La Biblia dice en el Salmo 70:

Al músico principal. Salmo de David, para conmemorar. Oh Dios, acude a librarme; apresúrate, oh Dios, a socorrerme. 2 Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida; sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal desean. 3 Sean vueltos atrás, en pago de su afrenta hecha, los que dicen: !Ah! !Ah! 4 Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, y digan siempre los que aman tu salvación: Engrandecido sea Dios. 5 Yo estoy afligido y menesteroso; apresúrate a mí, oh Dios. Ayuda mía y mi libertador eres tú; oh Jehová, no te detengas.

Introducción

El salmo setenta, solo con algunas breves variantes, es una repetición del salmo 40:13-17 y fue escrito por el rey David en momentos donde su alma peligraba grandemente, a causa de sus enemigos que lo tenían en un punto donde todo parecía perdido y era urgente la intervención del Señor.

David estaba de nueva cuenta abrumado, oprimido, angustiado y abatido. Esa es la razón por la que pide el auxilio de Dios. Se presentaba de nueva cuenta el mismo problema que había enfrentado anteriormente. Esa es la razón por la que le pide a Dios exactamente lo mismo que hizo en el salmo cuarenta.

En ese salmo, el rey David da cuenta de su enorme angustia porque se sentía en un pozo de desesperación. Se pensaba en un lodo cenagoso que los hundía justo cuando quería ponerse de pie.

Es un salmo corto de apenas cinco versículos en la versión Reina Valera 1960 y seis en la versión hebrea, pero suficientes para que el salmista David desahogue sus grandes temores ante la presencia de sus adversarios que buscan su vida, que desean su mal y que se burlan de él diciendo: ¡Ah! ¡Ah!.

Es que el problema de David es el mismo que muchos de nosotros tenemos. Se van unos problemas o adversarios, pero llegan otros. En la vida de David, apenas tenía resuelto un problema cuando ya le surgía otro y eso lo abatía grandemente porque lo ponía en una difícil situación.

La biografía de David da cuenta de los grandes enemigos que tuvo. Porque sus adversarios fueron siempre gente poderosa con grandes recursos para dañarlo, como Saúl y Abimelec, rey filisteo, además, claro, de enemigos sin tanto poder, pero que tenían como recurso la burla, el desprecio y la sátira contra él, como Simei y otros.

Ellos no se tentaban el corazón a la hora de buscar la vida de David para destruirlo y por supuesto buscaban todas las maneras posibles de hacerle daño, aun cuando David no hubiera hecho nada contra ellos. Era un odio enfermizo que procedía de seres oscuros del alma.

El salmo lo retoma David de una plegaria anterior porque esta viviendo momentos angustiantes, tiempos de gran tensión y sobre todo, horas de gran incertidumbre provocadas por el gran peligro que se cernía sobre su vida que ejemplifica con un hombre pobre y necesitado, menesteroso dice la versión Reina Valera 1960.

David se siente sin ninguna capacidad para hacer frente a sus enemigos. Sabe que en ese estado está perdido. David se encuentra en esa clase de circunstancias cuando las adversidades son superiores a la fuerzas materiales y morales que uno puede tener y por eso se considera un ser miserable.

Los problemas de David no se resuelven con dinero o bienes. Solo se resuelven con Dios.

Salmo 70: Señor, otra vez estoy abatido, apresúrate a auxiliarme

A. Para librarme y socorrerme
B. Para que sean vueltos atrás mis enemigos
C. Para engrandecer tu nombre
D. Porque estoy muy necesitado

¿Por qué David y los encargados de ordenar y catalogar lo salmos incluyeron un salmo que ya se había escrito? La razón es sencilla. Este salmo tiene una inscripción completamente distinta al cuarenta. “Al músico principal. Salmo de David”, dice el cuarenta, en tanto que el setenta, reza: “Al músico principal. Salmo de David, para conmemorar.”

La palabra conmemorar procede del vocablo hebreo “Lahazkir” que significa “recordar”, “tener presente” y “no olvidar”. Esta palabra, que procede del vocablo hebreo “zakar” aparece en el salmo treinta y ocho y eso hace completamente distinto a los dos salmos. El setenta es para recordar y no olvidar que Dios siempre sale a nuestro auxilio.

A. Para librarme y socorrerme

Desde un principio el salmista le pide a Dios que venga pronto a rescatarlo. Es de suponer que de nueva cuenta está viviendo una situación sumamente difícil. Algunos comentaristas piensan que tiene pánico y siente que es urgente la intervención del Señor para atender sus problemas.

La vida lo ha puesto de nueva cuenta en esa crítica situación donde requiere la ayuda y el apoyo total del Señor porque los males que lo aquejan solo pueden ser resueltos por el Creador. No hay otra manera de que sean superados y en caso de que él no venga en su ayuda, su vida corre mucho peligro.

Las dos palabras no significan lo mismo. Mientras la palabra socorro implica ayuda o auxilio, la expresión librarme tiene la connotación de romper cadenas, destruir una opresión o desbaratar la prisión en la que ha caído. Así se entiende el verso uno que dice: Oh Dios, acude a librarme; apresúrate, oh Dios, a socorrerme.

B. Para que sean vueltos atrás mis enemigos

Los versos dos y tres de nuestro salmo dicen de la siguiente forma:

Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida; sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal desean. 3 Sean vueltos atrás, en pago de su afrenta hecha, los que dicen: !Ah! !Ah!

David pide para quienes lo tienen en esa precaria situación que venga a su vida lo mismo que él esta padeciendo. Que la vergüenza y la confusión llegue a la vida de ellos y sean vueltos atrás, una expresión que contiene una fuerte carga de vergüenza para quienes lo tienen en esa situación.

En estos dos versos el salmista expresa lo que sus enemigos hacen contra su persona: 1. Buscan su vida. 2. Desean su mal y 3. Le dicen ¡Ah! ¡Ah!, una forma de burla hacia su persona.

Es notorio que la frase “sean vueltos atrás” se repite en dos ocasiones en estos dos versículos y eso quiere decir que pide que retrocedan, que ya no avancen en sus ataques porque ahora si le pueden hacer mucho daño.

C. Para engrandecer tu nombre

Pese a todo, David no olvida la razón de su existencia. Él sabe perfectamente que su vida debe engrandecer a Dios. El propósito de su existencia radica esencialmente en adorar, exaltar, bendecir y alabar el santo nombre de Dios y aún en medio de sus grandes problemas recuerda que debe poner en alto el nombre del Señor.

El verso cuatro de nuestro estudio dice de la siguiente manera:

Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, y digan siempre los que aman tu salvación: Engrandecido sea Dios.

David sabe que su salvación será un testimonio para otros que como él, están pasando de nueva cuenta situaciones que lo ponen en una situación difícil, pero que ello no será lo suficientemente poderoso para alejarlo de la adoración a Dios. El gozo y la alegría deben prevalecer en medio de las adversidades.

D. Porque estoy muy necesitado

El último verso de nuestro salmo dice de la siguiente forma:

Yo estoy afligido y menesteroso; apresúrate a mí, oh Dios. Ayuda mía y mi libertador eres tú; oh Jehová, no te detengas.

David se declara sumamente necesitado. La frase estoy afligido y necesitado, expresa la condición en la que se encuentra. Desprovisto de toda capacidad para hacer frente a sus necesidades y problemas que lo aquejan y en esa situación, se acerca a Dios, convencido que es el único que puede ayudarlo y libertarlo.

El salmo termina como comenzó: Que Dios se apresure a auxiliarlo. Es evidente que está en una urgencia que solo Dios puede resolver.

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