La Biblia dice en Hebreos 6:20

“Donde antes entró Jesús para abrirnos camino, llegando así a ser Sumo sacerdote para siempre, de la misma clase que Melquisedec.”

La frase “abrirnos caminos”, algunas otras versiones la traducen simplemente como “precursor”. La palabra “precursor” procede del vocablo griego “prodromos” que se conforma de dos vocablos: “pro”, que es adverbio que se traduce como “antes” y la expresión “dromos” que significa correr.

La palabra quiere decir, entonces, alguien que corre por delante de los demás para llegar al destino antes que los demás. En ese sentido Jesús puntea o encabeza la marcha de los santos hacia la misma presencia de Dios porque ha ingresado al templo celestial, lo que también nosotros haremos cuando la redención se consuma.

La expresión que utiliza el autor de la carta a los Hebreos no puede ser más alentadora para todos nosotros porque eso quiere decir que Jesús ha recorrido el camino hacia el Padre y al seguirlo o ir detrás de su persona nos garantiza absolutamente encontrarnos con el Creador para vivir con él por toda la eternidad.

Se trata de una de las más grandes esperanzas en las que podemos depositar nuestra confianza. El creyente no corre por correr al seguir a Jesús. Al contrario al dejarse conducir y guiar por el Señor el discípulo es llevado o conducido a la gloriosa presencia del Señor que vive en el cielo.

Las palabras del escritor de Hebreos resultan sumamente alentadoras cuando vivimos momentos de gran tensión, cuando las circunstancias nos apabullan o de plano seguir a Jesús parece algo extremadamente absurdo puesto que nada parece cambiar en este mundo o todo parece exactamente igual.

En un mundo con tantos placeres o con gran cantidad de sufrimiento, la opción de ir detrás de Jesús a muchos les resulta ilógico porque hacerlo no parece cambiar nada o al contrario ir detrás de su persona parece detonar más problemas personales que solucionar las grandes contradicciones de la vida.

Pero el autor de la carta a los Hebreos nos recuerda que seguir a Jesús es la manera de llegar al cielo a la presencia del Creador porque Jesús nos enseña el camino para llegar sin extraviarnos a ese estupendo lugar.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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