La Biblia dice en Salmos 90:1

“Señor, tú has sido nuestro refugio por todas las edades.”

La versión Reina Valera 1960 traduce este verso así: “Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación”. Me gusta como lo traduce la versión Torres Amat de la Biblia porque lo hace de la siguiente forma: “En todas épocas has sido nuestro amparo”. De esa forma los traductores al español de la Escritura ofrecen mayor entendimiento del verso.

El salmo noventa fue escrito por Moisés. Así lo establece la inscripción que tiene al inicio el canto y es un salmo sapiencial porque su estructura lleva al lector o quien lo recita a meditar sobre el tiempo, un tema que necesita y merece siempre la atención de todos porque en la medida que lo aprovechemos, en esa medida nuestra vida será fructífera.

Para Moisés Dios es un refugio. Esa definición nos ayuda a entender como veía la vida el líder de Israel. La palabra refugio que usa el gran legislador de Israel procede del vocablo hebreo “maon” que se traduce casi siempre como habitación y en muchas ocasiones como referencia al tabernáculo o la casa del Señor, que para el pueblo de Israel siempre simbolizó la presencia de Dios entre ellos.

Lo que Moisés está haciendo al decir que Dios es refugio es que nos está recordando que la presencia de Dios es continúa. Dios nunca ha dejado de ser, ni dejará de ser. Pasará una generación y vendrá otra y él seguirá presente. Comenzará una nueva época y concluirá otra, pero el Creador seguirá siendo Dios.

En todas las edades Dios se mantendrá presente. Nosotros dejamos de ser para dejar nuestro lugar a otros que viene, pero Dios allí estará dispuesto a convertirse en nuestro ayudador o nuestro acompañante si así se lo pedimos o se lo suplicamos y Moisés sabía perfectamente la relevancia de la compañía divina.

Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí, le dijo Moisés a Dios para hacerle ver y hacernos ver a nosotros que la presencia de Dios es de vital importancia porque sin él nada podemos hacer, pero con su acompañamiento veremos en nuestras vidas señales y prodigios.

Moisés nos deja en este verso su convicción y certeza: Dios es siempre. Nunca deja de ser. Y es nuestra casa, nuestra habitación. Él siempre está allí. En las épocas más turbulentas, más inestables y más sombrías allí está, listo para acompañarnos en nuestra vida. Hagámoslo nuestro ayudador, dejemos que camine a nuestro lado para salir avante.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

Deja tu comentario