La Biblia dice en el Salmo 122:

Cántico gradual. Salmo de David. Yo me alegré con los que me decían: a la casa de Jehová iremos. 2 Nuestros pies estuvieron dentro de tus puertas, oh Jerusalén. 3 Jerusalén, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí. 4 Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, conforme al testimonio dado a Israel, para alabar el nombre de Jehová. 5 Porque allá están las sillas del juicio, los tronos de la casa de David. 6 Pedid por la paz de Jerusalén; sean prosperados los que te aman. 7 Sea la paz dentro de tus muros, y el descanso dentro de tus palacios. 8 Por amor de mis hermanos y mis compañeros diré yo: la paz sea contigo. 9 Por amor a la casa de Jehová nuestro Dios buscaré tu bien.

Introducción

Jerusalén es la ciudad que Dios escogió para hacer habitar su nombre. Ningún otro lugar del planeta fue elegido, sino justamente la colina del monte de Sion para que allí el pueblo hebreo colocara su centro de adoración para exaltar y ensalzar el santo nombre del Señor de los ejércitos.

Su historia no se remonta a mil años antes de Cristo, cuando David trasladó de Hebrón al monte de Sion la sede de su gobierno, sino a unos dos mil años antes de Cristo cuando Abraham subió con su hijo Isaac a ese mismo monte para ofrecerlo en sacrificio y en ese mismo lugar Dios proveyó el carnero que fue sacrificado en lugar de su primogénito.

La ciudad es motivo de cantos, desde los exultantes por el gozo de vivir en ella, hasta los de endecha por estar exiliados de su acogedor espacio. Los judíos primero y luego los cristianos adoptaron este lugar como la ciudad donde la redención se materializó y los unió en un origen común.

El salmo ciento veintidós celebra, festeja, se alegra y goza de llegar a ese lugar. La ciudad es motivo de regocijo porque fue ese el lugar que Dios apartó para asentar su presencia a través del majestuoso templo de Salomón y que movía y conmovía a los judíos para visitarlo, y aún hoy en día cuando no existe la casa del Señor sigue atrayendo a todos.

El autor del salmo vierte toda su emoción por su amada ciudad, destaca el llamado de llegar a ella y suplica orar por su paz. Nos comparte esa emoción porque ninguna otra ciudad en el mundo ha despertado tantas emociones encontradas, ni tantos conflictos por su posesión.
Los cristianos amamos a Jerusalén. Oramos por la paz de la ciudad y bendecido a sus propietarios que son los judíos, pero nosotros estamos a la espera de la Jerusalén celestial, de la que nos habla profusamente el apóstol Juan en su libro de Apocalipsis, que la presenta como el lugar donde todos residiremos eternamente.

Amamos la Jerusalén terrenal, pero amamos más la Jerusalén espiritual que tiene calles de oro para simbolizar su riqueza espiritual.

Señor, anímame en mi peregrinar a la patria celestial
Salmo 122: Para amar tu ciudad santa
A. Porque es el centro de reunión de todos
B. Porque es el centro de adoración
C. Porque es el centro de la paz

El salmo ciento treinta y siete plantea de manera clara lo que Jerusalén representa para el pueblo de Israel. Cito algunos de sus versos.

Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sion. 2 Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas. 3 Y los que nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo: cantadnos algunos de los cánticos de Sion. 4 ¿Cómo cantaremos cántico de Jehová en tierra de extraños? 5 Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, pierda mi diestra su destreza. 6 Mi lengua se pegue a mi paladar, si de ti no me acordare; si no enalteciere a Jerusalén como preferente asunto de mi alegría.

Este salmo revela lo que pensaban y sentían los judíos por su ciudad y el salmo que hoy meditaremos nos da las razones.

A. Porque es el centro de reunión de todos

Del verso uno al verso tres nuestro salmo dice así:

Yo me alegré con los que me decían: a la casa de Jehová iremos. 2 Nuestros pies estuvieron dentro de tus puertas, oh Jerusalén. 3 Jerusalén, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí.

Ninguna alegría más grande podía tener el piadoso que llegar a Jerusalén. David escribe este salmo y comparte su experiencia personal que comienza con el gozo que surge desde el momento en que otros le anuncian o avisan que irán a Jerusalén y ese plan se materializa cuando sus pies pisan la santa ciudad.

En Jerusalén David instaló el arca del pacto, simbolo material de la presencia de Dios entre su pueblo. El salmo veinticuatro da cuenta de ese día cuando el Rey de Gloria entró en la ciudad, luego de un intento fallido que costó la vida de Uza, que toco el arca, sin la autorización correspondiente.

Jerusalén fue diseñada y creada como el centro de la adoración judía. David al suceder a Saúl en la monarquía hebrea trasladó su gobierno de Hebrón a Jerusalén y desde ese día esa ciudad se convirtió en el lugar de adoración del pueblo israelita que tenía la obligación de acudir por lo menos una vez al año desde cualquier punto de su geografía a la ciudad.

Su diseño fue perfecto porque si bien fue una idea de David, en realidad el proyecto nació de parte del Señor, que quiso ese lugar para que allí se construyera el templo, lo que no pudo hacer David, pero sí su hijo Salomón que lo edificó con tal magnificencia que impactó a quienes lo conocieron como la reina de Sabá.

Puede haber otros lugares, pero ninguno con la fuerza espiritual de Jerusalén que concita e incita al peregrino a caminar el tiempo que sea necesario con tal de llegar a ese punto que la historia reconoce como el espacio terrenal donde la historia se modificó sustancialmente a partir de Cristo y aún antes.

B. Porque es el centro de adoración

Los versos cuatro y cinco dicen de la siguiente forma:

Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, conforme al testimonio dado a Israel, para alabar el nombre de Jehová.5 Porque allá están las sillas del juicio, los tronos de la casa de David.

A Jerusalén se iba a adorar. La ciudad fue construida para unir a los judíos en un solo espíritu a través de la exaltación al Señor. Y justamente esa es la relevancia que tiene el lugar porque le da identidad a un pueblo que difícilmente puede deshacerse de su pasado y su vinculación con Dios.

Las tribus de Israel dejaron de ser un grupo de nómadas desde que se asentaron en Egipto, pero su llegada a la tierra prometida y su asentamiento en Jerusalén confirmó que su historia estaba dirigida por el Señor mismo que los tomó según el puro afecto de su amor para hacer residir en su tierra su gloriosa presencia.

Esta fue la primer ciudad que tuvo el carácter de centro de adoración. Mucho después surgió Roma y la Meca para católicos y musulmanes, respectivamente. En realidad la primer ciudad que fue edificada como centro de adoración y todas las demás son burdas imitaciones de la manera en que Dios quiso que lo adorara su pueblo.

El verso cinco del salmo recuerda que en ese lugar Dios hizo con David un pacto que se materializó con Cristo, quien era descendiente de David y le dio el derecho de juzgar a las naciones. En primera instancia en Jerusalén David gobernó y juzgo a su pueblo, pero en términos definitivos Jesucristo juzgará al mundo entero cuando regrese a Jerusalén.

C. Porque es el centro de la paz

Del verso seis al verso nueve nuestro salmo dice:

Pedid por la paz de Jerusalén; sean prosperados los que te aman. 7 Sea la paz dentro de tus muros, y el descanso dentro de tus palacios. 8 Por amor de mis hermanos y mis compañeros diré yo: la paz sea contigo. 9 Por amor a la casa de Jehová nuestro Dios buscaré tu bien.

Para muchos es una ironía que la ciudad de Jerusalén signifique ciudad de paz porque a lo largo de la historia ha vivido momentos de guerras, destrucción y sus habitantes han sido exiliados. No por nada David le pide a sus compatriotas orar por la paz de su ciudad, que ha vivido momentos de gran dolor.

De hecho pasaron dos mil años para que el pueblo de Israel pudiera retornar a su patria. En esos dos mil años conocimos la historia de los cruzados que salieron de Roma a reconquistar para el catolicismo la ciudad que había sido invadida por los árabes, pero aunque tuvieron éxito, la presencia musulmana se ha mantenido hasta hoy.

Por eso David, inspirado por el Espíritu Santo escribió “buscaré tu bien” porque al regreso de los judíos a su patria tras el exilio de más de dos mil años, no se les permitió que Jerusalén fuera su capital política y tuvieron que trasladar a Tel-Aviv, aun cuando el mundo entero sabe que ellos han sido desde siempre los dueños de esas tierras.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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