La Biblia dice en el Salmo 99:

Jehová reina; temblarán los pueblos. Él está sentado sobre los querubines, se conmoverá la tierra. 2 Jehová en Sion es grande, y exaltado sobre todos los pueblos. 3 Alaben tu nombre grande y temible; Él es santo. 4 Y la gloria del rey ama el juicio; tú confirmas la rectitud; tú has hecho en Jacob juicio y justicia. 5 Exaltad a Jehová nuestro Dios, y postraos ante el estrado de sus pies; Él es santo. 6 Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, y Samuel entre los que invocaron su nombre; Invocaban a Jehová, y él les respondía. 7 En columna de nube hablaba con ellos; guardaban sus testimonios, y el estatuto que les había dado. 8 Jehová Dios nuestro, tú les respondías; Les fuiste un Dios perdonador, y retribuidor de sus obras. 9 Exaltad a Jehová nuestro Dios, y postraos ante su santo monte, porque Jehová nuestro Dios es santo.

Introducción

El salmo noventa y nueve presenta a Dios la igual que los otros salmos de esta sección como el Rey de todo el mundo, pero agrega a esa verdad una descripción o un atributo valioso y sumamente importante para comprender la naturaleza del Creador al que declaramos Rey de todo y todos: su santidad.

En tres ocasiones el salmo repite que Dios es santo. Lo hace en el verso dos, cinco y nueve. La palabra santo la utiliza también para referirse al monte de Sion. Es obvio que si Dios es santo, el lugar donde habita también es santo y quienes han de vivir bajo su amparo han de vivir también en santidad.

Irremediablemente este canto nos lleva a considerar esta importante virtud del Señor porque sus exigencias, sus derechos y facultades surgen justamente por su condición de Santo. Nadie como él para exigirle al hombre una vida honorable y respetuosa ya que él vive apartado del mal.

Nos aproximamos al terreno que Dios mejor domina y es justamente el terreno de lo limpio, lo puro, claro, transparente, diáfano y honesto y lo domina porque él es todo lo anteriormente dicho. Dios es puro y claro. Y nadie puede ser como su persona porque nos gana en todo.

Al subrayar en tres ocasiones la palabra santo con respecto a Dios, el salmista tiene un claro objetivo. Nos acercamos a un Dios santo, apartado del mal, lo que tiene serias implicaciones porque la única manera de llegar ante su presencia es justamente viviendo de acuerdo a sus preceptos que nos alejan del mal.

Salmo 99. Señor, tu santidad estremece
A. Al mundo y a los pueblos
B. Para exaltarte postrados ante ti
C. Porque a pesar de nuestros yerros nos oyes

La santidad de Dios nos estremece. Leamos el relato de Isaías 6:1-7 para enteder el título de esta reflexión:

El año en que murió el rey Uzías, vi al Señor sentado en un trono muy alto; el borde de su manto llenaba el templo. 2 Unos seres como de fuego estaban por encima de él. Cada uno tenía seis alas. Con dos alas se cubrían la cara, con otras dos se cubrían la parte inferior del cuerpo y con las otras dos volaban. 3 Y se decían el uno al otro: Santo, santo, santo es el Señor todopoderoso; toda la tierra está llena de su gloria. 4 Al resonar esta voz, las puertas del templo temblaron, y el templo mismo se llenó de humo. 5 Y pensé: ¡Ay de mí, voy a morir! He visto con mis ojos al Rey, al Señor todopoderoso; yo, que soy un hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios impuros. 6 En ese momento uno de aquellos seres como de fuego voló hacia mí. Con unas tenazas sostenía una brasa que había tomado de encima del altar, 7 y tocándome con ella la boca, me dijo: Mira, esta brasa ha tocado tus labios. Tu maldad te ha sido quitada, tus culpas te han sido perdonadas.

El salmista utiliza tres veces la palabra “kadosh” que la versión Reina Valera 1960 traduce simplemente como santo.

Antes de iniciar este salmo debemos definir de manera sencilla la palabra santidad “la santidad significa no sólo que Él esta separado de todo lo que es sucio y malo, sino también que Él es positivamente puro, y así distinto de todos los demás.” Teología Sistemática de Charles Ryrie.

A. Al mundo y a los pueblos

Los versos uno al tres dicen de la siguiente manera:

Jehová reina; temblarán los pueblos. Él está sentado sobre los querubines, se conmoverá la tierra. 2 Jehová en Sion es grande, y exaltado sobre todos los pueblos. 3 Alaben tu nombre grande y temible; Él es santo.

La idea de que Dios reina es recurrente en todos estos salmos que hemos meditado en las últimas semana. Lo declaran y lo subrayan. En el verso uno encontramos mencionados los querubines. La primera vez que los encontramos mencionados a estos seres es en Génesis 3:24 que dice de la siguiente manera:

“Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.”

Los querubines son seres angélicales mencionados en la Escrituta junto con los serafines y lo arcángeles, además por supuesto de los ángeles que son mencionados en múltiples ocasiones. Estos seres son también mencionados en el libro de Exodo cuando Moisés recibió la orden de construir el tabernáculo.

Sobre el arca del pacto fueron construidos dos querubines como señal de protección de la gloria de Dios. El salmo noventa y nueve nos dice que el mundo y los pueblos son conmovidos con la santidad de Dios, como lo vemos en Exodo cuando Dios descendió al monte Sinaí y su gloria hizo que la tierra temblara.

B. Para exaltarte postrados ante ti

Los versos cuatro al cinco de nuestro salmo dicen de la siguiente forma:

Y la gloria del rey ama el juicio; tú confirmas la rectitud; tú has hecho en Jacob juicio y justicia. 5 Exaltad a Jehová nuestro Dios, y postraos ante el estrado de sus pies; Él es santo.

La actitud que debemos asumir ante la santidad de Dios es la de postración que manifiesta claramente que hemos entendido cabalmente nuestra triste y lamentable condición frente al Santo Dios que alabamos.

La mención del pueblo de Israel en estos versos y el hecho de señalar que ha sido juzgado con justicia y juicio significa que el Señor tiene la capacidad de sancionar la conducta no solo de su pueblo sino del mundo entero debido principalmente a su condición esencial que es estar apartado del mal.

Su pueblo fue llamado a ser santo como encontramos escrito en Levítico 19: 1 donde le pide a su nación que se conduzcan con santidad porque él es santo. Luego entonces al no hacerlo y vivir desenfrenadamente, el Señor tiene que sancionarlos y lo hace con justicia, equidad traducen algunas otras versiones.

C. Porque a pesar de nuestros yerros nos oyes

Del verso seis al verso nueve nuestro salmo dice así:

Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, y Samuel entre los que invocaron su nombre; Invocaban a Jehová, y él les respondía. 7 En columna de nube hablaba con ellos; guardaban sus testimonios, y el estatuto que les había dado. 8 Jehová Dios nuestro, tú les respondías; Les fuiste un Dios perdonador, y retribuidor de sus obras. 9 Exaltad a Jehová nuestro Dios, y postraos ante su santo monte, porque Jehová nuestro Dios es santo.

Dios es santo, pero condesciende con nosotros como lo muestra el trato que tuvo con tres personajes muy conocidos para los hebreos: Moisés, Aarón y Samuel, quienes tuvieron una relación muy estrecha con el Creador y a pesar de

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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