La Biblia dice en la 1ª carta de Pablo a los Corintios 8:1-13

En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica. 2 Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo. 3 Pero si alguno ama a Dios, es conocido por él. 4 Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios. 5 Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), 6 para nosotros, sin embargo, solo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él. 7 Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina. 8 Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos. 9 Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles. 10 Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos? 11 Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió. 12 De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. 13 Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano.

Introducción

Los romanos sacrificaban animales a sus dioses. Tenían tantos dioses que muchos días del año tenían festividades de toda clase para celebrarlos ofrendando desde aves hasta toros de gran tamaño. No era para menos los romanos tenía dioses como Júpiter: dios del cielo.

Saturno: del tiempo. Neptuno: de los mares. Plutón: del inframundo. Venus: del amor y la belleza. Minerva: de la Sabiduría. Marte: de la guerra y Juno: era la reina de los dioses.

La cultura romana que absorbió a la griega se llevó consigo todas las deidades y solo les cambió de nombre, pero no solo adoraban “deidades buenas”, sino también demoníacas.

En la ciudad de Corinto y otras como la propia Roma, tenían la costumbre de que los animales sacrificados se ofrecían a los dioses, se comían entre los oferentes y sus amigos y un parte más iba a parar a los mercados públicos donde la gente la compraba para su consumo doméstico.

Esa situación pronto se convirtió en un problema dentro de la iglesia. Por un lado había miembros de la congregación que decían que no había ningún problema en consumir esa carne, pero para otros era un grave conflicto porque a su juicio ese producto había sido sacrificado a ídolos y particularmente a demonios.

La tensión se produjo y se hizo más fuerte cuando los que la comían sin ninguna clase de remordimiento se ufanaban de su libertad cristiana. Para ellos no había nada que lamentar ni nada que corregir. Estaban seguros que la comida no les hacía daño a sus creencias o a su fe. Algunos, incluso, acompañaba a sus amigos a los templos paganos a comer.

Pero quienes los veían comer, se sentían lastimados, ofendidos, y sobre todo, escandalizados porque ellos no podían dejar de ver que detrás de la comida había un ídolo aborrecible y entonces pensaban qu sus hermanos en Cristo que comían esa carne estaban mal y eran mal testimonio.

Ante esta situación, alguien tenía que ceder o tener más madurez y Pablo convoca a quienes no tenían problemas con lo sacrificado a los ídolos a condescender con los que llama “débiles en la fe” o “débiles de conciencia”. A ellos les pide que su conocimiento sea maduro a través del amor.

Que lo que saben no los lleve a la arrogación que destruye todo, sino a la compasión que edfica, construye y levanta el gran edificio espiritual que es la ilgesia del Señor, para evitar que una persona por la que murió Cristo se pierda por un arrogante que piensa que la ciencia bíblica es para complacerse a sí mismo.

Solo les faltaba amor
Porque su conocimiento los envaneció
A. Al ignorar que solo el amor edifica
B. Al anteponer su libertad sobre la conciencia de los débiles
C. Al debilitar la fe de los hermanos

Pablo usa dos palabras griega para hablar de saber y conocer. En español usamos los dos términos de manera indistinta, pero en griego son diferentes. Cuando el apóstol dice “que sabemos” usa la expresión “eidós” que se refiere al conocimiento que tenemos frente a nosotros o lo que tenemos a la vista. Es una clase de conocimiento básico.

Básico porque responde a la percepción de cada persona. No media un proceso o una actividad mental fuerte o grande.
En cambio cuando dice que el conocimiento envance usa la expresión griega “ginosko” que es un conocimiento o saber que se alcanza mediante la experiencia personal.

En los primeros tres versículos de este capítulo Pablo escribe lo que representa el conocimiento de la palabra de Dios frente a los dilemas de la existencia humana cuando hay personas que no hay llegado a la comprensión plena de las verdades bíblicas: nada de arrogancia, nada de menosprecio, sino amor. Compasión de principio a fin por los hermanos débiles.

De otra forma, el conocimiento simplemente ha envanecido a su poseedor si es incapaz de condescender con quienes no han llegado a su mismo nivel.

A. Al ignorar que solo el amor edifica

Pablo dice categórico que el conocimiento envanece y el amor edifica. De ningún modo está demeritando aprender, saber, conocer. De ninguna manera. Lo que está censurando o descalificando es justamente el conocimiento sin amor. Al igual que otras actividades o acciones, el amor es fundamental para alcanzar los fines u objetivos con los que se hacen las cosas.

Para la palabra “amor” utiliza el griego “ágape” que es el amor en su más elevada expresión. Esa clase de amor en la que los sentimientos se hacen a un lado para dar lugar a un acto de de la voluntad, tal vez contra el cual las emociones no estén de acuerdo, pero representan la voluntad del Señor y hay que hacerlo.

Pablo dice que ese amor tiene la virtud de edificar. La palabra edificar procede del griego “oikodomei” que literalmente significa construir una casa, levantar un edificio o edificar una vivienda. En algunos textos se opta por traducir la palabra como fortalecer. Pablo está diciendo que el amor tiene la virtud de construir en la vida de las personas.

Si bien el conocimiento es bueno, por sí solo o sin compasión, solo sirve para inflar o henchir como un globo a la persona que los tiene, pero el amor es completamente distinto porque produce grandes beneficios como el de construir una casa para protegerse de las inclemencias del tiempo.

Ese es el punto de partido con el que va a hablar del tema de lo sacrificado a los ídolos que los Corintios le habían preguntado en una carta al igual que lo hicieron con el tema del matrimonio del que les habló en el capítulo siete de la epístola y por ello con estas palabra comienza a explicarles el asunto de la comida sacrificada a los dioses paganos de Roma.

B. Al anteponer su libertad sobre la conciencia de los débiles

En la iglesia de Corinto había dos clases de hermanos frente a la comida sacrificada a los ídolos. Un primer grupo eran lo que decían que por ningún motivo esas viandas debían ser consumidas por los miembros de la congregación al resultar de un acto completamente pagano contrario a la verdad del evangelio.

Por el otro lado, estaban los hermanos fuertes en la fe. Los que sabían perfectamente que un ídolo no es nada, que sabían que los dioses romanos no representaban nada y en consecuencia la carne que se servía en los templos paganos y la que se vendía en los mercados de la ciudad podía ser consumida sin problema alguno.

Los fuertes en la fe, que tenían conocimiento, comían en los templos, en su casas sin considerar lo que provocaban en sus hermanos. Pablo escribe está dramática situación en el verso siete: Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina.

Algunos hermanos de la iglesia, que recién habían llegado al evangelio luego de estar mucho tiempo en el paganismo, pensaban que comer ese tipo de carne era contrario a su fe y al ver que algunos hermanos de la iglesia lo hacían su conciencia, que era débil, se contaminaba. La palabra habituados, se traduce como “hábito persistente”.

Aquí Pablo introduce el concepto de conciencia que usa tres veces en el capítulo. En el verso siete, en el versículo diez y también en el doce. Se refiere a estos hermanos como hermanos débiles y en consecuencia su conciencia es débil. La palabra griega de donde procede el vocablo conciencia es “suneidésis”.

Etimológicamente la palabra se compone de dos vocablos: “syn” que son las preposiciones “junto con” y eído que significa “conocer, ver”, lo que quiere decir uniendo los dos términos conocimiento conjunto, es decir, un conocimiento que la persona tiene de un asunto o tema y que de acuerdo a su creencia es lo correcto o lo incorrecto.

La conciencia es la que dicta al hombre lo que está bien y lo que está mal. Es la parte moralizadora que Dios puso en los hombres para enseñarles el bien. Los creyentes débiles en la fe eran personas que desde su particular punto de vista comer carne sacrificada a los ídolos estaba mal. Aunque no era correcta su apreciación, Pablo pide que se les respete.

Porque en realidad la comida a los ídolos era un asunto menos delicado que otros que tiene que resolver la conciencia, por eso Pablo escribe lo siguiente: 8 Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos.

Sin embargo en el verso nueve les advierte a los fuertes que deben ser considerados con esta clase de hermanos: Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles. La palabra tropezadero literalmente significa estorbo. Los fuertes no deben estorbar con su libertad a quienes aún son débiles.

C. Al debilitar la fe de los hermanos

Del verso diez al verso trece Pablo escribe:

10 Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos? 11 Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió. 12 De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. 13 Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano.

En los últimos cuatro versos del capítulo Pablo plantea los grandes problemas que resulta de un conocimiento vanidoso o engreído en la iglesia y los enumera de la siguiente forma:

  1. El creyente de fe débil puede hacer algo contra su propia conciencia.
  2. El creyente de fe débil puede perderse
  3. El creyente de fe débil es un hijo de Dios y al pecar contra él se peca contra Cristo.

Ante estas tres graves consecuencias, lo mejor será restringir nuestra libertad para no estorbar a nuestros hermanos.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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