La Biblia dicen en Hechos 15:24

“Hemos sabido que algunas personas han ido de aquí sin nuestra autorización, y que los han molestado a ustedes con sus palabras, y los han confundido.”

El evangelio entre los gentiles causó mucho celo entre los creyentes de origen judío que vivían en Antioquía porque de pronto se vieron inundados de creyentes que invocaban el nombre del Dios de Abraham, Isaac y Jacob de tal forma que a algunos les pareció necesario hacer que cumplieran la ley mosaica para ingresar a la iglesia.

Al escribir el libro de Hechos, Lucas dice que los apóstoles decidieron entonces señalar con claridad que los gentiles no debían de cumplir la ley de Moisés para ser salvos, sino solo cuatro cosas necesarias: abstenerse de ser idólatras, no consumir sangre, no comer animales que no hayan sido desagrados y evitar pecados sexuales.

Así quedó zanjado para siempre el conflicto que algunos trataron de provocar por su actitud equivocada con respecto a los gentiles. Sin embargo Lucas dejó en claro que este problema surgió por la actitud de personas que fueron de Antioquía a Jerusalén sin autorización, que fueron a molestar y confundir.

Nadie los envió, nadie los autorizó y a nadie pidieron permiso para hacer lo que hicieron mostrando de esa forma lo conflictivo que pueden resultar quienes se toman atribuciones que nos les corresponde y se asumen como los poseedores de la verdad y los llamados a corregir los supuestos yerros de los demás.

La iglesia primitiva comenzaba un movimiento que para muchos creyentes, especialmente los de origen judío, era impensable: los gentiles que ellos llamaban paganos o idólatras ingresaban en masa a la reciente fundada iglesia de Jesucristo y para muchos de ellos era inaudito que de pronto “su religión” se viera intestada de seres ignorantes de la ley hebrea.

Y como a algunos no les pareció decidieron ir a Jerusalén a mal informar a los apóstoles que se encontraban trabajando con la iglesia que nació en Pentecostés, en un acto desesperado para detener algo irreversible: miles, en ese entonces, y ahora millones de seres perdidos eran alcanzados por la gracia de Cristo.

Nos queda claro que la iglesia enfrentará en diferentes momentos personas para las que la obra de Dios debe ser a su manera, de acuerdo a lo que ellos piensan y sobre todo conforme a lo que ellos consideran que está bien y tratarán de imponer su criterio, pero deberán de ser confrontadas cuando evidentemente estén equivocadas.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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