La Biblia dice en la 1ª carta de Pablo a los Corintios 6:1-8

¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos? 2 ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? 3 ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida? 4 Si, pues, tenéis juicios sobre cosas de esta vida, ¿ponéis para juzgar a los que son de menor estima en la iglesia? 5 Para avergonzaros lo digo. ¿Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos, 6 sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los incrédulos? 7 Así que, por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados? 8 Pero vosotros cometéis el agravio, y defraudáis, y esto a los a los hermanos.

Introducción

En la versión Reina Valera 1960 encontramos en el pasaje que vamos a meditar ocho preguntas que Pablo les hace a los Corintios ante el atrevimiento de ventilar públicamente sus problemas en juzgados del mundo y no resolverlos entre ellos haciendo o poniendo a la iglesia en una lamentable y triste condición ante los incrédulos.

La palabra defraudados que usa en el verso siete nos puede servir para acercarnos al problema que se presentó entre dos hermanos de la congregación. Muy probablemente había una deuda de carácter civil o que se contraron créditos entre dos creyentes y uno de ellos incumplió y el otro lo demandó.

Esto provocó que de pronto en la ciudad todos supieran que el hermano fulano había demandado al hermano sutano y de repente la ciudad entera sabía que en la iglesia cristiana los cristianos se estaban peleando entre ellos y que lo que sucedía en el mundo sucedía también en la comunidad de discípulos de Cristo.

Se trataba de un mal mayúsculo por el testimonio que estaban dando ante la gente. La situación de la iglesia estaba en entredicho y a nadie le parecía importar que la gente hablara mal de la iglesia y de los creyentes.

Solo les faltaba amor

Porque se demandaban ante incrédulos
A. Actuaban con atrevimiento
B. Actuaban como si no fuera a juzgar al mundo y a los ángeles
C. Actuaban como si hubiera gente sabia en la iglesia
D. Actuaban sin sufrir el agravio

A. Actuaban con atrevimiento

El primer verso de nuestro estudio dice de la siguiente manera:

¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos?

En realidad es una pregunta que comienza con una palabra o verbo que procede de la expresión osadía. La osadía se puede entender como atrevimiento, insolencia, descaro y hasta desverguenza. Es una actitud en la que no se mide bien a bien lo que se dice o se hace y la persona lejos de reaccionar racionalmente lo hace de manera instintiva.

Pablo les pregunta a los Corintios que si son tan atrevidos que en lugar de ventilar un problema económico que hay entre ellos en la iglesia, lo hacen en tribunales humanos como hombres incrédulos dejando en mal a la iglesia como si ella o en ella no se pudiera resolver el conflicto.

En el pasaje que meditamos nueve veces emplea las palabras jucio, juzgar y juzgado que procede de la palabra “krino” que se relaciona estrictamente con tribunales o procedimientos judiciales que se hacen ante jueces humanos que resuelven con una setencia la demanda de dos personas.

Los creyentes de Corintio habían llegado a la osadía o atrevimiento de ir a juicio ante los injustos ante una controversia nacida de un negocio como se traduce la expresión “pragma” que usa el apóstol Pablo y que la versión Reina Valera traduce como “cuando alguien tiene algo contra otro”. El vocablo “pragma” implica un litigio o controversia legal.

Vaya que era un atrevimiento que los Corintios acudieran a un injusto a juzgar una injusticia. No es casual que Pablo emplee la expresión griega “adikon” que literalmente significa quien viola la ley, por eso en algunas versiones prefieren traducirlo como malvado, aunque algunas versiones optan por llamarlo simplemente incrédulo.

¡Qué atrevidos eran los Corintios! ¡Buscaban justicia donde no la había! ¡Acudían con malvados a buscar algo que podían resolver en su propia congregación!

B. Actuaban como si no fuera a juzgar al mundo y a los ángeles

Pablo les reprocha duramente a los miembros de la iglesia de Corinto su ignorancia sobre su papel dentro de los juicios que vendrán sobre el mundo y se los dice con toda claridad para que sepan el tamaño de su condición.

¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? 3 ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?

Vaya que era una insolencia que los Corintios acudieran a los tribunales humanos.

Pablo les dice que han caído en una lamentable ignorancia al usar en dos ocasiones la expresión “no sabéis” tanto en el verso dos como en el verso tres. Y son las dos cosas que ignoran o no saben. La primera es que ellos habrían de juzgar el mundo y la segunda es que la iglesia juzgará a los ángeles.

Pablo los lleva a pensar en la posición de la iglesia durante el juicio del gran trono blanco cuando Dios pasará a cuenta a todas las criaturas y la iglesia como ha sido redimida por el Cordero participará en ese evento y será en el sentido de jueces al ser parte del plan divino y estar del lado del Cordero, serán quien juzgue a todos.

Los ángeles están reservados para su condenación, dice Pedro en su segunda carta y los creyentes serán partícipes de su tremendo juicio.

Frente a esta clase de posición las preguntas del apóstol son dos también: ¿sois indignos de juzgar cosas pequeñas? Y ¿Cuánto más las cosas de la vida? Los Corintios pecaban de ignorantes al llevar a los tribunales humanos sus asuntos privados porque ellos habrían de juzgar a hombres y a ángeles.

C. Actuaban como si no hubiera gente sabia en la iglesia

Pablo les dice a los Corintios que han fallado gravemente al acudir a los tribunales humanos para resolver diferencias entre ellos. En lugar de acudir a los hermanos a los que llama santos o apartados.

Si, pues, tenéis juicios sobre cosas de esta vida, ¿ponéis para juzgar a los que son de menor estima en la iglesia? 5 Para avergonzaros lo digo. ¿Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos, 6 sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los incrédulos?

Los miembros de la iglesia de Corinto eran una gran contradicción porque presumían de sabios, pero en lugar de acudir a esos sabios para resolver una controversia acudían a los tribunales. ¡Claro que en la iglesia había personas que podrían resolver ese litigio de manera sabia! Pero ellos actuaban de manera egoísta, sin importar la reputación de la iglesia.

D. Actuaban sin sufrir el agravio

Pablo les dice con toda claridad que lo que habían hecho era vergozoso y no se ajustaba a lo que Jesús enseñaba, según leemos en Mateo 5:38-42.

Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. 39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; 40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; 41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. 42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.

Los creyentes de la iglesia de Corinto habían olvidado que Jesús enseñó que debían ser sabios y prudentes ante los incrédulos y cuanto más entre los hermanos de la misma fe, según leemos en los versos siete y ocho.

7 Así que, por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados? 8 Pero vosotros cometéis el agravio, y defraudáis, y esto a los a los hermanos.

La palabra “falta” que usa Pablo procede de la raíz griega “hettema” que literlamente significa fracaso. Los Corintios fallaron o fracasaron al pelearse y la hacerlo públicamente el desacierto era colosal. Si bien habían sido agraviados deberían optar por dejarlo pasar. La palabra “agravio” en su original procede de la expresión “adikia” que significa injusticia.

Ante el fraude del que habían sido objeto los Corintios, Pablo recomendaba sufrir la injusticia. La expresión griega para defraudación procede de la raíz “apostereo” que literalmente signfica despojar o privar de un bien a quien por derecho le corresponde. La idea de Pablo era que sufrieran ese agravio con tal de no lastimar la fama de la iglesia.

Pero a los Corintios solo les faltaba amor.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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