La Biblia dice en 1ª Corintios 3:1-4

De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. 2 Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, 3 porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? 4 Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?

Introducción

Pablo diagnosticó la vida espiritual de los creyentes de Corinto y concluyó que eran demasiado humanos. Los llamó carnales, algunas versiones utilizan la expresión, inmaduros, para definirlos y de paso establecer con claridad las dos categorías de creyentes que pueden existir en la iglesia: los espirituales y los carnales. Los maduros o los inmaduros.

Con ello nos queda claro que los seguidores de Cristo que han madurado aman y lo que no han madurado no aman y no aman porque son demasiado humanos, es decir se comportan como hombres y mujeres no regenerados aun cuando Cristo ha obrado la salvación en ellos mediante la fe.

Los creyentes de Corinto mostraban su inmadurez al dejarse llevar por su vieja naturaleza o la humanidad que había en su vidas y no daban lugar al Espíritu de Dios y eso los incapacitaba para conocer el mensaje central de Cristo que es el amor, un amor que mostró y demostró en la cruz.

En lugar de eso, los Corintios tenían entre ellos celos, contiendas y disensiones lo que mostraba que eran demasiado humanos, que se dejaban controlar por sus pasiones y deseos y eso los convertía en hombres y mujeres carnales sin la capacidad de descubrir los grandes beneficios que trae a la vida amar a Dios y a nuestro semejante.

El apósto Pablo quiere corregir la actitud de los seguidores de esa iglesia, pero también nos ayuda a comprender o entender el significado de la vida cristiana o como se debe vivir ahora que hemos sido salvos: sin menospreciar a nadie, sin odiar y sobre todo haciendo a un lado nuestra vieja naturaleza.

El creyente debe madurar y la única forma de lograrlo es dejar controlarse por el Espíritu de Dios, de lo contrario estaremos ante seguidores de Jesús que muestra su carnalidad en la iglesia de Cristo.

Solo les faltaba amor
Porque eran demasiado humanos
A. Con mucha inmadurez
B. Con muchos conflictos

Pablo dice que en la iglesia o somos inmaduros o somos espirituales. No hay una tercera categoría dentro de los creyentes. Los Corintios eran demasiado humanos por la manera en que se comportaban.

A. Con mucha inmadurez

En los versos uno y dos encontramos la descripción de algunos de los creyentes de la primera carta a los Corintios.

De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. 2 Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía.

Encontramos aquí tres manifestaciones de la gran inmadurez entre ellos: vivían sin espiritualidad, eran como niños en Cristo y eran incapaces de probar el alimento sustancioso para sus vidas.

  1. Sin espiritualidad

Los creyentes de la iglesia que Pablo fundó no eran espirituales. De tal manera que no pudo hablarles como debía hablarles. El hombre espiritual es una persona con ciertas características que desarrolla Pablo a lo largo de sus cartas. Particularmente en la carta a los Galatás queda muy definida esta condición.

22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Galatás 5: 22

  1. Como niños en Cristo

La palabra “niños” que Pablo usa en el verso uno de nuestro pasaje procede de la raíz griega “népios” que tenía tres usos en ese tiempo. En primer lugar como niño o infante. En segundo lugar como alguien sin la mayoría de edad y en tercer término como alguien inexperto, ingenuo o ignorante.

El apóstol les dice a sus lectores con toda claridad que el trato que tuvo hacia ellos fue de personas inexpertas, con falta de pericia y con mucha ignorancia respecto a la vida cristiana, algo que sin duda los sacudió porque ellos se creían conocedores de la vida espiritual cuando en realidad no sabían nada.
Un creyente puede vivir muchos años de esta manera, como si fuera un menor de edad en términos estrictamente espirituales, es decir sin capacidad de distinguir de que se trata el hecho de seguir a Cristo.

  1. Incapaces de consumir el alimento sustancioso

El verso dos de nuestro estudio dice con toda claridad lo que Pablo hizo con los Corintios: 2 Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía.

De una manera sencilla el apóstol les explica lo que ocurrió con ellos cuando recibieron la instrucción de la palabra del Señor. Se les dio a beber leche y no comida sólida porque, como si fueran bebés no eran capaces, y agrega, ni todavía son capaces de digerir esa clase de alimento.

Pablo les estaba señalando que no tenía mucho de que alardear porque en realidad no habían llegado a profundizar sobre lo que significa seguir a Cristo. Hay tres ejemplos sencillos que Cristo utilizó para dar a conocer la revelancia de su mensaje para la humanidad y cómo debía recibirse.

Las parábolas del tesoro escondido y la perla de gran precio y su frase “al que mucho se le perdona, mucho ama” son ejemplos de lo difícil que puede resultar para muchos “profundizar” en la verdad de seguir a Jesús. El alimento sólido no es para todos y no porque el mensaje sea pesado, sino más bien por la condición espiritual de quien lo va a recibir.

B. Con muchos conflictos

El verso tres de nuestro estudio dice de la siguiente manera: 3 porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?

En el griego solo aparecen dos términos que son celos y contiendas, el tercer vocablo que usa la versión Reina Valera lo hace debido a que la palabra griega “eris” se puede traducir como contienda y disensión, es decir como discordia.

  1. Celos

La palabra celos procede de la palabra griega “zelos” que es una trasliteración del griego al español. Algunos especialista del texto griego del Nuevo Testamento sostienen que la expresión “zelos” se tomó del sonido que emite el agua cuando está hirviendo y por eso algunos lo asocian al calor, fervor o intensidad con que se conducen algunas personas.

La palabra tiene dos sentidos en el Nuevo Testamento, uno positivo y otro negativo. El positivo se traduce como fervor, intensidad en su relación con Dios e, incluso, indignación ante la falta de respeto y temor a Dios. Como en Juan 2: 17 que dice: “El celo de tu casa…”.
En el sentido negativo, que es como lo usa el apóstol Pablo en el pasaje que estamos estudiando es el control de la vieja naturaleza en una persona que lo puede llenar de envidia o rivalidad. Literalmente significa que está como el agua caliente a punto de hervir, es decir puede llenarse de impulsos negativos.

  1. Contiendas y disensiones

La palabra griega que la versión Reina Valera 1960 traduce como contiendas y disensiones es “eris” que literalmente significa “discordia”. Los griegos pensaban que “eris” era una diosa malvada que se introducía entre los seres humanos para llevarlos a pelearse, discutir y crear un ambiente en el que la paz y la tranquilidad se perdía.

El apóstol Pablo utiliza el término para decirles que no era una diosa lo que provocaba eso, sino la carnalidad, la falta de madurez o la inexperiencia para tratar con nuestros semejantes cuando poseen mejores dones que nosotros.

La palabra carnalidad la usa tres veces el apóstol Pablo en estos versos como origen de la falta de amor entre los creyentes de esa iglesia.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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