La Biblia dice en el Salmo 87:

A los hijos de Coré. Salmo. Cántico. Su cimiento está en el monte santo. 2 Ama Jehová las puertas de Sion más que todas las moradas de Jacob. 3 Cosas gloriosas se han dicho de ti, ciudad de Dios. Selah 4 Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen; he aquí Filistea y Tiro, con Etiopía; este nació allá. 5 Y de Sion se dirá: este y aquel han nacido en ella, y el Altísimo mismo la establecerá. 6 Jehová contará al inscribir a los pueblos: Este nació allí. Selah 7 Y cantores y tañedores en ella dirán: todas mis fuentes están en ti.

Introducción

Desde que fue fundada por David hace casi tres mil años la ciudad de Jerusalén se convirtió en el corazón espiritual de los hebreos, en un relación que va más allá de ser un espacio de tierra o el asiento de su nación. La relación o el vínculo entre los hebreos y Jerusalén es profunda, intensa y vital.

Asentada en el monte de Sion, Jerusalén fue denominada la ciudad de Dios, la morada del Altísimo y la construcción del templo por Salomón en ese lugar confirmó dichas definiciones de tal manera que para un judío acudir a esa ciudad fue una obligación de primera necesidad.

El salmo ochenta y siete compuesto por los hijos de Coré es un canto dirigido a su ciudad que les recuerda a los israelitas más que un espacio territorial, la presencia de Dios entre ellos, la certeza de que entre ellos habita Dios, que no están huérfanos y sobre todo de que un día desde allí gobernará el Mesías sobre todo el mundo.

Este salmo le canta a la Jerusalén terrenal símbolo de la Jerusalén celestial prometida para todos los creyentes. Sion, el monte santo de Dios, recibe la atención del salmista en una visión presente y futura de lo que habrá de suceder en esa ciudad amada por Dios y en cuyo espacio han sucedido hechos que sacudieron y cambiaron al mundo para siempre.

Son los hijos de Coré de nueva cuenta quienes han dejado plasmado a través de un canto la importancia y relevancia que tiene la sagrada montaña de los judíos, que también en otros salmos como el cuarenta y ocho y el setenta y seis celebran a Jerusalén como el asiento del Todopoderoso.

Jerusalén no es un ciudad más en este planeta. Jerusalén es el corazón espiritual de los hebreos le cantan, la celebran, la añoran, la extrañan y ahora viven en ella después de casi dos mil años fuera de ella. Jerusalén es una ciudad antigua que palpita siempre porque es la manifestación de la fidelidad de Dios.

Los cristianos la amamos, oramos por ella y por su paz, pero estamos conscientes que nosotros esperamos la Jerusalén de arriba de la que habla Pablo en Gálatas 4:26 y la que la carta de Hebreos 12:22 menciona también, pero que el apóstol Juan menciona con la Nueva Jerusalén en Apocalipsis 3:12 y le dedica una porción considerable en su Revelación 21:9 al 22:5.

Bajo esta perspectiva podemos afirmar que judíos y cristianos vivimos amando Jerusalén. Ellos a la tierra donde habitan y nosotros a la tierra donde habitaremos cuando Cristo vuelva y traiga consigo la Jerusalén espiritual. Lo que nos lleva a pensar que la Jerusalén actual es la proyección de lo que vendrá.

Salmo 87: Señor, gracias por tu amor incondicional a Jerusalén
A. Porque la elegiste
B. Porque es la ciudad de Dios
C. Porque los nacidos allí serán reconocidos
D. Porque es la razón de vivir

A. Porque la elegiste

El salmo comienza con una afirmación sobre el origen de la ciudad de Jerusalén:

Su cimiento está en el monte santo. Ama Jehová las puertas de Sion más que todas las moradas de Jacob.

El monte de Sión fue y es llamado como el monte santo de Dios. Ese lugar habitado por los jebuseos fue conquistado por el rey David y la convirtió en la capital del reino de Israel desde hace muchos siglos. Fue este monarca quien, dirigido por Dios, decidió asentar en ese lugar, el tabernáculo que por mucho siglos vagó con los judíos.

Sin ser un lugar ni geográficamente, ni físicamente espectacular, se convrtió en un lugar muy especial para el pueblo judío en razón de que a Dios le plació escogerlo como su residencia y por eso el salmista hace una comparación con las otras ciudades de Israel y concluye que es más amada que todas ellas.

Pudo haber sido cualquier otro lugar, pero el Señor fijó sus ojos sobre esa montaña y eso la volvió sagrada para los hebreos que han luchado por ella incansablemente desde siempre y todavía lo siguen haciendo hoy en día porque hoy en día allí se asientan tres de las grandes religiones del mundo: musulmanes, judíos y cristianos.

B. Porque es la ciudad de Dios

El verso tres del salmo dice de la siguiente forma:

Cosas gloriosas se han dicho de ti, ciudad de Dios. Selah

En el mundo hay miles de ciudades, quizá más hermosas que Jerusalén, pero ninguna de ellas tiene el título de ser la ciudad de Dios. Esta definición la eleva por encima de ellas.

Como ninguna otra, ella es referente en la historia del mundo. Lo que allí sucede tiene repercuciones mundiales. Pero la frase “ciudad de Dios” apunta más bien a su característica espiritual. Si uno quiere vivir con Dios ha de habitar en ella, pensaban los judíos que a causa de esta afirmación la debían visitar al menos una vez por año.

A la ciudad se le ha querido restar su valor para el pueblo judío una y otra vez, pero ella sigue siempre allí demostrando que la mirada del Señor se posa sobre ella desde siempre. En el último retorno de los hebreos se les impuso como capital la ciudad de Tel-Aviv, pero Jerusalén sigue siendo el referente para recodar la santa ciudad de Dios.

C. Porque los nacidos allí serán reconocidos

Del verso cuatro al verso seis encontramos muchos lugares mencionados para diferenciar otras ciudades y países con Jerusalén. Esos versos dicen así:

Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen; he aquí Filistea y Tiro, con Etiopía; este nació allá.5 Y de Sion se dirá: este y aquel han nacido en ella, y el Altísimo mismo la establecerá. 6 Jehová contará al inscribir a los pueblos: Este nació allí. Selah

Los hijos de Coré utilizan una ingeniosa forma para distinguir Jerusalén con otras ciudades conocidas en ese tiempo. Recurre al nacimiento e inscripción del origen de cada persona. De esa forma deja claramente marcado a quienes son ciudadanos del cielo y quienes sencillamente no son extranjeros.

Es una forma de establecer que en el mundo hay ciudadanos y extranjeros con respecto a Jerusalén. Se trata de una determinación divina, sin embargo es una forma también de despertar el celo entre las naciones del mundo para acercarse a Jerusalén con humildad y sencillez para ser avecindados en ella.

D. Porque es la razón de vivir

Todas estas bendiciones convierten a Jerusalén en una ciudad que tiene más que bellos recuerdos. El verso siete de nuestro salmo dice de la siguiente manera:

Y cantores y tañedores en ella dirán: todas mis fuentes están en ti.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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