La Biblia dice en Lucas 1:36

“Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y éste es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril.”

El ángel Gabriel informó también a María el embarazo que vivía ya Elisabet, quien era familiar de ella. Lo hizo destacando dos hechos: 1. Que había quedado encinta en su vejez, un hecho fuera de lo ordinario y 2. Que era estéril, pero que ahora dejaría de ser llamada así por familiares y conocidos.

El mensaje incluía esta información porque de esa manera María podía percatarse del poder infinito del Creador que lo mismo haría que ella quedara embarazada que hacer que una mujer de edad avanzada y estéril pudiera procrear y que los planes de Dios nadie los puede detener.

Ella conocía perfectamente a Elisabet, así se desprenden del hecho de que luego de la anunciación de Gabriel ella fue a las montañas de Judá a visitarla y en efecto la vio embarazada de tal manera que supo perfectamente que Dios es inmensamente grande al hacerla a ella madre por obra del Espíritu Santo y a su familiar mamá por el mismo poder.

Estas palabras del mensajero divino nos llevan a reflexionar que Dios no tiene límites, que el cuerpo humano lo moldea y utiliza conforme a sus eternos propósitos y nada puede detenerlo cuando ha decidido llevar a cabo un plan, en este caso el plan de salvación estaba en marcha y ya nadie podía ponerle freno.

Nuestro Dios mostró grandes milagros y los sigue mostrando. En la encarnación de Cristo nos muestra y demuestra que hizo nacer a dos niños de manera prodigiosa. A Jesús y a Juan el Bautista, que sería el precursor del Mesías y lo hizo de dos maneras diferentes, pero con un mismo fin: presentarnos su inmensa capacidad de obrar señales y maravillas.

De esa forma nos debe quedar claro que Dios tiene diferentes recursos, diversas opciones siempre para llevar a cabo sus propósitos. Que a diferencia de nosotros, él no está impedido o atado a una sola manera de operar como tampoco está limitado a la hora de mostrar su poder.

Nuestro Dios puede obrar de las maneras más insospechadas. Lo cierto es que nunca nos dejará de sorprender porque él es único que llama a las cosas que no son como si fuesen en una expresión contundente de que nada ni nadie lo pueden detener, él siempre sabrá como cumplir sus planes.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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