.

El mar Rojo se secó y ellos lograron escapar de Faraón que los venía persiguiendo dispuesto a hacerlos retornar a su pueblo para que les siguieran sirviendo como esclavos, pero Dios confundió sus malévolos planes y destruyó al ejército más poderoso de ese tiempo, avergonzándolo y derrotandolo completamente.

El segundo de ellos es su ingreso a la tierra prometida y para ello hizo que el río Jordan se detuviera de manera milagrosa y de esa forma darles una prueba de que iba con ellos y que esa tierra sería suya como hasta hoy es. Allí ellos vieron el gran poder que Dios tiene para ir hasta contra las leyes de la naturaleza con tal de obrar a favor de ellos.

Dios no deja de ser poderoso cuando sufrimos. Él sigue siendo grande, solo que cuando padecemos mucho, perdemos de vista que la grandeza de Dios no cesa, ni cede cuando las circunstancias nos son adversas.

C. Por eso no tropezaré

Esta es la parte central del salmo. El autor sabe que Dios ha diseñado la historia de Israel con esos grandes momentos de poder, pero también con esos momentos en los que parece ocultarse y dejar a merced de los enemigos de Israel para que los dañen y les hagan males inimaginables.

Los versos nueve al doce nos llevan a esta idea:

9 El es quien preservó la vida a nuestra alma, y no permitió que nuestros pies resbalasen. 10 Porque tú nos probaste, oh Dios; nos ensayaste como se afina la plata. 11 Nos metiste en la red; pusiste sobre nuestros lomos pesada carga. 12 Hiciste cabalgar hombres nuestra cabeza; pasamos por el fuego y por el agua, y nos sacaste a abundancia.

Dios puso a prueba a su pueblo, como se prueba la plata para saber su calidad o su autencidad: sometiéndolo al fuego. Los probó metiéndolos en una red en referencia a su cautividad y les puso una pesada carga para conocer su corazón, cuando hombres cabalgaban su sobre sus hombros en alusión al sometimiento del que fueron objeto.

Como hemos dicho líneas arriba los hebreos padecieron mucho y el salmista lo sintetiza diciendo que pasaron por el fuego y el agua, y que de esa terrible situación ellos fueron preservados y no tropezaron, al contrario salieron a abundancia y hoy en día siguen en su tierra.

D. Por eso cumpliré mis promesas

Dios nunca abandona a su pueblo. Nunca lo ha hecho, ni nunca lo hará. A veces las adversidades o las circunstancias en contra parecen aplastarnos para creer lo contrario, pero eso nunca sucederá. Su promesa de acompañarnos en todo momento nunca dejará de cumplirse.

El salmista, entonces, se compromete con el Señor para cumplir las promesas de hacerlo siempre su Dios.

Los versos trece al quince dicen de la siguiente forma:

13 Entraré en tu casa con holocaustos; te pagaré mis votos, 14 que pronunciaron mis labios y habló mi boca, cuando estaba angustiado. 15 Holocaustos de animales engordados te ofreceré, con sahumerio de carneros; te ofreceré en sacrificio bueyes y cabríos. Selah

Es una realidad que cuando estamos en momentos de gran angustia hacemos muchas promesas a Dios. Martín Lutero, dicen sus biógrafos, que cuando caminaba en un camino cayó una grande tormenta con rayos y truenos y tuvo mucho miedo y le prometió a Dios que si lo salvaba le serviría. Lo que cumplió ingresando a la orden de los agustinianos.

El salmista dice con toda claridad que cumpliría con todas las promesas hechas a Dios ofreciendo holocaustos de carneros, bueyes y machos cabríos, animales de gran costo, pero dignos del Señor por su grandeza.

E. Por eso contaré lo que has hecho

El salmo termina con un compromiso de parte del salmista:

16 Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma. 17 A él clamé con mi boca, y fue exaltado con mi lengua. 18 Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado. 19 Mas ciertamente me escuchó Dios; atendió a la voz de mi súplica. 20 Bendito sea Dios, que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.

Contar lo que hizo Dios a su alma es la promesa que el autor del salmo hace porque el Señor lo escuchó cuando suplicaba y atendió sus palabras, aun cuando la iniquidad había tocado su vida, pero Dios le ofreció su misericordia en los momentos que más lo necesitaba porque estaba sufriendo.

Alguien que ha sido sostenido en medio de las pruebas, no puede quedarse callado, debe contar lo que el Señor ha dicho y hecho.

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