La Biblia dice en el Salmo 91

El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. 2 Diré yo a Jehová: esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. 3 Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. 4 Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. 5 No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, 6 Ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. 7 Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará. 8 Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos. 9 Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, 10 No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. 11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. 12 En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra. 13 Sobre el león y el áspid pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón. 14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. 15 Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré. 16 Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación.

Introducción

El salmo noventa y uno es uno de los salmos más memorizados porque contiene promesas de cuidado y protección para el pueblo de Dios y para los creyentes ante los acontecimientos más perturbadores que puede haber en esta vida como lo son los enemigos que buscan nuestra vida para destruirla, lazo del cazador le llama el salmista.

También de la peste destructora que ha representado, representa y representará siempre el más grande de los enemigos de la humanidad entera como lo ha demostrado recientemente la pandemia del covid-19. El terror nocturno referido así al gran miedo que sobreviene la oscuridad en lugares solitarios y aún en donde hay compañía.

La guerra, la pestilencia y la mortanda que resultan tan impresionantes cuando vemos cientos y miles de cadaveres tirados y por supuesto que nos llenamos de miedo y terror porque la muerte ronda alrededor de nosotros o nuestros seres queridos y entonces necesitamos la protección y el cuidado de Dios.

Este es un salmo que debemos rezar o recitar diariamente. Es tan relevante que el diablo lo utilizó para tentar a Jesús al citar el verso que dice a sus ángeles mandará cerca de ti para que te guarden en todos tus caminos. Pero Cristo tuvo una respuesta para el maligno que quería tergiversar la Escritura.
Sin inscripción no podemos conocer ni al autor ni el momento en el que se escribió, pero lo que si podemos apreciar es el gran cuidado que Dios tiene sobre su pueblo y la gran batalla que libramos día a día. El salmo lo podemos sintetizar de una manera sencilla: tenemos un Dios que nos cuida de toda clase de males porque enfrentamos toda clase de peligros.

El salmo es un llamado a la calma y la tranquilidad. Es una convocación al descanso en las manos de Dios. Es por supuesto un recordatorio para no vivir en la zozobra ni en la inseguridad, sino en la confianza absoluta de que Dios siempre está al pendiente de todo lo que nos acontece, principalmente el peligro y la aflicción.

Salmo 91: Señor, tu cuidado me da seguridad completa

A. Ante cualquier clase de riesgo

  1. Lazo del cazador
  2. Peste destructora
  3. Terror nocturno
  4. Saeta que vuele de día
    B. Porque he confiado totalmente en ti
  5. Vivo contigo
  6. Tus ángeles me cuidan
    C. Porque cumples tus promesas
  7. Libras al que te ama
  8. Pones en alto a quien conoce tu nombre
  9. Respondes al que te invoca
  10. Acompañas en la angustia
  11. Libras al oprimido
  12. Salvas con larga vida

Es una realidad que en este mundo vamos a vivir experiencias apabullantes. Vamos a experimentar situaciones que nos pondrán al límite de nuestras fuerzas y requeriremos de ayuda para no morir de miedo, para nos estallar ante las grandes amenazas contra nuestra vida.

El salmo noventa y uno está construido justamente para enfrentar los grandes miedos que llegan con las grandes hecatombes, los siniestros mortales, las conflagraciones mundiales. El hombre enfrenta peligros propios de la naturaleza: temblores, huracanes, deslaves de cerros y un sin fin de fenómenos naturales.

Pero también enfrenta males creados por el propio hombre como son las guerras y los enfrentamientos en los que pierden la vida millones de seres. Para todo eso el salmo noventa y uno nos ayuda a resistir bajo el brazo poderoso de Dios que nos cuida, resguarda, protege y auxilia.

A. Ante cualquier clase de riesgo

El salmista anuncia o enumera cuatro clases de peligros que el hombre puede encontrar durante su paso en esta tierra. El solo hecho de enlistarlos supone que en esta vida habremos de encontrarnos con situaciones de verdadero peligro ante lo cual solo quedará confiar en Dios.

  1. Lazo del cazador

Es un figura retórica para hablar de las trampas que nos pueden tender nuestros enemigos. Nada más dañino y más peligroso que alguien que busque dañarte sin que tu lo sepas. Cuando sabe que lo van a atacar uno de previene, se protege y se cuida, pero al no saberlo la vida esta en grave riesgo.

  1. Peste destrcutora

Muchas versiones prefieren traducir plaga en lugar de peste. En realidad el sentido de las dos expresiones es la misma: una enfermedad que se presenta y ataca muchas personas. La peste negra, la peste bubónica, la peste del sida y otras más son tan destructivas que el daño que causan es incuantificable.

  1. Terror nocturno

Históricamente el hombre le ha tenido miedo a la oscuridad. Hemos desafiado la noche iluminándola con energía eléctrica, pero no así el miedo que todavía sentimos cuando el sol se oculta. Las tinieblas nos sobrecogen y si no tenemos cuidado nos pueden llevar al terror. De hecho todos los cuentos y relatos terroríficos ocurren de noche.

  1. Saeta que vuele de día

Pero los peligros no son exclusivos de la noche. El día tiene sus grandes riesgos. Las flechas son una forma de expresar las amenazas contra nuestra vida que pueden suscitarse también a plena luz de sol. Las flechas en esas épocas eran las armas más letales y lo que el salmista nos está diciendo es que podemos ser resguardados de cualquier peligro de día.

B. Porque he confiado totalmente en ti

La única manera en que pueden operar estas bendiciones de cuidado divino es confiar totalmente en Dios. No hay otra manera posible si no la de abandonarnos por completo en sus manos. La seguridad proviene de la fe que depositemos en el Creador porque revela nuestro grado de confianza en él.

  1. Vivo contigo

El verso nueve de nuestro salmo dice así: 9 Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación.

Me gusta como traduce la versión Dios Habla Hoy este verso. Lo hace así: “Ya que has hecho del Señor tu refugio, del Altísimo el lugar de tu protección.” Vivir con Dios garantiza su cuidado. Su presencia es la que hace que todos los adversarios se vuelvan atrás por más grande que sean.

  1. Tus ángeles me cuidan

Aquí encontramos esta hermosa promesa del cuidado angelical de los hijos de Dios. Los versos once y doce dicen de la siguiente forma: 11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. 12 En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.

De ese tamaño es el cuidado que Dios tiene de cada uno de nosotros cuando dejamos que vivan en nuestra existencia. Cuando le permitimos gobernar nuestra vida. Sus ángeles nos cuidan de toda clase de peligros que pueden llegar a nuestra vida.

C. Porque cumples tus promesas

En los últimos versos encontramos a Dios hablando directamente a quienes leen ese salmo. Lo encontramos llenando nuestra vida de certeza. Que tremendo mensaje el de este salmo que nos llena de seguridad para vivir. A Dios le interesa que sus hijos sean valientes y somos valientes por su cuidado y sobre todo porque siempre cumple sus promesas.

  1. Libras al que te ama

Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré, dice nuestro salmo que hoy meditamos. Amar a Dios es el boleto para ser librados del mal. Dios tiene un compromiso claro y expreso con quienes le aman. A ellos les muestra todo su favor divino librándolos de toda clase de peligro.

  1. Pones en alto a quien te conoce

“Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre”, dice nuestro texto para hacernos ver que Dios recompensa a quien conoce su nombre. Se trata de un conocimiento experimental más que cognoscitivo, es decir no es un conocimiento teórico sino experimental que nos hace vivir para Dios de forma experimental.

  1. Respondes al que te invoca

“Me invocará, y yo le responderé”, se compromete Dios de esa forma a quienes le aman y le conocen. Lo que más necesitamos cuando estamos en grandes peligros es que Dios nos oiga y el salmo nos dice claramente que Dios tiene un compromiso para responder a quienes lo invocan.

  1. Acompañas en la angustia

Hemos de experimentar angustia en este mundo. Esa es la verdad. Nuestra fragilidad es tan grande que los grandes peligros, las fuertes amenazas nos harán tambalear, pero aún así Dios se compromente a estar a nuestro lado para tranquilizarnos y calmarnos cuando pensamos que todo ha llegado a su fin. “Con él estaré yo en la angustia”, dice.

  1. Libras al oprimido

Dios no libra. La palabra librar significa poner en libertad a alguien. Los seres humanos no necesitamos estar en una cárcel para experimentar la necesidad de ser libres. El miedo puede convertirse en un tirano en nuestra vida y por eso Dios se presenta como quien nos libra.

  1. Salvas con larga vida

El salmo termina con una promesa de salvación y larga vida. Dios nos va a salvar y nos promete una larga vida.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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