La Biblia dice en 1ª Corintios 9:11-18

Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? 12 Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo. 13 ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? 14 Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio. 15 Pero yo de nada de esto me he aprovechado, ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; porque prefiero morir, antes que nadie desvanezca esta mi gloria. 16 Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! 17 Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada. 18 ¿Cuál, pues, es mi galardón? Que predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio.

Introducción

Pablo renunció a uno de los derechos básicos de quienes se dedican a la obra del Señor, vivir del evangelio. Prefirió carencias, optó por la escasez y se inclinó por la austeridad antes que los Corintios pensarán que proclamaba las buenas nuevas de salvación por una cuestión estrictamente económica.

El apóstol trabajaba y predicaba. Su empleo era la elaboración de tiendas de campaña muy comunes en esos días para los viajeros que tenían que pernoctar o descansar en donde les tomaba la noche o donde les ganaba el cansancio. Según nos dice Lucas entre sus colaboradores el matrimonio formado por Aquila y Priscila tenían el mismo oficio.

De esa forma Pablo obtenía recursos para no ser gravoso a nadie, aunque si hubiera recibido apoyos materiales no habría incurrido en ninguna clase de ofensa a nadie. Tantos los judíos como los gentiles de la iglesia de Corinto sabían que el sacerdocio aarónico como el de los templos paganos subsistían por las ofrendas que los miembros de esos cultos hacían.

Pablo se está poniendo como ejemplo de lo que significa renunciar a los derechos con tal de que el evangelio no tenga ninguna clase de tropiezo para que los Corintios entendieran que de esa misma manera actuaran para que ningún hermano en Cristo tropezara a causa de no renunciar a nuestros “derechos”.

Se trata de una de las actitudes que mejor reflejan el carácter de Cristo en la vida de los creyentes quien dejando su trono de gloria se hizo semejante a los hombres y estando en la condición de hombre se humilló hasta la muerte y muerte de cruz, abdicando o renunciando a su condición de Hijo de Dios.

Pablo los estaba llevando y a nosotros nos conduce por la senda de dimitir de nuestras pretensiones que pueden ser legítimas, pero en aras del amor por nuestro prójimo las hacemos a un lado con tal de que Cristo sea glorificado con nuestra actitud comprensiva y paciente con nuestro prójimo ya sea por su debilidad en la fe o de su conciencia.

Solo les faltaba amor

Porque se apegaban a sus “derechos”
A. Al negarse a cederlos por otros
B. Al negarse a renunciar hacerlos valer

El punto central del argumento paulino es que teniendo todo el derecho de beneficiarse del apoyo económico para su labor, él de mutuo propio, junto con Bernabé, determinaron no usarlo para no poner estorbo alguno u obstáculo a su labor entre los Corintios, quienes sí apoyaban a otros, probablemente a Pedro, otros apóstoles y los hermanos del Señor.

¿Por qué ellos sí y Pablo y Bernabé, no? Porque no exigieron sus derechos, porque no abusaron de sus prerrogativas, porque cedieron y no los hicieron valer por una decisión personal y sobre todo voluntariamente.

A. Al negarse cederlos por otros

Es muy egoísta pensar solo en nosotros, aunque nos asista el dereho o nos asista la razón. Esa es una verdad que Pablo expresa cuando escribe sobre el asunto de los recursos financieros para hacer la obra del Señor al que él renunció y decidió cederlos por amor a la obra del Señor y por no poner obstáculo alguno a la predicación del evangelio. Lo dice así.

Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? 12 Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo. 13 ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? 14 Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.

Con su fina ironía Pablo les dice a los orgullos Corintios que si él siembra entre ellos bienes espirituales es gran cosa si cosechara de ellos lo material, para luego establecer los principios que rigen la labor de pastores y maestros al interior de la iglesia: quienes sirven del altar deben comer del altar y quienes predican el evangelio deben vivir de esa actividad.

Aunque así debe ser, Pablo no hizo uso de ese derecho, en cambio dijo lo soportamos todo. La palabra “soportar” procede de la raíz griega “stegó” que se traduce como cubrir una superficie para evitar que entre agua, es decir tapar de tal manera que un líquido no afecte un área. Lo que implica un esfuerzo para sobrellevar en sus hombros esa determinación.

Pablo resistió o soportó no recibir nada de los Corintios con tal de no estorbar o ser obstáculo a la hora de predicar. Pablo no quería tener ninguna clase de impedimento para hacer su labor. Como la de un doctor que hace una cirugía y tiene que detenerse porque ha encontrado un corte que le impide hacer su labor.

Por eso Pablo cedió y con ello nos enseñó que en muchas ocasiones debemos ceder nuestros derechos por amor. Con sabiduría divina y el consejo de Dios sabremos tomar esa difícil decisión, pero sobre todo sabremos en que momento hacerlo, con qué persona o situación.

B. Al negarse a renunciar hacerlos valer

Del verso quince al dieciocho encontramos a Pablo explicando la razón por la que decidió ceder sus derechos de apoyo financiero.

Pero yo de nada de esto me he aprovechado, ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; porque prefiero morir, antes que nadie desvanezca esta mi gloria. 16 Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! 17 Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada. 18 ¿Cuál, pues, es mi galardón? Que predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio.

En su lógica Pablo pensaba que si hacía valer sus derechos como apóstol para recibir apoyos estaría aprovechandose o abusando de su labor, dos referentes muy útiles para tenerlos presentes cuando estamos en una situación en la que tal vez lo mejor sería renunciar a hacer valer nuestros derechos.

Pablo aclara que el hecho de no percibir remuneración de ningún modo significa que su trabajo lo haga con desdén o sin la calidad o vitalidad que se necesita hacer la obra de Dios, todo lo contrario él tiene una motivación que va más allá de lo natural al expresar que si no predica el evangelio estaría en una situación lamentable porque el juicio de Dios vendría.

De esa forma Pablo empujaba a los Corintios y nos ánima a nosotros a renunciar voluntariamente de aquellas cosas que pueden hacer tropezar a nuestros amados hermanos aun cuando tengamos todo el derecho de llevarlas a cabo, al hacerlo estaremos dando muestras de madurez y responsabilidad cristiana.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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