La Biblia dice en la 1ª carta de Pablo a los Corintios 5:1-5

De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. 2 Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción? 3 Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho.4 En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, 5 el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.

Introducción

Siempre he creído y lo sostengo con esta clase de evidencias que la Biblia no oculta nada. Que los personajes que se mencionan son reconocidos por su fe, lealtad y fidelidad al Señor, pero también sus yerros son expuestos y presentados para mostrarlos tal cual son sin necesidad de esconder nada.

Eso es justamente el caso que Pablo ventila en su primera carta a los Corintios donde había una relación incestuosa entre una madrasta y su hijastro y nadie decía nada. Todos miraban en otra dirección, evitaban el tema y nadie quería poner orden, a pesar de que la situación era escandalosa.

La situación se volvió insostenible porque el pecado era evidente. Era un pecado de carácter sexual, una de las transgresiones que siempre provocan mucho ruido porque esa área de la vida de las personas pertenece a lo íntimo, lo privado y cuando se hace del dominio público siempre provoca mucho alboroto.

Pablo no usa la palabra adulterio, sino fornicación. Ambos términos se refieren a una relación sexual ilegítima, es decir fuera del matrimonio. La diferencia entre ambos vocablos estriba en que el adulterio es un desliz entre dos personas casadas, en tanto que la fornicación se refiere a cuando por lo menos una de ella es soltera o soltero.

En el caso mencionado en esta epístola cae en la relación entre un hombre soltero en tanto que la mujer es casada, pero al parecer el hecho de mencionar fornicación en lugar de adulterio es muy probable que los consortes no eran casados, sino vivían en concubinato y esa es la razón por la que se opta por fornicación.

Aunque el hecho de que diga la mujer de su padre y no a su propia madre hace suponer a todos que se trata de una relación de madrastra con su hijastro.

Pablo le reprocha a los Corintios su insensibilidad para atender este penoso asunto. Les reclama que en lugar de poner atención en lo que sucede en su congregación, sigan viviendo en la vanidad como si todo marchara bien en la iglesia a la que pertenecían en lugar de disciplinar al infractor.

En cuanto Pablo se entera de la situación de inmediato pone manos a la obra y decreta que ese hombre debe ser expulsado de la iglesia y como nadie se toma la molestia de hacerlo es el propio Pablo quien sanciona al infractor en una medida que nos muestra que en la iglesia no puede dejarse la disciplina.

A los Corintios les faltaba amor y por eso no disciplinaban las faltas de los hermanos porque el amor no se trata de cubrir faltas o encubrir iniquidades. De ningún modo, se trata también de corregir, llamar la atención, exhortar, disciplinar y castigar a quienes cometen faltas graves.

Solo les faltaba amor porque les sobraba indisciplina pecaminosa
A. Indisciplina grave
B. Indisciplina ignorada
C. Indisciplina corregida

Cuando Pablo define al amor dice que el amor no hace nada indebido. Amar nos lleva a vivir ordenamente. Eso no ocurrió con el miembro de la iglesia de Corintio que comenzó una relación ilícita con la esposa de su padre, lo que deja en claro una indisciplina mayúscula entre ellos.

A. Indisciplina grave

El verso uno de nuestro pasaje dice de la siguiente manera:

De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre.

Contra lo que todos podamos pensar en la iglesia de Corinto había una relación escandalosa: un miembro de la congregación sostenía relaciones con la esposa de su padre, algo que no se veía ni entre los propios romanos que para todo lo relacionada con la sexualidad no eran precisamente los más castos.

Pero ni entre ellos se presentaba un caso como el que se estaba presentando entre los hermanos de esa iglesia. Era un hecho inusitado, pero sobre todo era una acción extremadamente grave porque no se veía en otro lugar fuera de la iglesia.
El texto es claro: había un grave pecado sexual en la congregación y nadie parecía enterado ni interesado en ponerle solución porque era a todas luces un hecho vergonzoso para la iglesia, de tal manera que fuera de ella la gente se sorprendía de que eso ocurriera en el naciente pueblo de Dios.

B. Indisciplina ignorada

El verso dos de nuestro pasaje nos muestra la parálisis entre los creyente de Corinto que nadie decía nada a pesar de lo que estaba sucediendo.

Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción?

En lugar de lamentarse por tan triste situación, los Corintios seguían envanecidos y por esa razón no quitaron de en medio de ellos al fornicario quien al parecer no tenía remordimientos de conciencia puesto que su pervertido pecado lo tenía sin cuidado. La palabra “lamentar” algunas versiones la traducen como “ponerse a llorar”.

Lo que estaba sucediendo en la iglesia era inaudito, inadmisible y vergonzoso, pero nadie se atrevió a expulsar a quien estaba avergonzando no solo a la iglesia, sino también al bendito evangelio de Cristo. Indudablemente la iglesia era objeto de burla por lo que estaba pasando.

C. Indisciplina corregida

Pablo tuvo que corregir esta situación y lo hizo de esta forma:

Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho.4 En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, 5 el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.

Fue un juicio sumario. Un juicio breve. No se necesitaron testigos. El pecado era evidente y ante tal condición la sentencia fue clara y contundente: ese hombre tenía que ser expulsado de la iglesia en una determinación colegiada es decir tanto los líderes de la iglesia como Pablo, en el nombre debería de sacar de la iglesia a ese personaje.

Es notorio que solo se disciplina al varón a la mujer no. La razón es porque muy probablemente la mujer y su esposo no eran miembros de la iglesia. Las palabras que emplea el apóstol son inquietantes, porque en lugar de decir que será castigado, señala que será entregado a Satanás.

Lo que quiere decir que fuera de la iglesia, en el mundo, las personas quedan a merced del maligno. No es que Pablo haya conjurado al maligno para entregarle al pecador. Más bien es una hipérbole de lo que sucede cuando nos salimos de la iglesia o cuando perdemos la membresía de nuestra congregación.

El peligro de dejar de pertenecer la iglesia puede ser la muerte que Pablo menciona al final del verso cinco.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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