La Biblia dice en Isaías 12: 3

También ustedes podrán ir a beber con alegría en esa fuente de salvación.

No todas las personas pueden acceder a Dios. Muchos nunca encuentran sentido a su vida en este mundo porque el Creador es el único ser que le da razón a nuestra existencia en este mundo lleno de contradicciones, dilemas, incertidumbre y sinsentido. Por eso mucha gente vive en permanente insatisfacción, a pesar de que tenga resuelta sus necesidades primarias.

El profeta Isaías usa una alegoría o ejemplo para materializar o enseñar a los judíos de su tiempo, que a pesar de que conocían a Dios, habían perdido el enfoque de lo más valioso en su vida y estaban caminando por esa senda donde aunque se tenga aun más de lo que se necesita la vida puede volverse una carga. 

Les pone la ilustración de un pozo con agua al que pueden acudir para beber de su contenido, para mostrarles que de idéntica manera pueden tomar de la salvación que Dios ofrece, el único requisito que necesitan es acudir a donde esta esa fuente y entonces serán salvos de toda clase de males, pero en particular de la insatisfacción que hace estragos. 

El pozo está allí ya. No tienen que buscarlos ni mucho menos cavarlo. Ese pozo representa a Dios que siempre extiende su mano para que sus hijos venga a su presencia y puedan ser redimidos de todos sus males, específicamente de aquellos que los secan o consumen, de tal manera que su vida parece extinguirse, a pesar de que tienen comida y bebida.

Se trata de pasar de la pesadez a la alegría, de cambiar nuestro pesar por gozo y reconocer que Dios nos salva, una palabra que nos lleva a pensar en un rescate por alguien a quien está como rehén o que vive apresado en sus miedos, sus angustias y sus temores, pero que en el Señor está la posibilidad de salir de esa situación. 

Para la mente judía del tiempo de Isaías la ilustración era clara: en zonas de desierto contar con un pozo o una fuente es fundamental para sobrevivir a las altas temperaturas del día y por eso alegra tanto encontrar uno porque eso significa vida para el caminante en esos lugares. 

Pues Dios es un pozo abierto para todos y a él podemos acudir con alegría para encontrar la salvación que tanto necesitamos en momentos de urgencias y necesidad. 

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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