La Biblia dice en la 1ª carta de Pablo a los Corintios 6:12

Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.

Introducción

El apóstol Pablo descubrió uno de los grandes males de la iglesia de Corinto: los miembros de esa comunidad vivían sin límites al entender mal la libertad cristiana. Pero era entendible debido a las condiciones sociales y culturales que prevalecían en esa importante ciudad del imperio romano.

En la ciudad de Corinto se practicaban costumbres sumamente licenciosas. La libertad sexual rayaba en el libertinaje. La idolatría era una practica común, pero que se mezclaba con la religión de la ciudad. Era, entonces, común encontrar excesos en áreas de la vida de las personas que los convertían en seres sin límites dominados por sus pasiones.

Es un hecho que en una sociedad donde no hay límites, donde las personas viven de acuerdo a sus propios criterios y sin ninguna clase de medida, el destino de esos individuos y de la sociedad en general es la destrucción, la disolución y una serie de de males que hacen insostenible la convivencia entre las personas.

Una somera lectura de la carta que Pablo les escribió nos hace ver la clase de contradicciones morales que se vivían en esa ciudad y la grave influencia que se presentó en la iglesia debido a que los miembros de la congregación se dejaron influenciar por el pensamiento y práctica del mundo que los rodeaba.

Pablo les hace ver que el hombre ha nacido libre para vivir de acuerdo a su conciencia, pero eso no significa que deba vivir sin referente morales o espirituales. La libertad no es absoluta, debe respetar la libertad de otras personas, pero sobre todo debe evitar hacer cosas que resultan claramente inconvenientes.

Pero sobre todo que la libertad ha de sujetarse a límites porque puede ser que algo se pueda convertir en amo de quien a falta de templanza se deje arrastrar por vicios, malos hábitos o definitivamente adicciones que terminen por arrebatarle la libertad que Cristo compró con su preciosa sangre.

Estamos ante un llamado del apóstol a tener cuidado con lo que hacemos al dejar de ser esclavos del pecado y hacer un uso correcto de la libertad con la que Dios nos dotó al redimirnos por medio de su hijo.

Solo les faltaba amor

Porque vivían sin límites
A. Al usar mal su libertad
B. Al ignorar que no todo conviene
C. Al evitar el dominio de vicios

Cuando Dios puso al hombre en el huerto del Edén le entregó uno de los bienes más preciados que puede haber en este mundo: la libertad. Dios creó al hombre libre y la prueba fehaciente de esta afirmación es que puso el árbol de la ciencia del bien y el mal para que el hombre tuviera la posibilidad de decidir obedecer a Dios o dejarse llevar por sus deseos.

El resultado todos lo sabemos: el hombre no supo valorar el regalo que Dios le había dado y pensando que de esa manera sería más libre, se convirtió en un ser esclavizado por el pecado que lo llevó a la muerte y a la condenación.

A. Al usar mal su libertad

Pablo usa dos veces la expresión “todas las cosas me son lícitas” que algunas otras versiones traducen como “yo soy libre de hacer lo que quiera”, “todo me está permitido” y “puedo hacer lo que quiera”, que nos permite entender que los Corintios tenían una idea completamente equivocada de lo que significa la vida cristiana.

Ellos pensaban que una vez convertidos a Cristo podían disponer de lo que les viniera en gana. Una forma de concebir la vida de muchas personas que consideran que no debe existir ninguna clase de restricción en la conducta de las personas, que no debe inhibirse lo que cada hombre o mujer hacen.

La frase “todas las cosas me son lícitas” era formulación verbal común en los tiempos de Pablo en la ciudad de Corinto. La gente de esa ciudad que había llegado a la iglesia pensaban que la vida no podía tener ninguna clase de medida y por esos decían eso, pero Pablo les aclara que la libertad debe tener sus límites.

La palabra lícito procede de la raíz griega “exesti” que se traduce como “permitido” o “legal” y tiene el sentido de algo que no está prohibido. La frase podría entonces comprenderse como que no hay nada prohibido, que todo puede hacerse o que todo es posible dentro de la conducta humana.

Los Corintios pensaban que no había nada prohibido, que no podían tener limitaciones y que todo lo que se les antojara hacer lo debían ejecutar sin ninguna clase de consideración o reflexión lo que irremediablemente los llevaba a una vida sin control y sin freno.

B. Al ignorar que no todo conviene

La palabra conviene se origina en el término griego “sumphero” que se traduce en el Nuevo Testamento como “lo mejor”, “lo más provechoso” o “lo más beneficioso” lo que nos ayuda a entender mejor el texto porque entonces comprendemos que quiere decir que podemos hacer muchas cosas, pero no siempre resultarán mejores, provechosas o beneficiosas.

Pablo tiene muy claro que en esta vida hay muchas cosas que pueden ser placenteras o incluso pueden parece hasta correctas, pero eso no necesariamente significa que sean mejores o benéficas. Lo que nos lleva a pensar que por encima de nuestra libertad debe prevalecer la búsqueda de lo mejor o la búsqueda de lo que mas nos beneficie.

Nos queda muy claro que hay mucha cosas en esta vida que son realmente inconvenientes, que poder hacerlas o no tener restricción alguna no significa que sean buenas para nosotros, es decir que vivir sin límites y hacer lo que uno quiera hacer puede llevarnos a hacer cosas inconvenientes.

Pablo estaba llevando a los Corintios por la senda de buscar hacer lo bueno y lo mejor, lo de mayor beneficio y no hacer lo que sus sentidos les ordenen aun cuando no tengan ninguna clase de prohibición.

C. Al evitar el dominio de vicios

Pablo dice que aunque hay muchas cosas que puede hacer, no se dejará dominar por ninguna de ellas. La palabra dominar que usa aquí procede de la expresión griega “exousiazó” que literalmente significa gobernar y en ese sentido dominar, controlar, influenciar o tener bajo autoridad.

Pablo les dice a los Corintios que hay muchas cosas que son permitidas, pero que de ninguna manera se dejará dominar o controlar por ellas porque lo que comienza como un simple ejercicio de libertad termina en una lamentable condición de esclavitud en vista de que se convierte en una adicción.

A los Corintios les faltaba amor porque pensaban que su libertad era ilimitada o sin control y eso les llevó a vivir situaciones en las que sus pasiones y deseos terminaban por dominarlos y afectaban la vida de sus hermanos en Cristo.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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