La Biblia dice en la 1ª carta a los Corintios 13:6

(El amor) No se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad

Introducción

El tema del amor, el apóstol Pablo lo bordea con todo cuidado y con gran amplitud porque está determinado a mostrarnos las características de esa virtud fundamental para todas nuestras relaciones humanas, no solo las de carácter familiar y amistosa, sino particularmente la vinculadas con la iglesia.

Nos ha mostrado que no es el amor y ha definido lo que es tener amor como soportar, ser útil, dejar la envidia y la presunción, así como evitar la jactancia, el egoísmo, la irritación y el rencor para instalar en nuestra vida valores sumamente valiosos como el rechazo a disfrutar la maldad y deleitarnos en la verdad.

Pablo nos lleva de esa manera a uno de esos aspectos que consideramos desasociado del amor y es las cosas que disfrutamos o que nos traen placer no físico, sino emocional, es decir aquello que nos hace sentir bien o lo que produce en nosotros alegría en este mundo en el que vivimos.

Para ello se vale de un juego de palabras muy marcado en el griego que se pierde en las traducciones. Nuestra versión Reina Valera 1960. Una traducción sencilla sería que el amor no se goza en la injusticia, sino que se regocija en la verdad. El acento de esta manera se pone en el acento en la actitud correcta frente a las injusticias y la verdad.

El creyente no debe alegrarse en las injusticas que hay en este mundo, sino que se debe tener la más alta alegría por la verdad, de esa manera Pablo contrasta tanto el gozo como el regocijo y la injusticia con la verdad. El creyente debe optar de esa forma entre la injusticia y la verdad. En otras palabras el hijo de Dios debe preferir lo verdadero antes que lo falso.

Amar al prójimo tiene, de acuerdo a esta enseñanza de Pablo, una arista sumamente interesante porque debemos evitar a toda costa alegrarnos, disfrutar, gozar cuando estamos frente a una injusticia, así sea contra nuestros enemigos y debemos perseguir la verdad, aunque sea dolorosa.

El creyente no tiene autorización de parte de Dios para disfrutar cuando una persona padece por la maldad o iniquidad de un hombre o mujer y en cambio debe buscar y aplaudir la verdad. El amor al prójimo es una bendición a la vida de las personas porque el que ama en realidad ha conocido al Señor.

Solo les faltaba amor

Porque desconocían la bendición de amar
A. Para evitar disfrutar la maldad
B. Para deleitarse en la verdad

A. Para evitar disfrutar la maldad

La palabra gozo que utiliza el apóstol en la frase “no se goza de la injusticia” procede del vocablo griego “jairo” que literalmente significa el que se alegra o el que es feliz o el que se siente satisfecho, ufano, complacido. Es una palabra para señalar un estado de complacencia por algún éxito o victoria o suceso positivo en la vida.

La palabra “no” que emplea el apóstol nos lleva a pensar que esta clase de alegría está desautorizada y la razón estriba en su origen o en la razón por la que surge. No se autoriza esta clase de deleite porque su génesis es la injusticia y esa palabra es de suyo interesante en el griego.

Procede de la raíz griega “adikia” y se emplea en otros pasajes con otra traducción. Se usa, por ejemplo en Lucas 13: 27 como maldad y en Lucas 16: 8 como malo, por esa razón es que algunas versiones en lugar de injusticia traducen esta palabra como malvados, iniquidad y maldad o algo injusto.

Con ello podemos comprender mejor lo que Pablo define también como amor. El apóstol está pidiéndonos a todos los seguidores de Jesús a no disfrutar la maldad en uno de sus peores aspectos que es el de la mentira para llegar a un fin dañino para nuestro prójimo, ya sea legalmente o fuera de los tribunales.

Una injusticia es una maldad. Es algo malo porque siempre se apoya de una mentira para obtener una ventaja que no le corresponde y por esa razón el creyente debe evitar no solo practicar esa clase de actos, sino sobre todo debe tratar a toda costa de rechazar disfrutar cuando está frente una conducta de esa naturaleza.

La palabra “adikia” también se usa en Lucas 18: 6 en la parábola del juez injusto, precisamente en la expresión “injusto” que nos muestra la horrenda actitud de ese hombre encargado de juzgar los problemas o litigios que llegaban al tribunal judío y se comportaba de manera desinteresada y con fallos o sentencias a modo.

Frente a esta clase de situaciones, el creyente no se puede alegrar, sino mostrar su indignación. Como Moisés que cuando llegó a Madián vio a las hijas de Jetro que eran corridas del pozo de agua para alimentar a sus ovejas no se rio ni disfrutó lo que los pastores varones les hicieron, sino que actuó en consecuencia, reparó esa injusticia.

Es posible que en algunas situaciones no podamos hacer nada frente a una injusticia, pero lo que si podemos hacer es no disfrutar cuando estamos frente a una de ellas.

B. Para deleitarse en la verdad

Pablo dice que el amor se goza en la verdad. La palabra gozo en realidad debería traducirse como regocijo porque en el texto original procede del vocablo “sugjairó” que intensifica la expresión griega “jairo”, es decir no se debe gozar de la injusticia, sino más bien debe regocijarse de la verdad.

Y de esa forma nos lleva a la expresión la verdad. El amor disfruta la verdad, lo que en sentido contrario podemos entender que el amor no guarda ninguna clase de relación con la mentira. La verdad es la consigna, el fin, el propósito que debe mover al creyente en Cristo Jesús, es decir se debe optar por lo veraz antes que por la hipocresía.

El hijo de Dios disfruta, se complace, aplaude, se alegra en la verdad y no se alegra por la mentira que lleva a injusticias, maldades y males para su prójimo. Pablo nos lleva de esa manera a una de las más elevadas concepciones del amor. El amor no tolera la mentira porque la falsedad procede del mal y el mal es la expresión constante del maligno.

La palabra “verdad” es una de las que más utilizamos sin llegar a entender su amplio sentido porque muchas veces solo lo asociamos como su antónimo “mentira” o “falsedad”, pero esa palabra procede del griego “alétheia” que fue una expresión que los filósofos utilizaron para referirse a la realidad frente a la ilusión.

En la vida hay la realidad de los hechos que no se pueden contradecir y en ese sentido la palabra “verdad” es una confrontación con todo lo falso, con todo aquello que no tiene o contiene franqueza o sinceridad.

El creyente debe disfrutar la verdad, debe regocijarse con todo aquello que disipa la falsedad o la mentira. Pablo autoriza el hijo de Dios a complacerse con la verdad porque en ella encontramos a Dios que es veraz y verdadero, que no miente ni falsea absolutamente nada.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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