La Biblia dice en la 1ª carta a los Corintios 13:1-3

Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. 2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. 3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

Introducción

El capítulo trece de la primera Carta a los Corintios constituye la mejor explicación sobre el significado del amor cristiano. El apóstol Pablo nos ofrece en trece versículos lo que representa el agape (amor en griego) evangélico procurando dejar completamente claro de que se trata amar al prójimo.

Se ciñe de esa manera a la enseñanza de Jesús que cuando fue cuestionado sobre cuál sería el primer gran mandamiento precisó:

37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Mateo 22: 37-39.

Amar a Dios y amar al prójimo, constituyen la base sobre la que se sustenta la vida práctica de quien dice seguir a Jesús. Pablo explica de manera sencilla a los creyentes de la iglesia de Corinto que habían fallado grandemente en comprender y aplicar los mandamientos que Jesús dejó al respecto.

El gran impedimento para amar a nuestros semejantes es el egoísmo que hace que las personas solo piensen en sí mismos, miden todo lo que hacen en un tabla de valores donde harán exclusivamente lo que les convenga y evitarán a toda costa hacer algo que los moleste, incomode o de plano no sea de su agrado.

Pablo nos ofrece una perspectiva sumamente comprensible de lo que significa el amor en todo el capítulo de una carta que fue escrita para corregir muchos problemas que tenían precisamente su origen en una actitud en la que hacía falta mucho amor y sobraba el egoísmo.

Pablo se ciñe así a la clase de amor que Dios espera de los creyentes siguiendo su ejemplo tomado de Juan 3: 16 que dice: Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que crea en él no se pierda más tenga vida eterna. Y lo que el apóstol Juan escribe en su primera carta 4: 8 “Dios es amor”.

El amor es contrastado con el egoísmo, porque el amor piensa en el otro y el egoísmo solo en sí mismo y lo Corintios tenían ese grave problema.

Solo les faltaba amor

Porque eran ferozmente egoístas
A. A pesar de que el egoísmo carece de sentido
B. A pesar de que el egoísmo carece de razón
C. A pesar de que el egoísmo carece de provecho

Pablo presenta ocho clase de obras espectaculares que carecen de sentido, razón y provecho si se ejecutan sin amar a nuestros hermanos o a nuestros semejantes. Recurre a la hipérbole o exageración para hacerle ver a los creyentes de Corinto su grave yerro.

  1. Hablar en lenguas humanas
  2. Hablar en lenguas angélicas
  3. Tener profecía
  4. Entender todos los misterios
  5. Entender toda ciencia
  6. Tener toda la fe
  7. Repartir nuestros bienes
  8. Entregar nuestro cuerpo en sacrificio

La vida espiritual puede confundirse muy fácilmente con amor, pero Pablo aclara de manera perfecta que frente a todas estas poderosas manifestaciones del Espíritu puede haber carencia de amor y eso automáticamente invalida todo lo que se haga porque carece de sustancia.

En tres ocasiones el apóstol escribe la frase “si no tengo amor” para subrayar la relevancia que esta virtud tiene en la vida de la iglesia y en general en la vida cotidiana de los creyentes, la ausencia de amor es determinante para anular cualquier clase de esfuerzo humano en este mundo. Juan dice que el que no ama no ha concido a Dios porque Dios es amor. 1 Juan 4: 8.

Pablo utiliza en todos estos versos la palabra “agape” para referirse al amor. El griego tiene tres expresiones o vocablos que tienen estrecha relación con esa palabra “fileos” y “eros”, el amor fraternal o entre hermanos y el amor sexual, respectivamente. El apóstol ubica claramente la clase de amor que espera que todos tengamos.

El amor agape no es un sentimiento, no es una emoción. Sentimientos y emociones son volubles y cambiantes. El amor agape es una decisión voluntaria que nace de la razón y que se confirma con una decisión. A veces no sentirá amar, pero como es una decisión de la voluntad permanecerá en el compromiso que ha hecho con la persona que ama.

Pablo reitera que la falta de amor al prójimo hace o convierte dones, capacidades y obras en meros actos centrados en las personas, pero sin ningún valor delante de Dios que aprueba y desaprueba nuestra conducta, sobre todo cuando se espera de nosotros amor y compasión por el prójimo.

El egoísmo que centra todo en la persona y que convierte a los seres humanos en el foco de atención es completamente distinto al amor a nuestros semejantes.

A. A pesar de que el egoísmo carece de sentido.

El verso uno de nuestro estudio dice de la siguiente manera: Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.

Estas dos primeras facultades o capacidades de las que habla Pablo se refieren en primer lugar a la posibilidad que tienen los seres humanos de hablar diversos idiomas. En el mundo hay seres que son capaces de hablar hasta cinco o seis idiomas, lo que los convierte en personas extremadamente útiles.

Al hablar del idioma de los ángeles muchos piensan que Pablo se refiere al don de lenguas, que viene del cielo como un ministerio que Dios le da a determinadas personas. Pablo quiere decirnos que una persona puede hablar muchos idiomas e incluso el de los ángeles, pero al no tener amor se convierte en metal que resuena o címbalo que retiñe.

El ejemplo no puede ser más claro y específico. La persona que puede hablar perfectamente, incluso el idioma de los ángeles, al carecer de amor se parece a un músico que toca los metales o los címbalos sin nota y lo único que hace es ruido al tocar sus instrumentos sin nota.

La falta de amor al prójimo convierte al creyente en un instrumento musical que solo hace ruido. Los Corintios entendían perfectamente esta figura porque en los templos paganos se invocaba a sus deidades tocando sin sentido estos instrumentos.

B. A pesar de que el egoísmo carece de razón

El verso dos de nuestro pasaje que meditamos dice de la siguiente forma: 2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.

Pablo no menosprecia estas operaciones del Espíritu como la profecía, la ciencia y la fe, sino que les da el sentido que deben tener. Se deben llevar a cabo sin menospreciar a nadie o sin orgullo, que es la expresión más completa de una persona que es egoísta o engreída con los talentos que Dios le ha dado.

El apóstol dice que si llegase a tener esos dones, pero careciera de amor, sencillamente no sería nada, una expresión que nos lleva a reflexionar seriamente en una verdad que todos debemos comprender para saber qué estamos haciendo o qué valor tiene nuestra vida ante nuestros propios ojos, ante los ojos de los demás y sobre todo ante los ojos de Dios.

Una persona que no ama no es nada. La palabra griega de donde proviene la palabra nada es oudemia y literalmente se traduce como nadie, ninguno, nada en absoluto y nada de nada. Es algo que carece de valor, que no tiene importancia y que da lo mismo que este o no este.

C. A pesar de que el egoísmo carece de provecho

El verso tres de nuestro estudio dice de la siguiente manera: 3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

La falta de amor convierte el más elevado acto de heroísmo o altruismo en algo absolutamente sin provecho. Pablo dice que una persona puede hacer mucho por los pobres ayudarlos deshaciendose hasta de sus bienes o incluso entregar su cuerpo para ser quemado por una causa noble, pero sin amor eso no tiene ningún provecho.

De nada me sirve, dice la versión Reina Valera 1960 para recalcar que aun los actos más sublimes pueden carecer de provecho si no están basado en el amor.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

Deja tu comentario