La Biblia dice en 1ª Corintios 3:10-15

Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. 11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. 12 Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, 13 la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. 14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. 15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

Introducción

Desde hace muchos siglos los hombres aprendieron a construir edificios con cimientos. No tenemos la fecha exacta de ese descubrimiento, pero los grandes monumentos antiguos que hoy contemplamos y admiramos por su conservación a pesar del paso de los años y los grandes terremotos que han acompañado a la humanidad nos dejan en claro esa verdad.

Pablo recurre la construcción con cimientos, bases o fundamentos para ilustrar una verdad importantísima para los cristianos. La vida espiritual es como edificar, construir un edificio, casa, residencia y se tiene que hacer con los rigurosos procedimientos que ya existían en su tiempo en el imperio romano.

En los versos que nos servirán para reflexionar utiliza en tres ocasiones la palabra fundamento que algunas otras versiones traducen como cimiento o base. La palabra procede de la raíz griega “themelios” que en la época de Pablo se usaba en dos sentidos: literal: una piedra que servía de fundación de un muro o un edificio.

Y también en sentido figurado para hablar de los rudimentos, principios o bases sobre las que se desarrollaba tal o cual conocimiento. En el pasaje que estamos estudiando Pablo lo emplea en el segundo caso para referirse o para llamar la atención de sus interlocutores sobre lo que estaban haciendo con lo que habían aprendido.

Pablo quería corregir entre ellos su práctica cristiana junto con algunos aspectos de la doctrina cristiana en la que había dudas que él procura despejar a través de una extensa carta que les escribe.

Solo les faltaba amor

Porque construyeron sin cimientos
A. Olvidaron que el cimiento es Cristo
B. Olvidaron que no debían colocar cualquier cosa sobre el cimiento
C. Olvidaron que su obra sería probada

Las imágenes del devastador sismo en Turquía y Siria nos estremecieron porque decenas de edificios se derrumbaron junto con casas y oficinas dejando miles de muertos y cientos de lesionados, así como muchos desaparecidos que nunca fueron localizados por los violentos sacudimientos que vivieron durante y después de los temblores.

El primer sismo en esos país ocurrió el seis de febrero y a más de un mes de esos trágicos se ha descubierto una escalofriante verdad. Muchos de los condominios habitacionales donde murieron muchas personas tenían llantas como cimientos de tal manera que han comenzado detenciones de constructores y vendedores de esos inmuebles.

Uno podría pensar que a estas alturas no podría haber personas que construyen sin cimientos, pero no. Hay gente que poseída por sus deseos de ganancias deshonestas hacen esta clase de barbaridades. En términos espirituales, tristemente, llega a suceder esta clase de atrocidades: olvidar el cimiento sobre el cual se edifica como sucedió en Corinto.

A. Olvidaron que el cimiento es Cristo

Los versos diez y once de nuestro texto dice así:

Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. 11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.

Pablo se autoproclama como un périto arquitecto. Una facultad que Roma le daba a ciertas personas para construir edificios. Lo hace en sentido figurado para decir que él puso, por la gracia de Dios, subraya, de poner el fundamento, una manera técnica de llamar a la proclamación de las buenas nuevas o del evangelismo que hacía por todo el imperio.

Los Corintios, una ciudad que legó a la humanidad edificios que aún existen y que nos heredó las famosas columnas corintias entendían perfectamente a que se refería Pablo cuando usaba esos términos. Ellos sabían lo que el apóstol quería decir. Así como sus grandes edificaciones tenían un fundamento, cimiento o base, la iglesia también.

No bastaba tener buen cimiento, debían de tener cuidado con lo que construían encima de ese cimiento, pero ese tema lo ampliara más adelante. Su intención es hacerles ver que el fundamento es Cristo. La base de la iglesia es Cristo. No un hombre, no una doctrina, sino el Hijo de Dios que vino al mundo a salvar a los perdidos.

¿Cuál es el objetivo de Pablo para con los Corintios cuando les dice que Jesucristo es el fundamento? En primer lugar hacerles ver que la vida cristiana se origina en Cristo.

Pareciera un poco exagerado o ilógico decirnos que la vida cristiana tiene como base a Cristo, pero la práctica cristiana de los Corintios se estaba distanciando de lo que Cristo enseñó, particularmente en el tema del amor. Cristo amó y perdonó. Eso no debían olvidar. Vivir de otra manera es construir sin cimientos nuestra fe en Jesús.

B. Olvidaron que no debían colocar cualquier cosa sobre el cimiento

El verso doce de nuestro texto dice así:

Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca.

El apóstol está señalando que sobre Cristo los creyentes pueden poner dos clases de materiales: imperecederos y perecederos. El oro, la plata y las piedras preciosas tienen la particularidad que ni el tiempo, ni el fuego, ni la corrosión pueden dañarlas, trascienden los siglos como lo demuestran las tumbas de Monte Albán en Oaxaca o las egipcias y otras más.

En cambio la madera, el heno y la hojarasca son materiales excesivamente frágiles ante el paso del tiempo y ni que decir ante el fuego que las consume rápidamente sin darles oportunidad de absolutamente nada.

Pablo está diciendo que hay solo dos clases de acciones u obras que se ponen sobre el fundamento: las que que duran y quedan para siempre y las que son temporales y no quedan para siempre. Es una dolorosa verdad para hacernos ver la gran responsabilidad que tenemos ante Jesús.

Se trata de hacernos conscientes de la necesidad de entregarle a Cristo nuestras mejores obras, nuestro mejor tiempo y lo mejor de nuestras vidas. No aquello que no sirve, no aquello que no vale o no aquello que nos sobra, sino lo mejor y en el caso del estudio que tenemos como serie: el amor a nuestro prójimo. Esa es una obra excelente.

C. Olvidaron que su obra sería probada

Los versos trece, catorce y quince de nuestro pasaje en estudio dicen de la siguiente manera:

La obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. 14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. 15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

Me llama poderosamente la atención dos palabras que se repite en más de una ocasión: “cada uno” y “alguno” para referirse que las obras de los creyentes serán evaluadas de manera personal y no colectiva. Cada quien dará cuenta y no habrá posibilidad alguna de argumentar que pertenecimos a tal o cual grupo.

La otra palabra que se repite cuatro veces es “obra”. Se traduce sencillamente como lo que hacemos con las manos, es decir, nuestras labores. En el contexto en que se da, se refiere a lo que producimos por nuestra fe. O lo que hacemos o construimos sobre el fundamento que es Cristo.

Lo que hacemos será visible: en dos aspectos, será revelada y será probada. La palabra revelación que usa Pablo se refiere a que se hará pública y luego será examinada. El examen será a través del fuego que probará que clase de obra se hizo. Y se hizo con oro, plata y piedras preciosas, pasará la prueba, pero sí se hizo con madera, heno u hojarasca no pasará.

El verso quince es inquietante porque dice de la siguiente manera:

Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

Pablo está diciendo con claridad que de nada habrá servido todo lo que hizo, aun cuando sea salvo, lo será como aquel que se ha salvado de un incendio, es decir apenas, como un sobreviviente de una catástrofe.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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