La Biblia dice en 1ª Corintios 15: 33-34

No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. 34 Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo.

Introducción 

El tema de la resurrección se había convertido en un problema en la iglesia de Corinto porque algunos la negaban debido a que les parecía inverosímil que alguien hubiera muerto y vuelto a vivir. Lo que comenzó como una pequeña duda, devino en una fuerte y controversial polémica al interior de esa congregación.

Pablo escribió un capítulo completo de su epístola para zanjar las diferencias entre los creyentes de esa ciudad demostrando fehacientemente la veracidad de su enseñanza ya que tanto la muerte como la resurrección del Señor son fundamento y cimiento de la predicación del evangelio. 

Y como siempre, fiel a su costumbre y convencido de que detrás de un problema generalmente hay un asunto de fondo, Pablo les lleva a la raíz de ese problema y de otros muchos más: con quién nos reunimos y de qué platicamos. Pablo va al meollo del asunto señalando que debemos tener mucho cuidado a la hora de escoger nuestras compañías. 

Me gusta como traduce la versión de la Biblia Latinoamericana estos versos: “No se dejen engañar: las malas sugerencias corrompen las buenas costumbres. ¡Despierten de una vez, y no pequen! Porque varios de ustedes lucen su ignorancia de Dios: se los digo para su vergüenza”, dice el apóstol.

También es interesante la traducción de la Biblia Torres Amat que vierte este pasaje así: “No deis lugar a la seducción: Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. Estad alertas, ¡oh justos!, y guardaos del pecado: porque entre nosotros hay hombres que no conocen a Dios, dígolo para confusión vuestra.”

Ambas versiones y también la Reina Valera 1960 insisten en el resultado de sostener malas conversaciones: son seducciones o sugerencias para echar a perder o descomponer las buenas costumbres que todos los cristianos debemos tener merced a la formación que produce la palabra de Dios en quienes se adentran a su conocimiento.

Si aun en la iglesia hay personas que no conocen a Dios, es decir, ignoran los estándares o niveles de ética o buenos hábitos contempla la revelación divina, pero están adentro de las congregaciones, en el mundo el ambiente es todavía peor porque allí no hay la menor intención de vivir de acuerdo a las demandas que Dios tiene en la Biblia. 

Por eso lanza un llamado a no dormir, usando la expresión velad, es decir a mantenerse alerta ante esta clase de peligro al que todos estamos expuestos porque nuestra palabras pueden llevarnos a conversaciones inapropiadas. 

Porque sostenían conversaciones inapropiadas

A. Sostenían pláticas que corrompían las buenas costumbres

B. Porque sostenían pláticas que eran vergonzosas

A. Sostenían pláticas que corrompían las buenas costumbres

El verso treinta y tres de nuestro texto que meditamos es sorprendentemente claro:

No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.

Muchas versiones traducen conversaciones como compañías. La palabra conversación que usa la versión Reina Valera 1960 y que otras versiones traducen como “compañías” procede de la raíz griega “homilia” que se traduce justamente en ambos sentidos porque la palabra denota un encuentro entre dos personas para hablar o conversar. 

Sin embargo esa misma palabra se utilizaba para hablar o referirse a una relación sexual lo que nos ayuda a entender el sentido en que Pablo la está usando. La clase de conversación de la que habla Pablo no es la insustancial, breve o sin profundidad, sino aquella en la que desnudamos lo que somos. Aquella en la que hablamos lo que realmente pensamos. 

Ese tipo de plática, donde te relajas demasiado y hablas y hablas sin medida, sin reservar nada de lo que sientes o piensas, aunque lo que estás diciendo no se sujeta a ninguna clase de freno o filtro para saber si lo que hablas tiene como objetivo edificar o construir en la vida de otra persona. 

Esa clase de plática es la que corrompe las buenas costumbres. La palabra costumbre procede del griego “ethos” que es de donde se desprende el vocablo ética, la ética es la materia que se dedica al estudio del comportamiento humano. De esa manera podemos decir que las conversaciones o compañías malas lo que hacen es descomponer nuestro estilo de vida. 

La palabra corrompen que usa Pablo se traduce en otras versiones como dañar y echar a perder lo que nos lleva a pensar que las malas conversaciones descomponen y perjudican gravemente a quien las práctica. Todo ello para apuntar la gran necesidad que tenemos de cuidar lo que hablamos o decimos. 

La falta de amor entre los hermanos de la iglesia de Corinto los llevó a tener pláticas en las que en lugar de edificarse mutuamente, se hacían daño porque modificaban su conducta para mal en lugar de conservar o mejorar el estilo de vida que llevaban olvidando que Jesús desea para sus hijos una existencia basada en la compasión y misericordia. 

B. Sostenían pláticas que eran vergonzosas

El verso treinta y cuatro de nuestro pasaje que estamos meditando dice así:

Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo.

Jesús dijo claramente que de la abundancia del corazón habla la boca. Pablo le pide a los corintios que despierten de su letargo. Aquí algunas versiones emplean la frase “dejen de embriagarse” que se basa en la palabra “eknéphó” que literalmente significa volver a la sobriedad. 

El uso de esta expresión no es casual, Pablo nos lleva a pensar en quienes se embriagan y dicen toda clase de palabras impropias, irrespetuosas y sobre todo denigrantes que corrompen totalmente cualquier clase de conversación y quien no se cuida de hablar puede caer en esta condición por eso Pablo pide que sean sobrios y no beodos. 

E introduce aquí una verdad muy triste, pero a la vez muy útil para todos nosotros. En la iglesia de Corinto había gente que no conocía a Dios, que era ignorante de las cosas divinas y en consecuencia sus pláticas carecían de edificación y lo único que hablaban eran asuntos vergonzosos. 

Por eso Pablo procede a decirle a los hermanos de esa congregación que el resultado de conversaciones inapropiadas generalmente es corrupción o descomposición de las buenas costumbres o el relajamiento de la moral que lleva a las personas a una vida sin referentes que les permitan vivir con decoro. 

Cuando una persona vive extraviada o vive sin sensatez lo único que producirán sus palabras será el relajamiento de los principios morales tan necesarios para el orden y el buen desarrollo de cualquier persona y sociedad. 

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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