La Biblia dice en Romanos 16:13

“Saluden a Rufo, distinguido creyente en el Señor, y a su madre, que ha sido también como una madre para mí.”

Rufo fue un creyente de la iglesia de Roma que mereció una especial mención de parte de Pablo al final de su carta, donde saluda a sus conocidos y amigos de una iglesia que no había visitado, pero que conocía muy bien por las personas con las que había convivido y que se congregaban en la capital del imperio.

La mayoría de los estudiosos relacionan a Rufo con Simón de Cirene, debido a que Marcos en su evangelio, menciona a Rufo y a Alejandro como hijos de ese personaje que pasó a la historia por haber sido quien, en la gran debilidad física de Jesús, cargó su cruz y le ayudó a sobrellevar ese terrible castigo que estaba padeciendo.

Pablo llama a Rufo “distinguido” creyente. La palabra distinguido algunas versiones de la Escritura la traducen como “escogido”. La palabra griega “eklektos” tiene ambas connotaciones, es decir, el vocablo puede vertirse de las dos formas porque se interrelacionan. La palabra griega eklektos puede traducirse como seleccionado.

Bajo ese término se pueden englobar tanto la expresión escoger como la palabra distinguido porque elegir conlleva la idea de alguien que ha sido tomado para una labor o función especial y en consecuencia se ha convertido, además de escogido, en una persona distinguida por su labor.

Rufo fue un creyente de la iglesia de Roma que sobresalió por su labor a favor del evangelio, se distinguió por su entrega y dedicación a la obra de Dios y que Pablo conoció perfectamente por tener una relación muy afectiva con toda la familia, particularmente con la mamá de ellos y esposa de Simón de Cirene, a quién Pablo llama madre.

Pablo reconoció de esa forma a un hombre que tuvo la dicha infinita de conocer por parte de su padre, los graves y grandes padecimientos que Cristo vivió. La fe de esa familia tenía una base sólida porque el papá de ellos fue un protagonista de primera línea del drama que vivió el Señor Jesús en su ruta al calvario.

Esa herencia fue la que hizo que Rufo tuviera una fe sobresaliente y en consecuencia obras que lo posicionaron como un creyente entregado a una causa que su padre le dejó luego de cargar la cruz que llevó a Jesús a redimir a la humanidad. Este personaje conoció perfectamente los padecimientos de Jesús y siguió al Maestro.

Rufo fue seleccionado para servir y aceptó el reto, sin importar el tamaño de las adversidades que vendrían a su vida, él sabía perfectamente que su maestro había sufrido mucho más que él.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

Deja tu comentario