La Biblia dice en 1ª Corintios 14:32-34

Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas; 33 pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos, 34 vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice.

Introducción

La misma palabra confusión que usa en el verso treinta y tres el apóstol Pablo se traduce en la versión Reina Valera 1960 como “sediciones”, “tumultos”, “desordenes” y “perturbación” lo que nos ayuda a comprender en lo que los Corintios habían convertido las reuniones congregacionales de su iglesia.

Esas cuatro palabras expresan la más completa de las desorganizaciones de un grupo de personas reunidas que se comportan sin sentido, se conducen como manada y son brutalmente destructivas porque son instintivas y la razón se ha alejado de ellos y ejecutan actos irracionales.

Dios jamás aceptara la irracionalidad. Dios no es un Dios de confusión les dice el apóstol Pablo y usa justamente el vocablo griego “akatastasia” que es una palabra fuerte que literalmente una persona que no puede sostenerse en pie porque carece de estabilidad, es decir el término nos hace pensar en algo fuera de control.

El apóstol quiere decirle a los Corintios y a la iglesia actual que Dios jamás hará algo que vaya en contra de la paz. El Dios que nosotros seguimos es un Dios que promueve por todos los medios la tranquilidad, la calma, la bonanza porque la anarquía, el desorden y la perturbación y agitación no construyen nada.

La iglesia cristiana debe mantener, entonces, la paz y debe evitar a toda costa la confusión porque ésta no procede de Dios. Ese es el argumento central de Pablo en estos dos versos que meditaremos y lo hace en el marco del tema del don de lenguas que había convertido a la iglesia en un lugar de mucha confusión.

Esa afirmación nos enseña a conducirnos al interior de la iglesia con claridad, con orden y buscar a toda costa todo aquello que promueva la calma, la dirección y certeza. Los servicios de la iglesia deben hacerse sin estridencias, sin elementos que hagan perder la claridad y al contrario debemos contar con cultos transparentes y entendibles.

Cuando uno lee a Pablo diciendo que Dios no es Dios de confusión uno se plantea como es posible que personas que son seguidoras de Jesús pueden llegar a este punto y la realidad es que eso puede ocurrir, ha ocurrido y tristemente seguirá ocurriendo, a pesar de que Dios no desea eso para su pueblo.

A los Corintos les faltaba amor y como resultado de esta carencia vivían confundidos y esa confusión se manifestaba en sus reuniones.

Solo les faltaba amor

Porque estaban confundidos
A. Aunque Dios no confunde
B. Aunque Dios nos da claridad
C. Aunque Dios es paz

En una iglesia con mucho desorden era necesario corregir lo que había dado pie a este contra sentido en un lugar diseñado divinamente para que la gente encuentre paz y calma en un mundo inestable.

A. Aunque Dios no confunde

La declaración es categórica y contundente, además esclarecedora: Dios no es Dios de confusión. En otras palabras Dios no confunde a nadie. La comunicación entre Dios y su pueblo es clara, diáfana y si en algún momento el hombre no logra entenderla no es por falta de claridad, sino por incredulidad.

Pablo tuvo que hacer esta declaración y aclaración porque los servicios de la iglesia de Corinto se habían convertido en reuniones donde privaba el desorden, donde todos hablaban a la vez y parecía más bien un lugar donde cada quien tenía su tema y nadie sabía nada más que decir.

La palabra confusión es vertida de diferentes maneras por versiones distintas a la Reina Valera 1960. Algunas prefieren el vocablo desorden y otras se inclina más por discordia. Ambos términos nos llevan a la misma idea. Al congregarse los Corintios celebraban reuniones donde privaba el desorden.

El desorden tiene como consecuencia natural la confusión y la confusión inevitablemente nos lleva a no entender nada de lo que estamos haciendo. En el desorden o confusión es muy difícil encontrar los instrumentos que nos permitan comprende dónde estamos, qué estamos haciendo y hacia dónde vamos.

En el caso del Señor. El de ningún modo tiene como objetivo confundir. Su revelación es perfecta. Está comunicada en los términos más entendidos y de ningún modo fue revelada para mal interpretar lo que quiere que sepamos.

B. Aunque Dios nos da claridad

El verso treinta y dos nos plantea esta verdad: Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas. Una traducción más comprensible diría: Los profetas se sujetan a los profetas. En otras palabras el don de profecía no es independiente en sí mismo. Un profeta que se precie de tener tal capacidad sobrenatural debe entender que no es un llanero solitario.

La traducción de este verso sostiene esta idea: Por lo demás, el don de comunicar estos mensajes divinos debe estar controlado por los que tienen ese don, dice la versión de la Biblia Hispanoamericana. La profecía tiene una regulación, no es autónoma o no es autónomo quien lo ejerce.

No puede de ninguna manera decir lo que le venga en gana y argumentar que esa es una profecía. No. Porque eso confunde. Debe tener un referente o un marco regulatorio o un filtro. Un primer filtro es todo lo que los profetas del Antiguo Testamento escribieron. Lo que un profeta moderno diga bajo ninguna razón debe contradecir lo que está Escrito.

Los pseudo profetas hacen un daño terrible al cuerpo de Cristo cuando hablan presentándose como videntes de Dios. Su proceder no se origina en Dios porque lo único que generan es confusión, lo que lleva a todos a la inestabilidad y la palabra de Dios tiene como objetivo central afirmar a quienes la oyen.

C. Aunque Dios es paz

Pablo dice que Dios no es Dios de confusión sino de paz. Una traducción en inglés de este término me parece adecuado al contexto en que usa Pablo la palabra “eirene” en griego: imperturbable. Si la confusión trae desorden, perturbación, discordia, inestabilidad y la perdida de la tranquilidad, Dios trae consigo paz, es paz que nos hace imperturbables.

Las reuniones de los Corintios en lugar de traer paz a los asistentes los dejaban confundidos. En lugar de salir con tranquilidad, paz mental y seguridad de que Dios estaba con ellos, egresaban de la casa de Dios con más preguntas e interrogantes que respuestas seguras sobre su fe.

Dios se presenta a su pueblo como un Dios de paz para enseñarnos que su presencia genera tranquilidad y una estabilidad. Dios jamás traerá intranquilidad porque su esencia es la tranquilidad y eso nos ofrece la seguridad de tener calma.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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