La Biblia dice en la 1ª carta a los Corintios 11:27- 34

De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. 28 Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. 29 Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.30 Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. 31 Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; 32 mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo. 33 Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros. 34 Si alguno tuviere hambre, coma en su casa, para que no os reunáis para juicio. Las demás cosas las pondré en orden cuando yo fuere.

Introducción

Los creyentes de Corinto como muchas personas tenían grandes dificultades para hacer una auto crítica sobre sus personas, padecían mucho para revisar su conducta de manera objetiva y clara y también les costaba mucho trabajo revisar a conciencia lo que hacían para hacer una valoración que les permitiera corregir lo que estaba mal.

Pablo les pide en dos ocasiones en este pasaje que se prueben. La palabra que se usa en el verso veintiocho es “adokimazo” que literalmente quiere decir probar algo para ver si es bueno. Es decir el uso de la expresión tiene la idea de una revisión exahustiva para saber si lo que esta en revisión es bueno.

Los creyentes no solo de Corinto sino de toda la cristiandad están llamados a revisar lo que hacemos para saber si está obrando correctamente el bien que tenemos encomendado hacer en este mundo.

En el verso treinta y uno la palabra examinarse procede del vocablo griego diakrinó que literalmente quiere decir separar en todo en su totalidad algo para conocer o revisarlo mejor o de manera más detenida. Eso quiere decir que examinarse conlleva un análisis riguroso de lo que se hace o la conducta.

Y ese era el tipo de analisis, revisión o examen que ellos debían hacer a la hora de celebrar la Cena del Señor o el Memorial para conocer si lo que estaban haciendo era correcto o no, en estricto sentido eso era lo que Pablo les estaba pidiendo, pero bien aplica para muchas de las actividades que como cristianos hacemos.

Solo les faltaba amor

Porque evitaban examinarse a sí mismos
A. Para conducirse con reverencia
B. Para tener la capacidad de discernir
C. Para evitar el juicio de Dios

A. Para conducirse con reverencia

Los versos veintisiete y veintiocho dicen de la siguiente manera:

De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. 28 Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.

La Cena del Señor merecía respeto. No merecía ser tratada con desprecio y mucho menos sin honor. Ese es el sentido de la palabra “indignamente” que Pablo usa para referirse a la responsabiidad que el creyente asume cuando come del pan y bebe de la copa, si no le da el valor que tiene esa ceremonia incurre en una culpa.

La palabra indignamente procede de una palabra que aparece solo en este pasaje del Nuevo Testamento. No se usa en otro lugar. Su raíz etimológica es “anaxiós” que se puede traducir sin reverencia que significa sencillamente sin respeto. La Mesa del Señor merece veneración y respeto. No podemos acercarnos a esta celebración sin la actitud correcta.

Por eso Pablo pide un examen profundo de nuestra conducta para saber si estamos atendiendo el sentido de la ordenanza: recordar la muerte y resurrección de Cristo y por supuesto el retorno glorioso del Señor. Pero si se hace sin estas prevenciones, en realidad se está incurriendo en un grave pecado.

Se trata de un llamado a no hacer de la Mesa del Señor una actividad distanciada de nuestra conducta en la iglesia o fuera de la iglesia. Se trata de hacernos entender que la Mesa del Señor merece un trato cuidadoso y delicado y para ello debemos hacernos un riguroso examen para saber si tenemos la actitud correcta.

B. Para tener la capacidad de discernir

El verso veintunueve dice de la siguiente manera:

Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.

El creyente no puede llegar al Memorial y participar sin el respeto y honor que merece la celebración. Pero además no puede llegar sin discenir el cuerpo del Señor, es decir, sin hacer una valoración juiciosa de lo que está haciendo o más bien de la actividad en la que esta participando porque se trata de recordar la muerte del Señor.

La vida cristiana se desarrolla en lo espiritual, pero necesariamente requiere de la razón. La palabra discernir procede del verbo griego “dakrino” que significa revisar exahustivamente.

Quien participa en la Mesa del Señor sin hacer una valoración de lo que esta comiendo y está bebiendo, cae automáticamente en un estado de condenación. Ese es el sentido de la palabra juicio que proviene de la raíz griega “krima”. El vocablo se relaciona con el resultado final de un juicio en el que se exonera o condena. En el sentido quiere decir condenado.

La celebración de la Cena del Señor merece toda nuestro respeto y veneración, no se debe hacer a la ligera porque si se hace sin pensar o razonar lo que se está haciendo, la persona se condena.

C. Para evitar el juicio de Dios

Del verso treinta al verso treinta y tres nuestro pasaje dice de la siguiente manera:

Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. 31 Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; 32 mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo. 33 Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros.

Pablo expresa que hay tres tipos de castigo que Dios infringe contra quienes no toman con la seridad debida participar de la mesa del Señor. 1. Enfermead. 2. Debilidad y 3. Muchos duermen o están muertos.

Pablo está hablando en término físicos no espirituales. Al decir que están enfermos se refiere a enfermedades físicas con las que son castigados los que no respetan la Santa Cena. Otros no tienen fuerza física por estar en una condición de debilidad a causa de un mal que les ha quitado también la salud.

Y finalmente de manera metafórica dice que muchos duermen para expresar que están muertos a causa de tomar la Cena del Señor de manera indigna. Y Dios sanciona a sus hijos como disciplina no como condenación eterna. Es más bien un castigo para que sus almas no se pierdan.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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