La Biblia dice en el salmo 93

Jehová reina; se vistió de magnificencia; Jehová se vistió, se ciñó de poder. Afirmó también el mundo, y no se moverá. 2 Firme es tu trono desde entonces; Tú eres eternamente. 3 Alzaron los ríos, oh Jehová, los ríos alzaron su sonido; alzaron los ríos sus ondas. 4 Jehová en las alturas es más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, más que las recias ondas del mar. 5 Tus testimonios son muy firmes; la santidad conviene a tu casa, oh Jehová, por los siglos y para siempre.

Introducción

Para muchos tratadistas, el salmo noventa y tres es la continuación del salmo noventa y dos y no parece ilógica su apreciación ya que coloca a Dios con el Rey de este mundo. El séptimo tenía y tiene como fin esencial recordarnos que la creación tiene un dueño y ese propietario es justamente el Señor.

Dios es el Rey de la creación es la afirmación que el salmista hace en este canto para recordarnos a todos que el universo no es un accidente, ni el resultado de una gran explosión, sino el proyecto bien ejecutado por parte de Dios que le dio lugar a cada uno de sus componentes.

El mundo tiene un funcionamiento perfecto porque su Creador es perfecto. El sistema planetario es el resultado de una mente brillante que coloco a los planetas, estrellas, galaxias en su justo lugar y en la tierra puso cada uno de los elementos en una ubicación perfecta para hacerla funcional.

Aunque es un salmo corto con cinco versículos apenas, se puede notar y palpar la belleza de la poesía hebrea que ensalza al Creador para que todos tengamos presente que nuestro Dios es poderoso, majestuoso y que si bien no lo podemos ver, su Creación nos muestra su inmensa grandeza.

Este salmo nos ayuda a entender que las capacidades de Dios está por encima de lo que el hombre puede tener. La creación es su carta de presentación y ella nos permite aproximarnos a un Ser que excede en mucho lo que nuestro pobre entendimiento puede alcanzar a comprender.

Jehová reina, señala el salmista, para recordarnos que somos sus súbditos, que somos sus vasallos y que nunca podremos competir con él, que nunca podremos superarlo y que jamás llegaremos a dimensionar el tamaño de grandeza.

Salmo 93: Señor, gobiernas el mundo sin titubear
A. Por eso el mundo no se conmoverá
B. Porque tu trono es firme
C. Porque tus testimonios son firmes

Cuando vemos este mundo lleno de caos, donde la injusticia de pasea y a veces nos golpea en la cara, donde los hombres son violentos a más no poder y donde las guerras que matan a millones de seres inocentes, pensamos con justa razón que Dios ha perdido el control de lo que diseñó. Pero estamos equivocados.

Dios no se ha olvidado de su creación y sus criaturas, pero eso no es cierto. Dios domina el mundo y lo conduce hacia sus propósitos y fines con tal maestría que la humanidad sin proponérselo y sin saberlo va rumbo a cumplir el plan que Dios tiene para devolverle al hombre el conocimiento del Creador.

A. Por eso el mundo no se conmoverá

El verso uno de nuestro salmo dice de la siguiente manera:

Jehová reina; se vistió de magnificencia; Jehová se vistió, se ciñó de poder. Afirmó también el mundo, y no se moverá.

La poesía hebrea tiene la particularidad de recurrir al antropomorfismo para darle a Dios características humanas a fin de comprender mejor la naturaleza de Dios. Por eso el salmista luego de declarar que Jehová reina, recurre a ese recursos para presentar a Dios como alguien que se viste de magnificiencia.

Para nosotros, que desde hace muchos años no tenemos reyes en México nos resulta lejana la comparación, pero si nos atenemos a lo que sucede en otros países como España, Inglaterra, Japón y otros, cuando un rey se presenta ante su pueblo debe hacerlo vestido de magneficiencia, es decir con el ropaje que los distingue de los demás.

Eso es lo que el salmista hace cuando presenta a Dios como alguien vestido de magnificiencia. La singularidad de Dios destaca en el hecho de que es un rey que no titubea a la hora de gobernar este mundo porque no está ensayando o practicando, en realidad está dirigiéndolo al destino que le place.

Dios está envuelto en poder, no es que tenga poder, la realidad es que el tiene el poder y esa capacidad o atributo hace que haya afirmado el mundo y por tal razón el mundo no se moverá. Eso quiere decir que el mundo responde a un cuidado y protección de parte de Dios y que nada ocurre en el planeta si el Señor no lo ha aprobado.

Debemos estar ciertos que nada de lo que pasa en este mundo toma por sorpresa a Dios o lo toma fuera de lugar. Nada de eso. Dios hizo que el mundo se afirmara, algunas versiones dicen que estuviera seguro.

Se trata de recordarnos que Dios tiene el control total de todos los acontecimientos que ocurren y nada debe atemorizarnos.

B. Porque tu trono es firme

Los versos dos al cuatro de nuestro salmo dicen de la siguiente forma:

Firme es tu trono desde entonces; Tú eres eternamente. 3 Alzaron los ríos, oh Jehová, los ríos alzaron su sonido; alzaron los ríos sus ondas. 4 Jehová en las alturas es más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, más que las recias ondas del mar.

El salmista dice que el trono de Dios es firme. La palabra firme nos conduce a pensar en aquello que es inconmovible, aquello que es difícil de desarraigar como una montaña o una roca de grandes dimensiones. El trono de Dios es firme por una sencilla razón: quien lo ocupa es eterno.

Luego en los versos tres y cuatro el salmista nos pone uno de los eventos más perturbadores que nos muestran que el hombre no puede, como Dios, controlar lo que ocurre en este mundo. Las expresiones que utiliza el salmista nos hacen pensar en una tormenta o un ciclón en el mar Mediterráneo.

C. Porque tus testimonios son firmes

El salmo termina en el verso cinco que dice:

Tus testimonios son muy firmes; la santidad conviene a tu casa, oh Jehová, por los siglos y para siempre.

Dios no cambia. Dios ha sido y será siempre el Rey de la creación de eso dan cuenta sus testimonios. La palabra testimonio procede de la expresión “testigo”. Un testigo es alguien que presenció un hecho y puede certificar y garantizar con toda autoridad que ese hecho o evento ocurrió.

Una de las mejores maneras de explicar esto es con las palabras que Jesús le dirigió a los fariseos y escribas que le exigieron que le ordenara a sus seguidores que dejaran de gritar cuando entró a Jerusalén en lo que se conoce como la entrada triunfal o domingo de ramos, si estos callaran, la piedras hablarían.

La creación nos muestra una y otra vez que Dios jamás cambia y que es el Rey de la tierra, aunque haya quienes se nieguen a reconocerlo.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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