La Biblia dice en el Salmos 67

Al músico principal; en Neginot. Salmo. Cántico. Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; haga resplandecer su rostro sobre nosotros; Selah2 Para que sea conocido en la tierra tu camino, en todas las naciones tu salvación. 3 Te alaben los pueblos, oh Dios; todos los pueblos te alaben. 4 Alégrense y gócense las naciones, porque juzgarás los pueblos con equidad, y pastorearás las naciones en la tierra. Selah5 Te alaben los pueblos, oh Dios; todos los pueblos te alaben. 6 La tierra dará su fruto; nos bendecirá Dios, el Dios nuestro. 7 Bendíganos Dios, y témanlo todos los términos de la tierra.

Introducción

¿Cómo reaccionamos cuando Dios nos bendice materialmente? ¿Cuál es la actitud que asumimos cuando nuestro trabajo se ve coronado con una casa, un vehículo, un terreno o bienes que antes no teníamos? ¿Damos por sentado que así tenía que ser? ¿Pensamos que eso tenía que ocurrir porque nos hemos esforzado mucho o porque somos muy trabajadores?

Este salmo está diseñado justamente para esos momentos, cuando vemos que nuestra labor es coronada y nuestra vida alcanza no solo el sustento de nuestras vidas, sino algo más para tener bienes que tal vez no podrían llegar a nuestra vida si no fuera por la intervención divina.

La bendición de Dios es el tema central de este salmo. De hecho hay que decir que Dios nos quiere bendecir y nos bendice siempre, esa es la aspiración de todos los justos y piadosos: que Dios los bendiga. Los creyentes nos saludamos con un Dios te bendiga porque asumimos que ese es el mejor estado en que hombre alguno pueda estar en este mundo.

De principio a fin el salmo nos recuerda que la bendición nace de Dios, surge por su misericordia y tiene un fin que va más allá de solo disfrutar con alegría todos los bienes que recibimos de Dios. El objetivo final es dar testimonio de que los bienes de los que gozamos son para anunciar la salvación de Dios.

Y allí es donde este salmo nos hace comprender los planes que Dios tenía y tiene para todo el género humano. Cierto, la revelación vino a los judíos y ellos tenían la misión de hacer ver al mundo que la bendición que tenía nacía de un Dios que quería no solo bendecirlos a ellos, sino a todos los hombres.

La bendición de Dios es la que enriquece y no añade con ella tristeza, escribió el proverbista para distinguir claramente la prosperidad que nace de Dios y la que nace del esfuerzo humano, incluso de aquella que nace a espaldas o abierta rebeldía al Creador. La bendición trae alegría y también paz.

Y esa bendición está destinada a ser un instrumento que permita a sus poseedores anunciar que ha nacido de Dios y llevar a otros a conocer a ese Dios. Bendición que no tiene ese objetivo es una bendición que terminará carcomiendo a sus poseedores.

Salmo 67: Señor, es tu bendición la que nos prospera

A. Para dar a conocer tu salvación
B. Para sustentarnos
C. Para darte honor

¿Por qué un salmo tan corto es tan profundo y al recitarlo puede llenar profundamente nuestro corazón? ¿Por qué esta plegaria de autor anónimo satisface ampliamente nuestro interior cuando lo repetimos? ¿Cuál es su contenido que lo puede uno repetir diariamente y nunca deja de ser tan actual?

La respuesta se encuentra en que fue inspirado para bendecir colectivamente a todo el pueblo de Israel y fue tomado de la bendicion sacerdotal que dice de la siguiente forma:

22 Jehová habló a Moisés, diciendo: 23 Habla a Aarón y a sus hijos y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles: 24 Jehová te bendiga, y te guarde; 25 Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; 26 Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. m 27 Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.

Esta bendición es una bendición personal, pero el salmo sesenta y siete es una bendición colectiva. Se le pide a Dios exactamente lo mismo: que tenga misericordia de Israel y que lo bendiga y que haga resplandecer su rostro sobre ellos para que puedan ser testimonio a las naciones.

Aunque la versión de la Biblia llamada Vulgata Latina atribuye a este salmo a David, la inscripción no señala al autor. La razón por la que esa versión hace eso es porque los salmos de esta sección son del rey David, pero una afirmación en ese sentido, aunque no carece de sentido, es compleja.

La inscripción nos dice que este breve salmo de apenas siete versos en la versión Reina Valera 1960 y ocho en la versión hebrea, debía cantarse en Neginot, esta palabra la hemos encontrado en otros salmos y su significdo es instrumentos de cuerda como el arpa y el decacordio que ya existían en esos tiempos.

Las palabras que más se repiten en este salmo son pueblos y naciones. Ocho veces. La palabra bendecir, tres veces; y la expresión tierra dos ocasiones y muchos tratadistas sostiene que fue utilizada en alguna de las tantas fiestas de los hebreos y fue recitada al final de alguna celebración.

A. Para dar a conocer tu salvación

Los primeros dos versos de este salmo dicen de la siguiente manera:

Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; haga resplandecer su rostro sobre nosotros; Selah2 Para que sea conocido en la tierra tu camino, en todas las naciones tu salvación. 3 Te alaben los pueblos, oh Dios; todos los pueblos te alaben.

El autor del salmo ruega a Dios que tenga misericordia de Israel y lo bendiga. La bendición nace de la compasión divina. El amor incondicional del Señor es el que hace posible que un trabajo, proyecto, negocio, empresa o emprendimiento logre no solo proveer lo necesario para subsistir, sino para tener más allá de lo necesario.

Este salmo se entonaba antes y después de recogerse las cosechas. La primera como una plegaria para que la tierra diera su fruto y la segunda como acción de gracias por todos los bienes recibidos. El autor sabía perfectamente que todo lo cosechado nacía de la bondad infinita de Dios.

Pero luego con toda claridad establece que la razón esencial de pedirle a Dios que los levantará materialmente radica en que todas las naciones conocieran la salvación o ayuda que Dios da. Dios bendice para bendecir a otros, no para quedarnos con las bendiciones que vienen del cielo.

La bendición de Dios tiene como razón compartirlas. La bendición que llega a un corazón egoísta terminará devorándolo y dejándolo tal como estaba al principio. El pueblo de Israel fue bendecido para ser luz a las naciones. Ocho veces aparece el término pueblos y naciones para dejar en claro que la bendición de los hebreos era para compartirla con otros.

B. Para sustentarnos

El verso siete dice de la siguiente manera:

La tierra dará su fruto; nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.

El salmista nos recuerda que si la tierra produce es gracias a la bendición de Dios. Estamos hablando en los tiempos en los que la agricultura era una actividad masiva o casi total y de ella dependía el sustento de todas las familias. Hoy en día es el trabajo o un negocio o el autoempleo el que nos sustenta.

Nuestro trabajo dará su fruto, diríamos hoy y a completaríamos que nos bendiga Dios, el Dios nuestro. Con ello queda claro que una de los resultados palpables de la bendición de Dios es justamente poder sustentarnos o tener lo suficiente y necesario para sobrevivir sin escasez.

La bendición de Dios está puesta para llenar nuestras necesidades básicas. Sin ello no podríamos enfrentar los grandes retos que tenemos para sustentar nuestra vida y la de quienes nos rodean.

C. Para darte honor

El salmo termina con la siguiente expresión o frase:

Témanlo todos los términos de la tierra.

La bendición de Dios nos debe llevar a temerlo. La palabra temer no es tener miedo o terror, sino más bien significa darle honor o rendirle el respeto debido por su investidura o por su grandeza incomparable.

La bendición de Dios en nuestras vidas de ningún modo debe derivar en auto suficiencia u orgullo. La bendición del Creador a nuestras vidas debe traducirse en respeto y honor. La actitud a asumir debería de ser que a mayor bendición material en nuestras vidas, mayor respeto y honor al Señor.

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