La Biblia dice en la 1ª carta de Corintios 14:12

Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia.

Introducción

El capítulo catorce de la primera carta a los Corintios está exclusivamente dedicada a hablar el don de lenguas, una manifestación del Espíritu Santo que consiste en hablar un idioma desconocido como resultado del poder soberano de Dios sobre la vida de los creyentes en la iglesia.

Por el espacio que ocupa en la epístola fácilmente podemos deducir que los creyentes de esa congregación centraban su atención en ese don que debe diferenciarse por completo de las lenguas que se les dieron a los apóstoles y demás hermanos del aposento alto el día de Pentecostés cuando el Santo Espíritu de Dios vino a la tierra.

El don de lenguas del que habla Pablo en esta carta era un lenguaje completamente desconocido y requería forzosamente que otro hermano tuviera el don de interpretación de lenguas para que se complementara. En caso de no existir intérprete era preferible que se abstuvieran de su práctica. Pero los Corintos no lo hicieron así. Hablaban en lenguas.

En los cuarenta versículos del capítulo, Pablo les hace varias observaciones al respecto a fin de poner orden en sus reuniones a donde todos llegaban y hablaban en lenguas de tal manera que el servicio de la iglesia era un completo desorden que era necesario recuperar para beneficio de todos los creyentes, e incluso de los incrédulos que llegaban.

En la iglesia primitiva fue notoria la grave distorsión que ocurrió con la glosolalia como también se le llama al don de lenguas y hace unas décadas en México y otros países ocurrió el mismo énfasis que los Corintios hacía respecto a esta capacidad sobrenatural que el Señor le dio a su iglesia.

Como siempre encontramos casos muy genuinos del don, pero también muchos excesos, excesos que dieron al traste con esta maravillosa manera de obra del Señor y hoy en día el énfasis para buscar este don ha cesado, pero el don sigue vigente y Dios lo da de manera soberana siempre.

Solo les faltaba amor
Porque todos querían el don de lenguas
A. En la iglesia se necesitan otros dones
B. En la iglesia se debe esforzarse por otros dones
C. En la iglesia se requieren otros dones para edificar

En una primera conclusión, luego de pedirle a los creyentes que busquen más el don de profecía que el de lenguas, Pablo se detiene para hacerles una breve exhortación planteada en el verso que nos sirve para reflexionar en esta ocasión. Pablo quería que dejaran de buscar todos el don de lenguas y miraran hacia otros ministerios.

A. En la iglesia se necesitan otros dones.

En la iglesia hay cerca de veinte manifestaciones del Espíritu que son necesarias para el funcionamiento del cuerpo de Cristo. Si solo se hablara el don de lenguas, quién serviría, o quién presidiría o quién enseñaría o quién administraría o quién profetizaría. Es evidente que era insostenible que un solo don ocupase el esfuerzo de todos.

Pablo enseñó a los Corintios que la iglesia es como un cuerpo donde se necesitan los brazos, la nariz, los oídos las piernas y los dedos, etcétera, etcétera. Nunca descalificó el don de lenguas, pero sí expresó su idea de que la iglesia no podía desarrollarse en función de una sola operación del Espíritu Santo.

La iglesia tiene una labor titánica en este mundo y necesita estar equipada con todas las expresiones del poder de Dios para llevar a cabo su labor de manera fluida y eficaz para llevar el evangelio a los perdidos y para ello necesita un equipo multidisciplinario con todos los dones.

B. En la iglesia se deben esforzar por otros dones

Al referirse a todos los dones, Pablo les dice a los creyentes de la iglesia de Corinto: “procurad abundar en ellos”. Algunas versiones traduce esta frase como “desead sed enriquecidos”, “procuren tener en abundancia”, “procuren que estos abunden”. Con estas frases queda en claro que los cristianos de Corintio debían esforzarse.

Los dones, si bien son un regalo divino, requieren esfuerzo para que multipliquen sus beneficios a la congregación donde asisten quienes los portan. De esta forma el apóstol le pide a sus lectores que no sean perezosos con las capacidades sobrenaturales que el Señor les ha otorgado.

La iglesia de Corintio se había centrado exclusivamente en el don de lenguas y esa era una gran equivocación porque se dejaban de lado o se ignoraban otras capacidades divinas muy necesarias para el funcionamiento y objetivo de la iglesia de Cristo.
Los dones de sanidad, profecía, fe, servicio, palabra de ciencia, discernimiento de espíritus, evangelista, pastor-maestro, entre muchos otros, eran necesarios en aquella época como ahora son muy indispensables para que la iglesia funcione de manera armoniosa en su objetivo de alcanzar a los perdidos y luego instruirlos para ganar a otros para Cristo.

C. En la iglesia se requieren otros dones para edificar

El fin de los dones es edificar. Los dones son para la iglesia y no para que cada miembro se luzca y enorgullezca por contar con una clase de capacidad celestial. Los dones son para servir, servir a Cristo, a su iglesia y a los hermanos de cada congregación donde el Señor los ha impartido.

La palabra edificar procede de la raíz griega “oikodomé” que literalmente significa construir una casa para habitarla. Los dones desde esta perspectiva fueron dados y son dados para construir la casa común de todos que es la iglesia, no fueron diseñados para que cada persona de manera particular los emplee.

El amor hace que veamos siempre por los demás y pongamos al servicio del pueblo de Dios lo que el Señor nos ha dado y no quedarnos con las capacidades que el Creador ha puesto en la mano de cada uno de nosotros.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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