La Biblia dice en la 1ª carta a los Corintios 10:6-10

Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron.7 Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. 8 Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. 9 Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes.10 Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.

Introducción

La iglesia tiene en la historia de Israel una gran pedagoga. Todo lo que sucedió al pueblo del Señor alcanzado por la gracia de Jesucristo fue registrado por Moisés y los profetas para enseñanza y ejemplo de la iglesia, eso quiere decir que los promotores de restar importancia al Antiguo Testamento fallan grotescamente a esa porción de la Escritura.

Los treina y nueve libros del Antiguo Testamento narran la historia del mundo y la historia de la nación escogida por Dios y todo lo referente a las doce tribus elegidas por el Señor nos ayuda mucho a comprender tanto el carácter del hombre como las medidas sancionadoras de parte de Dios.

Pablo sigue con su razonamiento de cómo una persona puede ser eliminada o reprobada en “la justa deportiva” con la que compara la carrera cristiana y ahora nos remite a cinco grandes pecados de Israel y sus consecuentes sanciones por parte de Dios que no perdonó la equivocada actitud de los hebreos como tampoco pasará por alto nuestros desvíos.

Se trata de amplificar el sentido de la expresión “elminado” que Pablo quiere que los creyentes de Corinto comprendan perfectamente porque se trata de una determinación divina para sancionar a quienes teniendo tantos y tantos privilegios en lugar de llevar una vida agradecida y de renuncia a su ego, se enfrascan en placeres vanos.

Son cinco grades tropiezos del pueblo hebreo en los que cayó en la codicia, la idolatría, la fornicación, la incredulidad y la murmuración.

Se trata de una respuesta equivocada a todo lo que Dios hizo por ellos, los protegió con una nube para que caminaran en el desierto, los alimentó y les dio de beber y les dio un líder que los condujera, pero ellos fueron reiteradamente desobedientes y entonces, el Creador tuvo que sancionarlos.

Solo les faltaba amor
Porque copiaban modelos equivocados
A. Modelos de codicia
B. Modelos de idolatría
C. Modelos de fornicación
D. Modelos de incredulidad
E. Modelos de murmuración

La palabra que la versión Reina Valera traduce como ejemplo, procede de la raíz griega “tupoi” que denota una especie de molde con el que se pueden reproducir muchos artículos de la misma estructura. Es un patro, modelo o una copia que se reproduce de manera idéntica.

El pueblo hebreo es un molde que no se debe seguir en todo lo relativo a su peregrinar en el desierto, particularmente en aquellas situaciones en las que se rebeló y desoyó a Dios y tuvo como castigo grandes males.

A. Modelos de codicia

Cuando Pablo dice: para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron, nos remite a Números 11:4-6 que dice del siguiente modo:

Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne! 5 Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; 6 y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos.

La codicia es el deseo de obtener algo sin importar si esta bien o si agrada a Dios. El codicioso quiere obtener lo que le traerá placer y eso es lo único importante y valioso para él. Es algo que en realidad no necesita porque ya tiene suplida esa necesidad. Los hebreos en el desierto tenían maná, pero a la fuerza querían la dieta egipcia.

La palabra cosas malas es “kakon” que se utiliza en el Nuevo Testamento para expresar una condición espiritual sumamente devastada. El término evoca una lamentable produción moral en la persona que tiene esta característica. La codicia los llevó a exigir cosas que en realidad ni requerían, pero que su situación moral los empujaba a ello.

B. Modelos de idolatría

Pablo lleva a los lectores de la carta al desafortunado evento ocurrido mientras él estaba en el monte Sinaí recibiendo las tablas de la ley y los hebreos tras más de cinco semanas sin saber de él, le exigieron a Aarón que les hiciera “dioses” que los condujeran a la tierra prometida, en un acto de idolatría abierta y provocadora.

Éxodo 32:6 nos ofrece una explicación de lo acontecido en esos días.

Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse.

Influenciados por los cuatrocientos años de esclavitud en Egipto los hebreos se dejaron arrastrar por la idolatría que consiste en poner cualquier cosa o persona en el lugar de Dios. Ellos desplazaron a Moisés, el líder que el Señor les había dado, para poner en esa posición un becerro de oro.

En esa ocasión, Dios quiso desaparecer a la nación hebrea por esta afrenta a su nombre, pero Moisés intervino a favor de ellos y logró apaciguar la ira del Señor con un argumento sumamente inteligente: Si Dios los destruía la gente pensaría que Dios no pudo hacerlos entrar en la tierra prometida y por eso los había destruido.

C. Modelos de fornicación

En el capítulo veinticinco de Números encontramos el relato en el que el pueblo de Israel se doblegó ante los moabitas y se entregó a la adoración de Baal-peor, una deidad cananea a la que se veneraba con relaciones sexuales inapropiadas y a la que los judíos veneraron cometiendo pecados sexuales.

En el verso ocho Pablo escribe categórico y alertando a los hermanos de Corinto, lo siguiente:

Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil.

Números 25:9 dice que ese día murieron veinticuatro mil personas, mientras que Pablo dice que fueron veintitrés mil, lo que representa un disparidad en las cifras como resultado de una contabilidad distinta. Pablo dice que murieron en un solo día veintitrés mil personas y Números da el dato final de los fallecidos.

Lo que queda claro es que Dios actuó de manera poderosa y castigó a los judíos que cayeron en fornicación con las moabitas porque además de ofender su nombre, se estaban relacionando con un pueblo que Dios tenía prescrito debido a su orientación malvada de los habitantes de esa nación, nacida de un incesto.

D. Modelos de incredulidad

En el verso nueve Pablo escribe una advertencia seria: 9 Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes.

Ese verso nos lleva a Números 21:5-6 que dice de la siguiente forma

Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano. 6 Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes que mordían al pueblo; y murió mucha gente de Israel.

Tentar al Señor es no creer lo que ha dicho. Es poner en tela de juicio su grandeza y poder para resolver cualquier clase de dificultad. Los israelitas estaban fastidiados de las carencias que tenían en el desierto y dejaron de creer que Dios podía llevarlos a donde les había prometido.

Su insolencia fue castigada con miles de serpientes que los mordían y mataban, hasta que construyeron un serpiente de bronce que al mirar los salvaba de la muerte.

E. Modelos de murmuración

Finalmente Pablo nos habla de la murmuración y escribe: 10 Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.

También para ello nos remite a Números 16:41-49

El día siguiente, toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón, diciendo: Vosotros habéis dado muerte al pueblo de Jehová. 42 Y aconteció que cuando se juntó la congregación contra Moisés y Aarón, miraron hacia el tabernáculo de reunión, y he aquí la nube lo había cubierto, y apareció la gloria de Jehová. 43 Y vinieron Moisés y Aarón delante del tabernáculo de reunión. 44 Y Jehová habló a Moisés, diciendo: 45 Apartaos de en medio de esta congregación, y los consumiré en un momento. Y ellos se postraron sobre sus rostros. 46 Y dijo Moisés a Aarón: Toma el incensario, y pon en él fuego del altar, y sobre él pon incienso, y ve pronto a la congregación, y haz expiación por ellos, porque el furor ha salido de la presencia de Jehová; la mortandad ha comenzado.

Algunas versiones en lugar de traducir como destructor, vierten como “exterminador” y algunas otras el ángel de Jehová mencionado en 2ª Samul 24: 16, referido en Éxodo 12: 23 y en 2ª 32: 21. Se trata de un poderoso emisario del Señor que destruye la vida humana como castigo divino.

Entonces tomó Aarón el incensario, como Moisés dijo, y corrió en medio de la congregación; y he aquí que la mortandad había comenzado en el pueblo; y él puso incienso, e hizo expiación por el pueblo, 48 y se puso entre los muertos y los vivos; y cesó la mortandad. 49 Y los que murieron en aquella mortandad fueron catorce mil setecientos, sin los muertos por la rebelión de Coré.

Dios castigó la murmuración de una manera ejemplar porque a Dios no le gusta que la gente hable mal o se queje de lo que hace o no hace Dios. Las decisiones que Dios toma están basadas en su soberanía y nosotros no podemos ponerlas en duda o inconformarnos con ellas.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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