La Biblia dice en el Salmo 133:

Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía! 2 Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras; 3 como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion; porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.

Introducción

El salmo ciento treinta y tres es un vehemente llamado a aprender a vivir en comunidad, es una urgente petición para congregarnos junto con otros para celebrar jubilosos el conocimiento y la presencia de Dios en nuestras vidas asumiendo que es una actividad con emociones, frutos y beneficios.

Es el penúltimo cántico gradual y nos ofrece una perspectiva muy interesante sobre lo que representan las reuniones entre personas que tienen la misma fe, pero además nos muestra gráficamente el significado que para Dios que su pueblo se una y reúna para adorarlo en su casa.

Este canto es una pieza para reiterar que si bien hombres y mujeres pueden adorar a Dios, es necesario e indispensable la adoración comunitaria, es decir, la alabanza y exaltación al Señor acompañado de muchas personas. Se complementa la adoración personal o individual con la congregacional.

El nombre del autor de este salmo es David, podemos afirmar claramente que quien lo escribió tenía toda la intención de hacernos reflexionar sobre la importancia no solo de reunirnos con otros para bendecir el nombre del Señor, sino también de las profundas implicaciones de la unidad.

En todo el salmo se respira la necesidad de unirnos, de juntarnos y de congregarnos como una sola alma para invocar la presencia del Creador. Se trata de una pieza musical vital para el pueblo de Israel, pero también sumamente relevante para la iglesia de Cristo debido a que nos pide rechazar la división.

Hay un profundo poder en la unidad que el salmista nos lleva a través de dos figuras retóricas muy claras para valorar grandemente el honor y la distinción que Dios nos hace para buscarlo junto con otros en su templo.

Señor, anímame en mi peregrinar a la patria celestial
Para aprender a convivir con tus hijos
A. Porque es una emocionante experiencia
B. Porque produce frutos
C. Porque tiene grandes beneficios

Muchísimas personas han pretendido prescindir de las reuniones para adorar al Señor. Argumentan que en casa o de manera personal se puede adorar al Señor. Les asiste la razón, pero a medias. Este salmo nos muestra las razones por las que adorar a Dios acompañado de otros es una experiencia necesaria.

A. Porque es una emocionante experiencia

El verso uno de nuestro salmo dice de la siguiente manera:

Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía.

Los hermanos habitando juntos en armonía es visto por Dios como algo muy bueno y muy delicioso. La frase juntos en armonía es una manera de llamar a la clase de convivencia donde las personas no solo están juntas, sino están unidas en propósito y fin, es decir su reunión va más allá de encontrarse en un lugar común.

Los peregrinos que llegaban a Jerusalén debían tomar en cuenta este salmos porque iban justamente a congregarse con miles de personas de diferentes puntos de Israel y se requería una actitud correcta a la hora de convivir con otras personas, particularmente desconocidos o sin lazos familiares.

El salmista habla de dos características de esta clase de reuniones.

  1. Es bueno

Esta frase nos remonta al Génesis cuando Dios fue creando día a día todo lo que ahora nuestros ojos ven. Y cada que terminaba un día afirmaba categórico que era bueno. Eso quiere decir que la comunión en armonía de los creyentes tiene una categoría moral y espiritual extremadamente elevada.

  1. Es delicioso

La presencia de mucha gente en las reuniones comunitarias es algo delicioso. Se disfruta o se debe disfrutar porque nos hace reunirnos con personas que pueden enriquecernos con su experiencia personal con el Señor. Relacionarnos con creyentes de otros lugares es sumamente valioso.

B. Porque produce frutos

Los versos dos y tres de nuestro salmo dicen así:

Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras; 3 como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion; porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.

Hay aquí dos figuras retóricas para las cuales el salmista usa dos símiles: 1. Es como el buen óleo y 2. Es como el rocío de Hermón.

  1. Es como el buen óleo

Son dos comparaciones muy importantes porque apuntan a dos resultados de que los hermanos habiten juntos en armonía. Se trata de recordarnos el día en que Aarón fue consagrado para fungir como sumo sacerdote y sus hijos como sacerdotes del Dios Altísimo mediante una solemne ceremonia de ungimiento.

La unidad del pueblo de Dios lo consagra para servir. Es imposible alcanzar ese nivel de entrega a Dios en la división, el cisma o la ruptura. Si los creyentes han de cumplir con el fin por el que el Señor los puso en este mundo ha de ser viviendo en comunidad de tal manera que no hay ni disensiones como tampoco grupos que rompan la unidad.

La unidad es comparada con el óleo del ungimiento. Es decir la unidad hace que el pueblo de Dios esté listo para cumplir con su misión. Así como Aarón no podía oficiar sin antes haber sido ungido, así el pueblo de Israel y la iglesia no podían ministrar al mundo sin antes ser revestidos del poder del Señor.

  1. Es como el rocío de Hermón

El monte Hermón está al norte de Israel. Entre la actual frontera de Israel con Líbano y Siria. Tiene una altura aproximada de casi tres mil metros sobre el nivel del mar y es visible desde diferentes puntos de esa zona. Es citado por el salmista para recordarle a los peregrinos que de esa montaña descendía el rocío.

El rocío es un estado del agua que se forma generalmente en primavera y otoño y para ello se requieren ciertas condiciones atmosféricas porque con un poco más de calor en lugar de rocío lo que se forma es niebla. Pero el salmista nos habla del rocío. Del agua que revitaliza y que refresca para producir o dar fruto.

Y la unidad tiene esa característica justamente. Hace que el pueblo de Dios alcance su objetivo de fructificar. Vivir juntos en armonía es justamente como el agua del rocío que refresca y hace reverdecer las montañas secas del invierno. Los peregrinos que iban a Jerusalén debían recordar esta verdad para alentarse a busca la unidad.

C. Porque tiene grandes beneficios

Al final del verso tres el salmo dice de la siguiente forma:

Porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.

El salmista dice que al interactuar viviendo juntos en armonía los creyentes reciben del Creador dos grandes regalos, premios y recompensas: 1. Bendición y 2. Vida eterna.

  1. Bendición

La Biblia contiene bendiciones y maldiciones. Dios desea bendecir a todos y los bendices a todos, pero la unidad entre los creyentes asegura esta intención de Dios. Cuando Obed-Edom recibió el arca del pacto en su casa fue bendecido. Cuando Dios bendijo a Abraham tuvo hijo y descendientes. Cuando Dios bendijo a José lo elevó a una posicióna Egipto.

La bendición de Dios es visible, inevitable y segura cuando hacemos lo que nos dice, pero cuando el pueblo de Dios rechaza la división y el encono las bondades del Señor están garantizadas absolutamente.

  1. Vida eterna

Vivir junto en armonía nos lleva a la vida perdurable. Nos lleva a trascender en nuestro tiempo y nos coloca en el tiempo de Dios o en la naturaleza del Señor que es la eternidad. Quien aprende a vivir junto en armonía con sus hermanos se alista para vivir para siempre y por siempre.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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