La Biblia dice en 1ª Corintios 13:8-10

El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. 9 Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; 10 mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.

Introducción

Los seres humanos somos inmensamente imperfectos. Nos equivocamos, fallamos, erramos. Dañamos y nos dañamos y la perfección parece tan lejana y tan distante que muchas veces renunciamos a ella y optamos por vivir equivocados, por sobrevivir con nuestros yerros ahogandonos.

El apóstol Pablo coloca al amor en la categoría de lo perfecto no para volverlo inalcanzable, sino más bien para mostrarnos que la única manera de no fallar en nuestra relaciones familiares o fraternales y también por supuesto en la iglesia es amando, amando como nos ha dicho en los versos anteriores al pasaje que hoy meditamos.

El amor es perfecto y quien ama en consecuencia es perfecto porque el amor no lleva al error, el amor no se extravía, el amor pone a cada persona en el sitio adecuado y en la posición exacta donde Dios derramará todas las bendiciones que tiene para su vida porque ha dejado el egoísmo, practica la paciencia, es servicial y no tiene envidia.

El apóstol Pablo nos ofrece la esencia del amor en un concepto que nos ayuda a entender mejor su naturaleza: es perfecto, no tiene error, una idea que para comprenderla debemos entender su significad para quienes la oyeron.

Como ninguna cultura antigua la griega ponderaba seriamente la perfección del cuerpo y del alma. Sus filósofos, como Aristóteles, procuraron imbuir o sumergir a sus contemporáneos en ese concepto para mejorar sustancialmente su estilo de vida y tener una meta por alcanzar.

Pablo sabía perfectamente que en la cultura de la ciudad de Corinto comprenderían bien el sentido en el que usaba la expresión perfecto, pero también sabía que al comprenderla su reacción sería de cambio y transformación porque al entender que el amor es perfecto sabrían que al practicarlo su vida trascendería.

Hasta antes del capítulo trece la primera carta a los Corintios nos delinea todos los problemas que tenía en la congregación, la mayoría de ellos debido al egoísmo y orgullo para relacionarse con los demás. La iglesia de Corinto era un iglesia imperfecta porque se había alejado del amor.

Solo les faltaba amor

Porque ignoraban la perfección del amor
A. El amor es perfecto porque es eterno
B. El amor es perfecto ante los dones
C. El amor es perfecto ante lo imperfecto

A. El amor es perfecto porque es eterno

Pablo profundiza sobre el amor y lo coloca como una virtud eterna, un bien que trasciende lo temporal y efímero del hombre y en consecuencia cualquier cosa frente a él no puede ni debería ser más importante porque frente a lo eterno el hombre y sus obras queda en una condición muy frágil.

Pablo afirma que el amor nunca dejará de ser. Algunas versiones expresan: “el amor nunca pasará”, otras “el amor vive para siempre” o “el amor jamás dejará de existir”, “la caridad nunca fenece”, con lo que comprendemos cabalmente que la naturaleza del amor es eterna, atemporal, infinita.

El amor comprendemos es Dios mismo en nuestras vidas. Juan dice en su primera carta que Dios es amor, si invertimos esa frase quedaría: el amor es Dios, el que ama entonces deja a Dios entrar a su vida y en sentido contrario el que no ama, no deja que Dios viva en su corazón.

Y allí reside la perfección del amor. En el sentido de que es una emanación del Señor en nuestras vidas. El amor no es una cosa o algo inerte, es algo vivo que jamás morirá o que jamás dejará de ser, sino que trascenderá el tiempo y el espacio en la vida de quien se deje controlar por él.

B. El amor es perfecto ante los dones

Los versos ocho y nueve dicen de la siguiente manera:

Pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. 9 Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos.

Pablo menciona tres dones: profecía, lenguas y palabra de ciencia, solo por mencionar algunos, bien pudo poner otros, pero señala o precisa ese trío lo que nos lleva a pensar que los cita porque esas capacidades sobrenaturales eran exageradamente admiradas por los corintios como si fueran lo más excelente.

Pero esos dones como todos los demás tienen fecha de caducidad. Habrá un momento en que ya no sean necesarios y esa condición o esa naturaleza los hace prescindibles, es decir si son importantes, pero definitivamente de ningún modo pueden considerarse como la marca perfecta de la iglesia.

De ningún modo quiere decir que los dones no sirvan o que los ministerios del Espíritu sean despreciables. Para nada. Lo que Pablo está haciendo es compararlos frente al amor. El amor es eterno, pero los dones no. Eso significa que si algo hay que buscar con todas nuestras fuerzas es amar.

La razón de esta necesidad radica en que los dones si bien nos auxilian grandemente no logran comunicar todo lo que Dios quisiera comunicarnos, ni tampoco nosotros logramos comprender todo lo que debíamos comprender y la razón de esta situación radica en que los dones tiene ciertos límites o no son cosas acabadas, son cosas parciales.

C. El amor es perfecto ante lo imperfecto

El verso diez de nuestro estudio dice de la siguiente manera:

Mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.

La palabra “perfecto” que utiliza Pablo en este verso procede de la raíz griega “teleios” que literalmente quiere decir objetivo consumado, pero que se traduce como “completo en todas sus partes”, “adulto en edad plena” o “maduro” y “haber llegado a su fin” por eso algunas versiones prefieren usar el término “perfecto” en su sentido de completo o sin falta de nada.

El amor es perfecto frente a los dones que son limitado o en parte, es decir son parciales, no cubren todo lo que el amor si cubre y por eso es tan importante comprender que el amor es perfecto ante lo imperfecto de los dones. No quiere decir que los dones no sirvan, sino que frente al amor, se desdibujan.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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