La Biblia dice en Lucas 22: 31-34

31 Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; 32 pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. 33 Él le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no solo a la cárcel, sino también a la muerte. 34 Y él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces.

Introducción

Los días y horas previas a la detención de Jesús por parte de los guardias del templo comandados por el sumo sacerdote fueron decisivas en el plan de salvación. Jesús conoció antes de que ocurriera la traición de Judas, pero conoció también la negación de Pedro, uno de los discípulos más cercanos a él.

Los cuatro evangelistas escriben sobre este tema que mereció la atención de todos porque Jesús advirtió lo que sucedería cuando lo detuvieran. Pero Lucas lo plantea de manera diferente a los otros tres evangelistas porque como en el caso de Judas profundiza sobre el origen de tan devastadora experiencia en Pedro, y también en Judas.

Jesús vislumbró lo que sucedería cuando fue detenido. Supo con anticipación la crisis que vendría sobre sus discípulos y particularmente sobre lo que acontecería a quien decía ser su más furibundo y comprometido seguidor. La prueba que se avecinaba sobre todo el grupo revelaría nítidamente lo que en realidad había en cada apóstol.

Jesús le anunció a Pedro lo que vendría a su vida, pero en lugar de aceptar o reconocer su profunda debilidad hizo alarde de ser el seguidor más convencido de todos los que tenía el Señor, a pesar de que le avisó que su prueba tenía como origen o era provocada por el propio maligno no supo reaccionar como era debido.

Jesús supo que se quedaría solo en esos momentos angustiantes, pero Pedro le dijo que él no lo dejaría solo. Que si era posible él también pondría su vida, pero nunca midió sus palabras y sobre todo su profunda debilidad, al contrario se empecinó en afirmar que él era diferente que todos los demás y no lo negaría.

Mateo, Marcos Lucas y Juan escriben sobre el anuncio de la negación de Pedro.
La profecía sobre el tropiezo de Pedro fue clarísima. Lo confirmaría un gallo que cantaría una vez que Pedro hubiera negado que conocía al Maestro. Nada de generalidades, sino de precisión porque los anuncios que vienen del cielo son exactos, precisos y completos para ratificar que Dios no juega, ni se desdice.

Negado por su discípulo

A. Negación alentada por el maligno

B. Negación atemperada por Cristo

C. Negación rechazada por su discípulo

D. Negación confirmada con el canto de un gallo

A. Negación alentada por el maligno

Jesús le dijo a Pedro que lo negaría, pero antes de ello le explicó que eso acontecería porque el propio maligno había solicitado o había demandado la vida de sus apóstoles. No solo la de Pedro. Nuestro texto lo plantea así: Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo.

La versión Dios Habla Hoy traduce este verso así: Dijo también el Señor: Simón, Simón, mira que Satanás los ha pedido a ustedes para sacudirlos como si fueran trigo.

Satanás no solo pidió a Pedro, sino a todos los discípulos, pero Jesús se dirigió a Pedro para informarle lo que sucedería una vez que el Maestro fuera detenido. Pero fue Pedro quien de manera vehemente se comprometió a mantenerse firme y fiel ante cualquier eventualidad que se presentara.

Pero, el tropiezo de los apóstoles y del propio Pedro estaban más allá de su capacidad para resistir. Era una lucha desventajosa porque el maligno emplearía a sus demonios para provocar la caída de los apóstoles, lo que en efecto ocurrió porque cuando Jesús fue detenido todos huyeron.

El caso de Pedro fue sumamente lamentable. Su actitud altiva y arrogante ante una ataque del maligno lo colocaron en una posición sumamente débil. Para luchar contra el maligno no se vale la arrogancia.

B. Negación atemperada por Cristo

Tan era una lucha desigual que Jesús tuvo que intervenir a favor de sus seguidores y en particular para favorecer a Pedro porque de otra manera ni ellos, ni él hubieran podido resistir el embate del maligno sobre ellos ya que el diablo ha venido para matar, hurtar y destruir. No se andaba con nimiedades.

Así lo plantea Jesús en el verso treinta y dos: pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.

Jesús pidió por Pedro para que pudiera resistir la caída. Era un hecho que no saldría aprobado y Jesús comenzó un proceso de intercesión por su amado discípulo para que una vez caído pudiera levantarse a través de la fe y una vez que pudiera restaurarse volviera con sus hermanos apóstoles y les reanimara para seguir adelante.

La única manera de resistir los ataques del maligno es con la fuerza de Cristo. Nos queda claro que la negación de Pedro pudo haber sido más desastrosa de no haber intervenido el Señor que cuidó a su discípulo y a sus compañeros que vivieron momentos de mucho temor y angustia, a la que por cierto no estaban acostumbrados.

C. Negación rechazada por el discípulo

Era un asunto serio lo que Jesús le estaba planteando. No era un tema menor que el maligno estuviera involucrado en todo lo que iba a ocurrirle a Pedro y en lugar de ofrecer una respuesta sensata, Pedro se envalentonó. Como si con sus propias fuerzas pudiera detener el ataque espiritual del que sería objeto.

El verso treinta y tres nos ofrece una ilustrada escena de lo que Pedro contestó: Él le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no solo a la cárcel, sino también a la muerte.

Nadie le pidió tanta solidaridad, ni tanta empatía ni mucho menos tanto compromiso. Solo se le dijo que su vida estaba en gran peligro, pero en lugar de atender ese problema se montó en su arrogancia para decir que él estaba dispuesto a ser diferente a los otros once apóstoles.

D. Negación confirmada con el canto del gallo

Jesús no estaba jugando. Jesús tampoco estaba asustando con bromas a sus seguidores. Les estaba advirtiendo el ataque espiritual de parte del maligno que les sobrevendría y para que no tuvieran dudas, le dijo a Pedro lo que sucedería una vez que lo negara tres veces luego de que fuera detenido.

En el verso treinta y cuatro encontramos el siguiente anuncio: Y él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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